Google Dashboard marca el camino a seguir
Yendo más allá de las soluciones que nos da cada ISP, algunos echan de menos una capa de software en la Nube que registre nuestros movimientos y que sea capaz, por ejemplo, de controlar lo que adquirimos. Y es que, en Internet, y con servicios como iTunes, se imponen los micropagos, con lo que nunca llegamos a saber exactamente cuánto nos gastamos (solemos pensar que es poco, y en muchos casos nos dejamos una fortuna).
Google Dashboard, un panel desde el que el usuario puede administrar cualquier servicio del buscador (Gmail, Blogger, Calendar, Analytics, Picasa y YouTube, entre otros), puede ser un modelo a replicar. Pedro Prestel la ve como una iniciativa interesante, aunque insiste en que se deberá exigir un nivel de seguridad excepcional.
Por el momento, para acceder a Dashboard, Google no pide ni más ni menos que lo que exige a cualquiera de sus otros servicios por separado: usuario y contraseña. No obstante, Fermín Palacios, de Arsys, ve complicado que los distintos proveedores de servicios se pongan de acuerdo porque el mayor activo del que disponen es precisamente la información de los usuarios y sus perfiles.
Con Facebook, a un tribunal de California
Otro de los problemas que plantea subir datos a Internet es el de la inseguridad jurídica. Muchos servicios son provistos por multinacionales en Alemania, Estados Unidos o Nueva Zelanda, como pasaba con la clausurada Megaupload, que hizo perder millones de gigas a los usuarios que solo la utilizaban como repositorio virtual. Eso provoca que en muchos casos el usuario no sepa qué leyes se aplican en caso de conflicto, qué derechos le asisten ni cómo reclamarlos.
En este punto, los expertos consultados por PC Actual recomiendan leer muy bien los términos y condiciones del servicio cuando uno se da de alta. No hay atajos. «Acepto los términos y condiciones de uso, pero no los he leído. Este chiste fácil creo que ilustra muy bien lo que a veces ocurre. Queremos el servicio y aceptamos sin más, y sin ver los posibles efectos colaterales», señala Pedro Prestel.
Para Chema Alonso, es un tema ciertamente controvertido y que adquiere tintes políticos. «Cuando Obama entró de presidente, uno de los debates de Estado fue quitarle la BlackBerry porque los servidores estaban en Canadá. Sin embargo, los usuarios seguimos bajo dominios .com que nos obligan a someternos a la legislación americana», recuerda.

GMX es el nombre de una solución de la compañía 1&1 que permite al usuario recoger en un solo buzón todas sus cuentas de correo en Internet
En cualquier caso, estén donde estén sus servidores, los proveedores están obligados a cumplir con la legislación vigente en España, sobre todo con la Ley de Protección de Datos (LOPD) y, en teoría, deberían habilitar canales para responder a las quejas de los usuarios. Sin embargo, si uno lee con detenimiento las condiciones de Facebook, por ejemplo, descubre que para cualquier disputa legal deberá comparecer ante un tribunal del condado de Santa Clara, en California, donde está la sede de la compañía.
Enrique Dans cree que la lógica del mercado solucionará este problema: «A ningún proveedor le interesa afrontar una crisis de imagen porque no protegió adecuadamente a sus usuarios». Eva Vennemann, de 1&1, recomienda optar por un proveedor europeo porque se va a ajustar la legislación de protección de datos del continente, que tiende a unificarse. Caso aparte es, en su opinión, el de Estados Unidos, donde, después del 11-S, el Gobierno tiene «extensos derechos para acceder la información privada».
Redundancia para evitar caídas
La sospecha de que los datos no se guardan de forma totalmente segura o que el servicio se puede cortar en cualquier momento también planea sobre los usuarios de la Nube. En los últimos tiempos ha habido sonadas fugas de datos y cortes de servicio que ponen los pelos de punta: Sony vio cómo en abril de 2011 un intruso accedía a datos personales y de tarjeta de crédito de 70 millones de suscriptores de la plataforma de juegos on-line PlayStation Network, mientras que RIM, el fabricante de las BlackBerry, sufrió en el mes de octubre pasado una caída de su principal conmutador, lo que dejaba sin servicio a 70 millones de usuarios.
Sin embargo, los proveedores se defienden asegurando que las plataformas son robustas y redundantes, es decir, siempre hay un servidor alternativo si el primero falla. A esta flexibilidad contribuye el hecho de que la práctica totalidad de las máquinas que se instalan en los centros de datos desde los que se hace posible la Nube esté virtualizada.

Un operario revisa que todo está correcto en el centro de datos de la compañía Strato
Jesús Martínez, de Strato, confirma que su empresa toma muchas medidas. «Almacenamos todos los datos en dos centros de alto rendimiento certificados con la ISO 27001. Además, hemos desarrollado expresamente para HiDrive una plataforma de almacenamiento especial y hemos registrado la patente. Adicionalmente, los usuarios pueden cifrar los documentos de HiDrive y crear copias de seguridad a diario». «Ningún particular puede permitirse tener personal 24x7 monitorizando su red, ni redundancia de conectividad y suministro eléctrico», responde Fermín Palacios, de Arsys.
Portabilidad en entredicho
Una cuestión peliaguda es la portabilidad de los datos. ¿Nos hemos planteado qué pasaría si quisiéramos pasar los datos de Facebook, de LinkedIn o de otro proveedor a otro sitio que nos ofrece un mejor servicio? En este punto, las respuestas de alguno de los consultados por PC Actual son evasivas.
Pedro Prestel, de la patronal Eurocloud, dice que todo depende del proveedor, pero que la legislación permite reclamar dicha información y exigir su borrado. No obstante, en Facebook, recuerda Prestel, el usuario tiene que aceptar una claúsula de cesión de la información a la red social. Más fácil es cuando se trata de recuperar o traspasar un disco duro virtual. Jesús Martínez, de Strato, asegura que los clientes de su compañía pueden en todo momento acceder a sus datos y guardarlos en su propio disco y después subirlos a otro proveedor. No obstante, consciente de que son cuestiones que todavía están en el aire, la legislación que prepara la Comisión Europea para unificar las políticas de privacidad en todo el continente contempla el derecho «del olvido» y a la portabilidad de los datos.
Una vez entre en vigor la nueva norma, los interesados deberán poder borrar sus datos personales de la Red si no hay motivos de fuerza mayor para que un tercero los retenga. Además, la Comisión plantea que los usuarios estén informados en todo momento de qué ocurre con sus datos (quién los almacena, con qué propósito, dónde, cuánto tiempo…). En el fondo, lo que se busca es permitir, entre otras cosas, la obtención de una copia de la información que se ha almacenado en una red social para trasladarla a otra.
Herramientas para organizarse en la Red
Aunque tímidamente, van saliendo soluciones para poner coto al caos de la Nube. Para evitar problemas con las contraseñas, Pedro Prestel, de Eurocloud Spain, recuerda que existen aplicaciones que centralizan la identidad del usuario, como la de la firma española PasswordBank, aunque por el momento son soluciones dirigidas al mundo de la empresa.
Chema Alonso habla también de los sistemas single sign-on (los usuarios solo tienen que identificarse una vez para acceder a múltiples servicios), pero repone que ninguno ha triunfado hasta la fecha. Asimismo, dice que hay apps para móvil que unen los contratos con las distintas redes sociales, pero tampoco ha aparecido una killer o ganadora.

El servicio Hootsuite permite gestionar toda nuestra vida social en la red y las menciones que nos hacen
Por su parte, desde Arsys recuerdan un servicio, Netvibes, que ha evolucionado y, además de permitir el acceso a contenido RSS de blogs y páginas de noticias, permite gestionar correo, redes sociales y almacenamiento on-line. También Hootsuite y Tweetdeck facilitan la actualización de perfiles en diferentes redes sociales desde una interfaz única y que, además, se puede utilizar desde cualquier dispositivo. Por su parte, GMX permite al usuario recoger en un solo buzón todas sus cuentas de correo en Internet.
Las empresas también se interesan
Aunque la Nube ha sido una realidad antes en la informática doméstica que en las empresas, las cosas han cambiado en los últimos años. El centro de datos (CPD), donde se cocinan los servicios on-line, viven un momento de apogeo. Los números no engañan y muestran que la capacidad de computación se está trasladando desde el puesto-cliente, el PC de toda la vida, a las granjas de servidores.
Así, mientras que las ventas portátiles y sobremesas cayeron en España por encima del 20% el año pasado, las ventas de servidores (medidas en dólares) avanzaron un 21,5%, según Gartner. Se venden sobre todo los equipos para rack (armario) y en formato blade (sistemas ultrafinos), que son los que se instalan en los centros de datos.
Eso sí, sobre este viaje a la Nube de las empresas y las administraciones, hay que hacer una aclaración. Grosso modo, las grandes compañías, siempre muy celosas de sus datos, han implantado «nubes privadas», convirtiendo a su propio centro de datos en un dispensador de los servicios que usan sus empleados internamente. Por otra parte, a lo que se denomina «nube pública» (los servicios son ofrecidos a través de Internet por firmas como Arsys, Strato o 1&1) han recurrido sobre todo los usuarios domésticos y las pymes.
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