Adaptadores: algo más que una fuente de alimentación (I)

La mayoría de los usuarios nunca se fija en los adaptadores de corriente que utilizan con sus ordenadores portátiles. Sin embargo, lo crean o no, se trata de un componente que tiene su importancia y que normalmente tendemos a pasar por alto

Adaptadores: algo más que una fuente de alimentación (I)

1 octubre 2009

Cada vez más y más consumidores adquieren un segundo adaptador como alternativa a tener que transportar consigo cada día el pesado adaptador que viene en la caja. Por ejemplo, ¿por qué no tener uno en casa y otro en la oficina, y ahorrarse así el acarreo de un lado para otro? ¿O por qué no poder contar con un adaptador más pequeño y ligero para los viajes y las vacaciones?

Pero aquí surgen para los legos un torrente de dudas entre tantas siglas, unidades de medida y lo que es más complicado, una falta de homogenización a nivel mundial. Sin embargo lo único claro es que hay una gran diferencia entre adaptadores baratos y los de buena calidad, y eso es algo que vamos a intentar explicar más detalladamente a continuación. Es en estos detalles donde se puede comprobar que a menudo lo barato sale caro, o «cuando tu equipo de 2.000 euros se va al garete por haberte gastado seis en un todo-a-cien sin garantías».

El tendido eléctrico

Pensemos en el recorrido que ha de hacer la energía hasta que llega a nuestro equipo, tanto para que funcione como para que se recargue. La razón del amplio uso de la corriente alterna viene determinada por su facilidad de transformación, cualidad de la que carece la corriente continua.

En el caso de la corriente continua la elevación de la tensión se logra conectando dínamos en serie, lo cual no es muy práctico; al contrario, en corriente alterna se cuenta con un dispositivo: el transformador, que permite elevar la tensión de una forma mucho más eficiente.

Así, a la hora de transportarla desde las centrales de generación, podemos, mediante un transformador, elevar el voltaje hasta altos valores (alta tensión), disminuyendo en igual proporción la intensidad de corriente. Con esto la misma energía puede ser distribuida a largas distancias con bajas intensidades de corriente y, por tanto, con bajas pérdidas. Una vez en el punto de consumo o en sus cercanías, el voltaje puede ser de nuevo reducido para su uso industrial o doméstico de forma cómoda y segura.

La toma de corriente

La primera en la frente. Empecemos por el enchufe, la parte «macho» de la conexión eléctrica; por lo general se encuentra en el extremo de cable unido al equipo que sirve, y su principal función es establecer una conexión eléctrica segura con la toma de corriente.

Existen enchufes de distintos tipos y formas que varían según las necesidades y normas de cada producto o país, por lo que a la hora de viajar es conveniente tomar la precaución de conocer el tipo que se usa y llevarse adaptadores.

El enchufe hembra es la clásica toma de corriente, generalmente situada en la pared, ya sea colocado de forma superficial (enchufe de superficie, los más antiguos) o empotrado en la pared montado en una caja (enchufe de cajilla o tomacorriente empotrado).

Tanto los enchufes machos como los enchufes hembra se han ido estandarizando para favorecer la seguridad garantía y capacidad de sustitución de los dispositivos. Sin embargo, esta estandarización no ha superado en muchas ocasiones las fronteras nacionales, existiendo en la actualidad más de una docena de sistemas según la zona geográfica, aunque solo cuatro o cinco tipos puedan considerarse realmente dominantes.

En Europa, por ejemplo, las normas ISO y UNE recogen una serie de reglamentaciones para todos los miembros de la Unión. Sin embargo, existen diferencias de criterio, y aún el Reino Unido y países afines a la Commonwealth continúa teniendo diferentes tipos de enchufes que el resto de Europa. También hay problemas de estandarización a este respecto en algunos países del Este, aunque son menores.

Todos los países de la UE (excepto Chipre, Irlanda, Malta y Reino Unido) utilizan enchufes de dos contactos (partes metálicas) con tres clavijas, estando el tercer contacto en la parte superior o inferior del enchufe. Las dos clavijas conectan una fase y el neutro, y el tercero el cable de tierra que conecta todas las piezas metálicas de los aparatos eléctricos con toma terrestre para evitar posibles descargas al usuario.

En el continente se dan principalmente dos tipos de enchufes: el «tipo C», de patilla fina y sin toma de tierra, y el «tipo SE» (también denominado «schuko» en Alemania), con dos patillas que pueden ser finas o gordas y toma de tierra lateral por contacto y superior por recepción. Pero en Italia son de tres patillas redondeadas en paralelo, y en Suiza en triángulo; en Brasil suelen ser dos patillas planas, mientras que en Israel y Australia son tres, pero en trípode.

Todo esto hace que sólo la experiencia y la necesidad hagan valorar de verdad contar con un amplio arsenal de conectores intercambiables; aunque lo cierto es que esto sólo será apreciado por los que viajen mucho por todo el globo, en cuyo caso ya estarán más que preparados. Pero para el viajero ocasional o desprevenido, siempre puede contar con que en muchos hoteles tienen adaptadores que prestan a sus huéspedes.

Las unidades de medida

Para ir comprendiendo un poco todo esto, es mejor sacar el manual de BUP de física e ir a las páginas de los amperios y los voltios para repasar algunos conceptos de metrología eléctrica: tensión (o voltaje), intensidad de corriente (o amperaje), resistencia, impedancia, reactancia, frecuencia, etc.

Bueno, hoy en día es más fácil, nos conectamos a la Wikipedia y listo; vamos a centrarnos sólo en los símbolos que suelen aparecer en un enchufe corriente, son términos básicos pero a menudo desconocidos en cuanto a su significado:

Voltio

Es la unidad derivada de potencial eléctrico y fuerza electromotriz; un voltio es la diferencia de potencial a través de un conductor cuando una corriente de un amperio utiliza un watt o vatio de potencia. Este valor se utiliza principalmente para determinar la capacidad de los equipos y cables alimentadores a una carga eléctrica, aunque en el caso de los cables puede bastar el valor de la intensidad de la corriente. Si la intensidad es constante en el tiempo se dice que la corriente es continua (DC); en caso contrario, se llama alterna (AC). Su símbolo es V. Fue nombrado así en honor del físico italiano Alessandro Volta.

Amperio

Es la unidad de intensidad de corriente eléctrica; forma parte de las unidades básicas en el Sistema Internacional de Unidades (como el metro, el segundo y el kilogramo), por tanto es definido sin referencia a la cantidad de carga eléctrica (la unidad de carga, el culombio, sería la cantidad de carga desplazada por una corriente de un amperio en el tiempo de un segundo). El instrumento usado para medir la intensidad de la corriente eléctrica es el galvanómetro que, calibrado en amperios, se llama amperímetro. Su símbolo es A. Fue nombrado así en honor del físico francés André-Marie Ampère.

Ohmio

Es la unidad de resistencia eléctrica que existe entre dos puntos de un conductor; un dispositivo tiene una resistencia de un ohmio si una tensión de un voltio produce una corriente de un amperio. La impedancia es una cantidad compleja de generalización de esa resistencia (es compleja porque la parte real es la resistencia mientras una parte estimada es la reactancia). Su símbolo es Ω. Fue nombrado así en honor del físico alemán Georg Simon Ohm.

Hercio

Es la unidad de frecuencia de las ondas electromagnéticas generadas por el paso de la corriente eléctrica (sustituyendo en 1970 al término ciclo por segundo). Un hercio representa un ciclo (repetición de un evento) por cada segundo, y se aplica para medir la cantidad de veces por segundo que se repite. Su símbolo es Hz. Fue nombrado así en honor del físico alemán Heinrich Rudolf Hertz.

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