Almacenamiento sin límites

Los espacios virtuales para almacenar enormes cantidades de información, otrora orientados al uso empresarial, quedan hoy en día al alcance de cualquier particular y, lo mejor, de forma gratuita

Almacenamiento sin límites

21 julio 2009

A medida que las tecnologías evolucionan y nuestros archivos multimedia ganan en sofisticación y en calidad, sus tamaños se incrementan. Este fenómeno tiene como consecuencia directa que los soportes en los que habitualmente almacenamos la información hayan tenido que ponerse a la altura y ofrecernos capacidades que hace solo unos pocos años nos habrían parecido gigantescas.

 

También la Red se ha visto obligada a facilitarnos espacios cada vez mayores para que podamos almacenar nuestros datos. Recientemente, los servicios orientados a este fin han ido creciendo y diversificándose hasta alcanzar cotas inesperadas. Tal es el caso de Wuala, un servicio presentado por LaCie al cierre de esta edición.

 

A decir verdad, hoy los proveedores de almacenamiento se cuentan por decenas y la carrera en la que se hallan embarcados para satisfacer la demanda no tiene fin. Como suele suceder, los que salen beneficiados de la competencia son los usuarios.

 

Único concepto, mil fines

Almacenar grandes cantidades de información en discos remotos puede resultarnos práctico a la hora de compartirla con otros usuarios. Los buzones de correo electrónico siguen siendo relativamente reducidos y, si enviamos archivos adjuntos de gran tamaño, nos exponemos a colapsarlos. En este sentido, los servidores de almacenamiento remoto representan una alternativa muy interesante.

 

Por otra parte, la gestión de copias de seguridad en un espacio físico puede no ser suficiente cuando la información es producto de meses de laborioso trabajo. Pongámonos en el peor de los casos y pensemos en un incendio, una inundación o un robo que no solo dé al traste con el material original, sino también con los discos de respaldo. Pues bien, aunque resulta más que recomendable que sigamos realizándolas, un servidor remoto  conservará siempre un ejemplar de lo que no queremos perder.

 

La tercera aplicación práctica más extendida de este tipo de servicios consiste en poner una serie de archivos a disposición de una comunidad de usuarios. Nos bastará con publicar en un foro, en un blog o en una web los enlaces de los ficheros que hemos subido para que todo aquel que se conecte pueda tener acceso y descargárselos.

 

A decir verdad, los servidores de almacenamiento tienden a premiar el número de descargas y a favorecer los archivos que cuentan con un mayor número de accesos, de modo que un tráfico abundante en nuestra cuenta se convertirá más en una ventaja que en un inconveniente.

 

Estas tres funciones te darán una idea aproximada de hasta qué punto resultan prácticos los servidores que pasaremos a estudiar a continuación. No obstante, tienen muchas más aplicaciones. 

 

Centraliza el proceso

Pese a que parte de los proveedores de almacenamiento en la red ofrecen sus propias aplicaciones para la administración de ficheros, si eres usuario de varios de ellos en régimen de gratuidad, la labor de utilizar diversos gestores puede resultar un tanto engorrosa, especialmente en lo referente a los tiempos de espera.

 

Por fortuna, aplicaciones como RapGet (www.rapget.com) o JDownloader, que puedes descargar desde el DVD que acompaña al número 218 de nuestra revista, (http://jdownloader.org) te permitirán gestionar las descargas de decenas de servidores de almacenamiento masivo a través de un único programa que aguardará a que se completen los tiempos de espera y cumplirá todos los requisitos de cada descarga por ti.

 

Las malas noticias son que, cada vez que los servidores actualizan su sistema, deberás esperar a que los programadores de las aplicaciones hagan otro tanto. En cualquier caso, en el transcurso de nuestras pruebas, podemos decir que la segunda propuesta se ha mostrado particularmente apta y eficiente.

 

 

Servicios de almacenamiento on-line analizados

 

* FileFactory

 

* MediaFire

 

* MegaShares

 

* MegaUpload

 

* RapidShare

 

* YouSendIt

 

 

La opinión de PC Actual: Es suficiente con los gratuitos

El panorama de los servicios de almacenamiento virtuales se encuentra en pleno auge y evolución. En consecuencia, no es infrecuente que un servicio en concreto duplique el tamaño máximo del fichero  a subir o el espacio total de almacenamiento en cuestión de semanas.

 

Así pues, aunque la utilidad y practicidad de estas herramientas queda fuera de toda duda, las prestaciones, tarifas, condiciones y características de cada una se modifican con regularidad suficiente como para que no resulte sencillo emitir un dictamen en un momento determinado.

 

En términos generales, podemos concluir que, si subes cada cierto tiempo una copia de seguridad de tus archivos al servidor, si compartes ocasionalmente ficheros de gran tamaño con un compañero o con un grupo de amigos o si descargas de vez en cuando contenidos que otros subieron, puedes trabajar perfectamente en régimen de gratuidad.

 

Las cuentas premium, con los desembolsos que comportan, no resultan ni mucho menos indispensables para satisfacer esta clase de necesidades. Es más, todo parece apuntar a que los tiempos de espera para que se inicien las descargas y los demás inconvenientes con los que se penaliza al usuario no inscrito se van minimizando con el tiempo y la mejora de la oferta. Por si fuera poco, buena parte de los servicios pueden ser gestionados mediante el empleo de gestores de descargas específicos, como jDownloader.

 

Si, por el contrario, precisas transmitir, compartir y respaldar cantidades ingentes de información de manera regular, el servicio óptimo dependerá de tus necesidades. MegaUpload y MegaShares tal vez sean los servidores más aptos si los ficheros que deseas almacenar on-line son gigantes.

 

En caso de que, más que el almacenaje, lo que prime para ti sea la transmisión de los archivos adjuntos que tu cuenta de correo es incapaz de manejar, YouSendIt es una estupenda opción. Los demás servicios analizados han sido seleccionados de entre la numerosísima oferta que puedes encontrar en la Red y han pasado nuestras pruebas con nota alta, por lo que no cabe desdeñarlos.

 

Dado que todos ofrecen la oportunidad de ponerlos a prueba antes de inscribirte, la mejor política a la hora de decantarte por uno o por otro será tantear los dos o tres que te resulten más atractivos y ver hasta qué punto satisfacen tus necesidades. Solo así te asegurarás de estar haciendo una buena inversión. 

 

Metodología de pruebas

Las pruebas que hemos llevado a cabo para la elaboración de este informe han consistido esencialmente en la carga de ficheros de entre 50 y 200 Mbytes y en la descarga de diversos archivos a partir de enlaces escogidos al azar de entre los muchos que puedes encontrar en foros, páginas webs y blogs.  Todas han sido realizadas en régimen anónimo o de inscripción gratuita.

 

No obstante, cabe tener en cuenta que obtener cifras fidedignas cuando hablamos de velocidades de transferencia en la red no resulta sencillo, ya que en la ecuación tiene tanto peso el estado de la conexión que nos suministra nuestro proveedor de Internet como el del propio servidor al que nos conectamos. De ahí que hayamos optado por expresar nuestras impresiones en términos generales sin citar valores absolutos.

 

Por otra parte, cada proveedor de almacenamiento masivo establece su propia política a la hora de elaborar sus listas de precios y ofertas, que oscilan entre tarifas específicas para unos pocos días hasta cuentas vitalicias. Estas posibilidades de contratación adicionales han sido tenidas en cuenta, aunque no han formado parte de su calificación.

 

Lo mejor: Enorme capacidad

La cantidad de espacio web gratuito que ofrecen estos servicios inimaginable hace unos años. En algunos servidores, llega a ser tal que sobrepasará incluso el tamaño del disco duro de los usuarios con equipos de apenas unas generaciones atrás. Las cifras, además, aumentan tan velozmente que durante la redacción de este informe nos hemos visto obligados a rectificarlas y no descartamos que, para cuando la revista llegue a tus manos, se hayan incrementado de nuevo.

 

Lo peor: Los tiempos de carga y descarga

Los plazos de espera a los que nos vemos expuestos cuando deseamos descargar varios ficheros de considerable tamaño o uno extremadamente grande. Si bien en algunos servicios la primera descarga se inicia inmediatamente, alcanzado cierto número de archivos o de Mbytes, la única forma de ahorrarse tiempos muertos será aguardar unos minutos u optar por una suscripción de pago.  

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