En cierta manera, el iPhone, del que os hablamos ahora, inició la moda de los terminales táctiles, en los que se utiliza directamente el dedo para gestionar todas y cada una de las funciones que nos ofrece su potente interfaz
En el lado negativo de la balanza, tenemos un terminal con unas dimensiones no muy contenidas, y sobre todo, una autonomía de la batería bastante mermada a poco a que aprovechemos parte del potencial del teléfono en nuestro día a día, hasta el punto de que puede que no aguante una jornada completa. Además, la sincronización vía iTunes sobre el ordenador a veces genera errores de difícil resolución.
A favor, una de las mejores interfaces que podemos encontrar hoy día en un terminal táctil, y una auténtica plataforma móvil donde las aplicaciones tanto profesionales como lúdicas no dejan de crecer. El mayor lastre, sin embargo, viene de su formato de distribución: exclusivamente a través de Movistar y previa suscripción de un contrato de datos con entre 18 y 24 meses de permanencia.
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