Paso a paso

Cómo configurar la red inalámbrica de tu hogar

Redes domésticas apertura

El funcionamiento de las redes de comunicaciones pende de un fino hilo, casi siempre asociado a los datos que nos deja la operadora para configurar la WiFi del router que nos ha instalado.

Nivel: Intermedio

Para un uso básico con unos pocos dispositivos conectados, el router que proporciona la operadora será suficiente. Pero a poco que necesites conectar un mayor número de dispositivos o quieras realizar alguna configuración avanzada, la cosa se complica. Por ejemplo, en el caso de tener que conectar dos ordenadores, dos móviles, una tableta, la televisión, una cámara IP y una consola de videojuegos, lo ideal es tener un router con doble banda de red de 2,4 GHz y 5 GHz que permita definir dos WiFi independientes: una para dispositivos que manejen contenidos multimedia usando la tecnología de 5 GHz y otra para los que se dediquen a conectarse a la web, leer correo o usar mensajería empleando la tecnología de 2,4 GHz.

Además, para las redes locales que usan el cable Ethernet, lo ideal es disponer de tecnología Gigabit Ethernet, que generalmente no está disponible en los routers de las operadoras. Si tienes un NAS, por ejemplo, el rendimiento óptimo se consigue conectándolo con un cable de red Gigabit.

Las velocidades de conexión de las redes WiFi de los encaminadores de las operadoras no suelen pasar de 300 Mbps, cuando ya hay modelos de gamas altas que ofrecen hasta 450 Mbps. Y empiezan a aparecer funcionalidades como la configuración «en la Nube» del router en vez de, o además de, usar la conexión directa con el hardware propiamente dicho. Si quieres tener este tipo de tecnologías, tendrás que afrontar la necesidad de enredar con tu red local.

En todo caso, tener tu propio router conlleva la ventaja de que todo lo tendrás ajustado a tu gusto y según tus necesidades. Y será más fácil realizar ajustes. Entre ellos, verificar si alguien se conecta sin permiso a tu red, o evitar que alguien lo haga mediante sistemas como el filtrado MAC de direcciones, o configurar políticas de control parental para los ordenadores de los más pequeños. Son tareas que con el equipamiento de las operadoras no siempre es posible o fácil de configurar.

Cablemodem Cisco
• Este cable-modem de Ono no se puede cambiar, al estar registrada su dirección MAC en la red del operador. Si se modifica, no será identificado.

¿Qué se precisa?

Los datos necesarios para configurar nuevos dispositivos en una red doméstica no son muchos. En caso de que se quiera usar la red WiFi, solo necesitamos el nombre de dicha red (la SSID) y una contraseña, que, por lo general, es un infierno compuesto de un chorro de caracteres alfanuméricos que tenemos que teclear en ordenadores, smartphones, televisiones inteligentes, cámaras IP, tabletas o cualquier otro dispositivo que queramos que esté conectado con Internet.

Si usamos un cable Ethernet enchufado a las tomas del router, el proceso suele ser más sencillo. Así, introduciendo el cable correctamente en la entrada RJ45 de la parte trasera del ordenador, tendremos conexión de Internet y con otros dispositivos que dependan del mismo router.

Generalmente, los equipos que nos dejan instalados las operadoras, ya sean ADSL o cable, no son de una calidad excepcional. Suelen proporcionar conectividad en la banda de 2,4 GHz y las conexiones Ethernet disponibles, sea una sola o cuatro, suelen ser de tipo 10/100 Mbps en vez de Gigabit Ethernet.

Además, la forma de usar esta conexión de Internet suele ser parecida a algo mágico: las cosas funcionan siguiendo el ritual que nos han explicado y, si no funciona, no podremos resolver los problemas por nosotros mismos. Dependemos para todo del número de atención al cliente. Y, por supuesto, pensar en hacer mejoras en la red suele ser una cuestión de estado, que hace que haya que acudir a un servicio profesional que nos haga la configuración o pedir ayuda a un amigo que entienda de estas cuestiones.

En este artículo práctico, intentaremos dar unas pinceladas acerca de cómo tomar el control de tu red o instalar algunas mejoras que permitan que disfrutes de una mayor calidad en su uso o definir los parámetros de funcionamiento tú mismo.

La importancia del router

El componente central de cualquier red doméstica que dependa de los servicios de una operadora de telecomunicaciones que ofrezca comunicaciones de banda ancha es el módem. Este dispositivo se conecta, por un lado, al cable telefónico RJ11 (ADSL), al coaxial (Ono) o al de fibra óptica (Telefónica), y por otro, ofrece conectividad de red Ethernet, que es el estándar para conectar desde un ordenador hasta un router.

Este último es el otro componente casi imprescindible en una red local y se encarga de aportar múltiples destinos para la conexión de Internet que llega a través de ADSL, cable o fibra óptica. Puede tratarse del mismo equipo (módem-router) o no. La mayor flexibilidad la ostenta la modalidad de módem y encaminador por separado, aunque para las conexiones ADSL las operadoras ofrecen mayoritariamente un dispositivo conjunto. Para cable o fibra óptica, lo habitual es tenerlos por separado, facilitando las modificaciones en la instalación de red.

En este artículo, partimos de la base de que se va a instalar un router nuevo, independientemente del proporcionado por la operadora. Si se trata de un módem-router ADSL, la mayor complicación estará en la configuración de los parámetros de conexión de ADSL, que se introducen de forma manual o automática usando el CD de instalación que acompaña al hardware proporcionado por la operadora.

Esquema módem y router en red del hogar
• La estructura de la red doméstica dependerá de cada caso particular; pero, en general, tendrás como mínimo un módem-router, o un módem y un router por separado, junto a dispositivos conectados.

Si se trata de un módem-router nuevo, estos parámetros tendrás que configurarlos tú mismo en el equipo que hayas comprado. Si no encuentras la información, acude al soporte telefónico de tu operadora o a Internet, donde hay numerosas compilaciones de estos datos tabulados por operadoras. Por norma general, solamente necesitas conocer lo siguiente:

Tipo de IP (estática o dinámica)

Protocolo (PPPoA, PPPoE, RFC 1483)

VPI/VCI (viene en forma de par, tal que 8/32, 0/35, etcétera)

Encapsulation Mode (VC-MUX, LLC-Bridging, LLC-SNAP…)

Usuario (puede ser desde nada hasta adslppp@telefonicanetpa, usuario@orangeadsl, etcétera)

Contraseña (puede ser desde nada hasta adslppp o cualquier valor proporcionado por el operador)

DNS (son uno o dos pares de direcciones IP, tal que 80.58.0.33)

Todos estos datos se deberán introducir empleando el asistente del router que hayas comprado o realizando la configuración mediante los menús avanzados de su interfaz web.

Instalación manual del router

Configurar un router «a mano» es la forma más versátil de poner a punto nuestro equipo de red y nos permitirá definir los parámetros de funcionamiento al milímetro sin depender del CD de instalación. Partimos del supuesto de que tenéis un módem ADSL, fibra o cable independiente del router. Para este práctico, hemos usado una propuesta de TP-Link de última generación, el modelo TL-WDR4300 (89,9 € IVA incluido), con prácticamente todo lo que se puede necesitar de un dispositivo de red de este tipo.

1. Conexión y localización

Lo primero que hay que hacer es enchufar la alimentación del router y conectar el cable Ethernet que provenga del módem ADSL, cable o de fibra a la entrada serigrafiada como WAN o Internet. Ese cable lleva Internet a vuestros equipos; no obstante, lo suyo es usarlo para conectarlo a un router que distribuya este conexión de Internet con todos los dispositivos de la red local mediante WiFi o cable de red. Por otra parte, en los routers nuevos, el resto de conexiones Ethernet suelen estar tapadas con una indicación sobre la conveniencia de ejecutar el software de configuración del CD antes de hacer nada. Nosotros en este caso no haremos caso a esta pegatina.

Router

2. Conecta el dispositivo al router

Una vez que tenéis el router encendido y conectado a Internet, llega el momento de configurarlo, para lo que hay que estar conectado con él. Se puede hacer de diversas formas: bien por cable Ethernet conectado con el ordenador a través de una de las cuatro tomas RJ45 de la parte trasera, bien mediante WiFi. En ambos casos se necesita averiguar su dirección IP. Si se usa la opción WiFi, tenemos que conectarnos a la red inalámbrica. Para ello, elegimos la SSID correspondiente al router que estamos instalando, que en nuestro ejemplo se llama TP-LINK_2.4GHz_F26D3B.

En el caso de los routers duales, es posible encontrar otra red con el mismo nombre salvo por que cambia 2,4 por 5 para diferenciarse. Al conectar, pedirá una contraseña, que suele venir en una pegatina de la parte de abajo del router bajo el epígrafe de PIN o contraseña. Si se introduce correctamente, no debería haber problemas.

Redes domésticas

Ahora, en el área de notificación, junto a la indicación de hora de la barra de tareas, encontraréis un icono de red WiFi. Pulsad con el botón derecho del ratón sobre él y elegid la opción Abrir el Centro de redes y recursos compartidos. Aparecerán los tipos de redes disponibles: Ethernet y WiFi. Haciendo doble clic sobre WiFi, se abrirá la ventana de Propiedades. Y si hacemos clic en Detalles, aparecerá una ventana más completa con información sobre la dirección IP del equipo y la de la puerta de enlace predeterminada. Es precisamente esta última IP la que necesitamos que aquí es 10.3.5.1 (aunque lo más probable es que en tu caso te encuentres con 192.168.0.1 o 192.168.1.1).

Como norma general, la mayor parte de los dispositivos de red tiene predefinidas las direcciones IP como 192.168.1.1, 192.168.1.2. 192.168.0.1 o similares, de modo que ocupan posiciones fácilmente localizables. No es una ciencia, pero suele ser así. Lo único que tienes que hacer con esta dirección IP es introducirla en un navegador web con la forma: http://10.3.5.1 para que, de este modo, el navegador acceda al servidor web integrado en el dispositivo de hardware desde el cual podremos configurarlo.

Si hubiéramos usado un cable Ethernet, tendríamos que haber accedido a las Propiedades de la interfaz de red Ethernet y obtendríamos el mismo resultado final.

3. Configuración

Una vez que hayas accedido a la dirección IP, pedirá un nombre de usuario y una contraseña. Usualmente, suele ser admin/admin, si no es así, habrá que recurrir al manual del usuario del equipo para obtener esta información. En nuestro ejemplo, era admin/admin, y conseguimos entrar en la pantalla de configuración web del router.

Configuración del router

Dependiendo de cada fabricante, os toparéis con una interfaz u otra, aunque en todos los casos pueden encontrarse ciertas similitudes. Tendréis que véroslas con un poco de inglés, pero a cambio tendréis el control de vuestra red. Hay apartados para gestionar las conexiones WiFi, la seguridad y la red local o la red WAN bajo el epígrafe Network, o para acceder a herramientas del sistema como la actualización del firmware o la copia de seguridad de los ajustes. Otras tareas útiles son la asociación de direcciones MAC físicas con direcciones IP para que solo esos equipos accedan a la red.

TP-Link TL WDR4300

TP-Link TL WDR4300

Este router de TP-Link (www.tp-link.es) es uno de los más avanzados del momento, aunque, para aprovechar su velocidad, necesitas que el equipo que se conecte a sus redes WiFi tenga las tecnologías MIMO correspondientes. En especificaciones, es un router WiFi de doble banda 2,4 GHz/5 GHz con velocidades de hasta 300 Mbps para la primera (2x2:2) y 450 Mbps para la segunda (3x3:3). Tiene cuatro puertos Ethernet Gigabit, dos conexiones USB 2.0, tres antenas MIMO desmontables y servidor multimedia. Su precio: 89,9 euros, IVA incluido.


Zona de comentarios

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comments powered by Disqus 2 comentarios

  1. Avatar

    ¡Muy buen artículo!

    luis.cardoza
    16/02/2013

    • votos: 0, karma: +10

  2. Avatar

    Muy interesante.

    José Antonio
    24/01/2013

    • votos: 0, karma: +10

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