Adiós anunciado al celuloide

La migración desde la tecnología analógica hacia la digital no afecta solamente al mundo de la música o el vídeo. Así es, en el terreno cinematográfico también se ha empezado a asimilar esta transformación, y pronto afectará a todas las salas de exhibición

Adiós anunciado al celuloide

2 junio 2008

Una sala de cine tradicional dispone de un proyector alimentado por varios rollos de celuloide que se empalman para lograr reunir todo el metraje de la película que se va a exhibir. Se trata de un sistema con elementos manipulados por operarios especializados, pero humanos. Por su parte, la tecnología digital llega en un momento en el que el público está más introducido en los nuevos formatos de contenidos, como la música o el vídeo, y los utiliza en su vida cotidiana. ¿Por qué no llevar esa tecnología al mundo del cine y de las salas de exhibición? Pues ya ha llegado, y viene para barrer del mapa el sistema tradicional.

 

Los usuarios lo notan

La primera pregunta que nos viene a la mente al pensar en este nuevo sistema de mostrar el cine es la repercusión en el espectador. ¿Realmente el usuario aprecia la diferencia de estar viendo una película en formato digital de alta definición? ¿En qué se nota?

 

Según nos comenta Susana Marugán, la responsable de comunicación de los cines Kinépolis, con tres amplios complejos de multicines en otras tres ciudades españolas, el espectador percibe la diferencia en la calidad de imagen desde el primer momento. En las proyecciones de alta definición digital ya no hay rayas, ni saltos, ni marcas o defectos del celuloide y, además, la nitidez de la imagen en exhibición es total.

 

Por otra parte, está el tema del sonido, que en el caso de las películas en soporte tradicional está emparejado físicamente con los fotogramas y, por consiguiente, con las secuencias de la obra, con el consiguiente riesgo de disminución de la calidad por deterioro o degradación del soporte, mientras que en el contenido digital no hay posibilidad de deterioro por degradación física ni, por tanto, desfases entre la banda sonora y las imágenes, como ocurre en algunas ocasiones con la exhibición basada en celuloide.

 

La tecnología

Pero lo que está detrás de todo esto no es sólo un nuevo proyector con disco duro. Antes de llegar a la comercialización de una película producida en alta definición digital, hay mucho más. Lo primero es la propia cámara o cámaras con las que se lleva a cabo el rodaje, que deben ser digitales. Este punto es un problema añadido para las producciones de bajo presupuesto, debido a los elevados costes de adquisición o alquiler del moderno material de alta definición digital.

 

Por otra parte, la creación del master, del que saldrán las copias para las salas de exhibición, también es más cara que con el método analógico tradicional. Sólo el proceso de copiado favorece en el terreno económico al moderno sistema digital, por la facilidad del propio procedimiento y la economía de escala, ya que este eslabón  actualmente es uno de los más gravosos de la cadena de distribución de la industria cinematográfica.

 

Respecto al momento de la exhibición, la tecnología digital aporta un valor añadido indiscutible: el escaso, por no decir nulo, mantenimiento. Para empezar, no hay partes mecánicas que produzcan rozamientos y, por tanto, envejecimiento de materiales como el celuloide o los rodillos. Tampoco hay que empalmar rollos de película, ni estos se encuentran expuestos al polvo, grasa, humedad, calor u otras partículas e inclemencias meteorológicas. A todo esto hay que unir la manipulación humana, que, como es lógico, puede dañar por error un material tan sensible, cuestión que se evita cuando no hay nada que manipular.

 

Pero, además, el control de la exhibición es total y automático. Los proyectores digitales tienen un programa de gestión informatizado que permite colocar en su sitio todos los elementos de la exhibición en la sala. Desde la cabecera o presentación del propio cine hasta las inserciones publicitarias o los tráileres, sin olvidar la propia película, todo se controla desde una consola informática que permite la gestión de la sala de forma digital.

 

El sonido

Las salas de cine modernas disponen de certificación en formatos de sonido Dolby y THX, que garantizan al usuario una reproducción fiel al formato de grabación original y, consecuentemente, una audición de excelente calidad, que se constata de forma especial en las bandas sonoras con muchos efectos especiales y en escenas con música de orquesta y sin efectos sonoros de fondo, en las que se aprecian más los detalles de cada instrumento de la orquesta.

 

Cuando se reproduce la banda sonora desde el soporte digital, la calidad es muy superior, no hay ruido debido a degradación o deterioro del celuloide ni desfases respecto a la imagen. Además, los sistemas Dolby y THX procesan de forma más eficaz toda la información de audio para transmitirla a los altavoces de la sala de exhibición. El espectador también es partícipe de ese aumento de calidad y fidelidad de lo que escucha.

 

Cambios realizados en las salas

Las salas de exhibición de películas cinematográficas tienen que realizar una importante inversión en el equipamiento de los proyectores digitales y en la preparación de sus técnicos para garantizar el correcto funcionamiento de los nuevos sistemas. A partir de ese punto, todo rueda casi solo. Por otra parte, el cambio afecta al reproductor y no a la propia pantalla sobre la que se proyecta, ni al sistema de audio de la sala. Así, salvo posibles ajustes menores, los altavoces y etapas de amplificación de sonido no necesitan modificaciones para adecuarse a la nueva era digital de alta definición, el sonido entra directamente en alta definición y se reproduce sin problemas.

 

En el caso de las salas de proyección digital de Kinépolis en Madrid, hemos podido observar que los antiguos modelos de proyectores de rollo de celuloide siguen conviviendo con los equipos digitales. Así, de las cuatro salas equipadas actualmente con proyectores digitales Barco, todas tienen al lado uno tradicional, que puede proyectar los estrenos que llegan a la sala en los clásicos rollos de película.

 

Otro de los aspectos mencionados por los responsables de estas salas de cine es la fiabilidad de estos sistemas en cuanto a calidad, al tiempo que resultan extremadamente inestables en cuanto al arranque, por lo que han optado por mantenerlos siempre encendidos, para evitar posibles desconfiguraciones.

 

Distribución blindada

El ejemplo de la película La Soledad, cuyas copias sólo pudieron enviarse a 40 salas, se abría evitado con un master digital, pero, ¿se habría difundido más con este nuevo método? La respuesta que nos han dado los expertos es que, en caso de tener el master digital, cuyo coste es bastante más elevado que el de celuloide, las copias son más baratas, además de más fácil y rápidas de obtener y distribuir. Pero el caso de esta, como de otras muchas producciones cinematográficas, está provocado por falta de recursos de producción, por lo cual, sin dinero, no hay master digital ni suficientes copias, como pasó con la ganadora del Goya 2008 a la mejor película (obtuvo cuatro en total).

 

Por otra parte, la distribución de las películas en formato digital está literalmente blindad, gracias a una encriptación del contenido del soporte digital en el que se transporta la película y a la clave que se debe introducir para activar su período de proyección. Ese tiempo se limita al acuerdo entre la sala de cine y la empresa distribuidora de la película para evitar un uso fraudulento, no obstante, además, la clave asignada hace referencia al número de serie del proyector digital de alta definición en el que se volcará el contenido del disco duro en el que viaja la película. De esta forma, si una cadena de cines quiere cambiar la sala de proyección, por ejemplo cuando la película deja de funcionar, para adecuar el posible aforo presentándola en una sala más pequeña, debe pedir otra clave o no podrá utilizar la cinta en otro proyector.

 

Como decimos, distribución blindada en cuanto al transporte en disco duro removible. En cambio, ¿qué ocurre cuando se transmite por la Red? En realidad, el problema y la solución son los mismos: el contenido está cifrado mediante una sofisticada clave que hace que la película sólo pueda proyectarse en el aparato y fechas para los que se han pagado los correspondientes derechos.

 

Otra de las posibilidades de distribución de las películas en formato digital es la transmisión vía satélite, que permite eliminar algunas de las barreras físicas actuales, como son el transporte rápido y seguro y la eliminación de las oportunidades de copiado por parte de terceros. Asimismo, en el caso de las grandes productoras y distribuidoras con lanzamientos mundiales de sus superproducciones, se podrían organizar estrenos en tiempo real en todo el mundo, con un innegable ahorro de costes. Pero el aspecto más importante, el de la lucha contra la piratería, se beneficiaría de la inmediatez de la distribución vía satélite y, por tanto, se evitaría el robo del material, que quedaría reducido a los posibles actos delictivos dentro de la compañía productora o a la grabación durante la exhibición en una sala.

 

Un estándar para el cine del futuro

Aunque de forma generalizada se habla de cine digital al referirse a aquel que prescinde de algunos aspectos asociados a la proyección mecánica de las películas, la presentación de la plataforma CINNEO ha venido a recordarnos que detrás hay mucho más, por ejemplo, todo lo relativo a las especificaciones técnicas sobre formato de archivo, transmisión, almacenamiento temporal y proyección.

 

Financiado por el Ministerio de Industria, su objetivo es el desarrollo en España de la primera plataforma integral de cine digital bajo DCI (normas y procedimientos para la producción de cine digital y su distribución segura en este tipo de redes y que pretenden convertirse en un estándar para este mercado). La estimación es que 1.000 pantallas, el 25% de las existentes, lo soporten en un plazo de tres años, brindando beneficios tan importantes como la disminución de los costes de operación, aumento de efectividad y rapidez en el transporte, reducción de tiempo, materiales de copia y barreras de entrada al sector, ampliación de los horarios de proyección y oferta de contenidos, etc.

 

Los proyectores digitales a escena

En estos momentos, son pocos los fabricantes de proyectores que están ofreciendo tecnología de alta definición digital para salas de cine, entre ellos se encuentran Barco, Kodak, Nec y Sony.

 

La oferta de Barco es amplia, con cuatro modelos para cubrir las diferentes necesidades de las salas de exhibición. Entre los modelos DP-100, DP-1500, DP-2000 y DP-3000, este último destaca por su resolución nativa de 2.048 x 1.080 puntos, un contraste de 2.000:1 y su capacidad de proyectar sobre pantallas de hasta 30 metros.

 

Kodak ha comenzado a ofrecer sus soluciones en Estados Unidos y Australia, además de algunos países asiáticos, pero todavía no tiene instalaciones de sus equipos en España. Esta compañía ofrece una solución integral para la exhibición de contenido en alta definición y 3D. Tanto para 2D como para 3D Kodak realiza toda la preparación y el empaquetado del contenido, así como su distribución, al igual que la gestión de las claves de seguridad. Su solución de alta definición está más basada en software que en hardware e incluye sonido 5.1 surround.

 

Nec Display Solutions dispone de un proyector para salas de cine, el Digital Nec NC800C, que se ha utilizado ya en Sevilla con el estreno de la película 10.000. Este equipo ofrece una resolución de 2.048 x 1.080 píxeles, un brillo de 6.000 lúmenes, un ángulo de rotación de 12 grados y un ratio de contraste de 2.000:1.

 

Sony dispone de dos proyectores de alta definición digital para salas de cine, con tecnología SXRD (Silicon X-tal Reflective Display) de 4K. Se trata de los modelos SRX-R220 y SRX-R210, con 18.000 y 10.000 lúmenes ANSI, respectivamente, que se unen a la familia de proyectores SXRD de Sony que ofrecen múltiples opciones para el cine digital. Los nuevos modelos incorporan muchos de los desarrollos usados en su primera generación, además de nuevas características tales como el empleo de una sola lámpara Xenon, enmascaramiento trapezoidal para pantalla curva y estándar, así como un embalaje de seguridad integrado para el sistema de reproducción. El primer proyector, SRX-220, puede mostrar contenido de 2K y 4K en pantallas de hasta 20 metros de ancho, mientras que el segundo, con una lámpara de 3 Kw, sirve para pantallas de hasta 17 metros.