Comparativa

Probamos cinco cámaras compactas de gama alta

Cámaras compactas

Es cierto que es muy económico comprar determinados modelos de cámaras digitales, y que por menos de 100 € hay muchas que sobre el papel prometen ser la panacea de la definición y la versatilidad. Sin embargo, en la práctica decepcionan si se busca una calidad por encima de la que exige una actividad web en redes sociales o compartir las imágenes en la Red o en el móvil

Entendemos como máxima calidad una reproducción fidedigna de la escena que se quiere capturar. En este sentido, la tecnología digital ha conseguido superar muchos problemas asociados a las ópticas, pero a costa de inventarse píxeles mal captados por el sensor o de sobreprocesar la imagen.

Con ello, es posible que esta quede aparentemente bien en una pantalla, pero que no sea capaz de soportar una ampliación o una edición seria. La óptica, de hecho, es una de las partes más importantes de una cámara, por lo que, para buscar una buena máquina, lo primero es fijarse en el objetivo que utiliza.

Si es bueno, se garantiza que la luz que llegue al sensor sea óptima. Luego ya dependerá de la electrónica que el resultado sea mejor o peor, pero es fundamental partir de una buena impresión luminosa sin que la óptica distorsione su trayectoria.

Compactas de gama alta

Las cámaras compactas de gama alta de esta comparativa parten de esta premisa. Combinan la máxima portabilidad con el máximo de calidad en las fotos. Por un lado, son más convenientes que las EVIL (compactas de ópticas intercambiables), al ocupar, por lo general, un tamaño menor.

Y también más que las SLR digitales. Se pueden llevar hasta en el bolsillo del pantalón y no son nada aparatosas. Eso sí, a cambio tienen que sacrificar aspectos como el tamaño del sensor, fundamental para maximizar la calidad final de las imágenes.

El espacio interno es limitado y cada fabricante trata de suplir esas limitaciones a base de ingenio. El primer paso es maximizar el tamaño del sensor, así como limitar el número de células captoras para que sean más grandes y capten mejor la luz. Por ello, aunque parezca algo negativo a priori, se limita el número de píxeles a una cifra en torno a los 10 Mpíxeles, al tiempo que se usan sensores algo mayores que los de las compactas baratas.

El resultado es una mejor inmunidad al ruido en condiciones de poca luz o con sensibilidades ISO altas. Además, si se combina con una óptica luminosa, se consigue trabajar con ISOS bajas incluso en interiores o en escenarios urbanos.

Como resultado de este cuidado en la elección de los componentes, es posible ofrecer controles manuales a los usuarios con más conocimientos fotográficos para que configuren los parámetros de la cámara a su gusto. Pero al mismo tiempo tienen que ser máquinas muy fáciles de usar, con modos de «apuntar y disparar», Escena y Automático, que faciliten la tarea de hacer una foto incluso cuando no se dispongan de conocimientos fotográficos.

Lo bueno se paga

Aunque parezcan cámaras similares a cualquier otra, el precio que hay que pagar por ellas se justifica en gran parte por la óptica, la construcción y por la electrónica. Comprar una cámara compacta de gama alta es una inversión importante y necesita de un planteamiento serio antes de afrontarla para garantizar que se hará un uso adecuado de ella.

Las audiencias naturales de estas cámaras son los profesionales de la foto que buscan una máquina pequeña que complemente a las SLR digitales. O los entusiastas con presupuestos holgados que no se preocupen por el precio. En uno y otro caso, lo ideal es tener conocimientos fotográficos para amortizar la inversión, o cuando menos tener el propósito de adquirirlos. De otro modo, se estarían desaprovechando gran parte de sus características diferenciadoras y de su potencial creativo.

Compactas Fuji

Trucos para tener buenos resultados

Usa el modo RAW

La calidad de la óptica, el sensor y la electrónica hacen posible que se pueda usar como formato de grabación el modo RAW, que es el que contiene la información en bruto proveniente del sensor de la cámara antes de que pase por el procesador de imagen y la convierta en JPEG.

Cámaras compactas

Usarlo tiene como contrapartida que precisa de un tratamiento en el ordenador con programas especializados, como Adobe Camera Raw, para conseguir un archivo usable de forma universal. Estas aplicaciones ofrecen las herramientas necesarias para obtener una foto final de calidad, pero en vez de hacerlo en la cámara, se hace en el ordenador de manera totalmente manual.

Aprovecha los controles manuales

La mayor calidad del sensor y la óptica hace que en estas cámaras compactas de gama alta sea posible usar modos manuales que permiten tomar el control absoluto sobre la fotografía allí donde los modos automáticos obtendrían un resultado correcto, pero no el deseado.

Cámaras compactas

Por ejemplo, jugando con la velocidad de obturación en el modo TV, se pueden conseguir efectos de movimiento, que dan un mayor dinamismo a la instantánea. Que un tren entrando en la estación de metro aparezca movido no es realmente el paradigma de la corrección, pero el efecto que se consigue con esa estela que se capta al usar una velocidad de obturación lenta, no se consigue fácilmente con los modos automáticos.


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