Comparativa

Analizamos seis distribuciones Linux para usuarios de PC

Hace años que Linux dejó de ser un sistema para usuarios avanzados y cada vez cuenta con mayor número de adeptos entre los amantes de Windows. Veamos qué ofrecen las «distros» de más renombre

Javier J. Nieto

Comparativa Linux intro

10 marzo 2014

La evolución de Linux en los últimos años ha sido notable en lo que respecta al usuario medio de PC. Ha pasado de ser el sistema operativo de los expertos a consolidarse como alternativa real a Windows. Tanto es así que varios distribuidores de equipos lo han elegido como el sistema por defecto a instalar en su parque de ordenadores.

Aunque el mayor atractivo que tiene es el hecho de ser gratuito, no hay que fijarse solo en ese aspecto. Nadie escogería Linux si no ofreciera la funcionalidad que hoy en día reclama cualquier usuario medio a su PC.

En este artículo, analizaremos seis de las principales distribuciones de Linux, haciendo especial énfasis en funcionalidades tales como el acceso fácil a Internet y correo electrónico, las posibilidades ofimáticas, los contenidos multimedia, la integración con dispositivos ya adquiridos, como impresoras, cámaras, reproductores de música y, cómo no, el ocio en general.

Existen más de cien «distros» de Linux diferentes; no obstante, casi todas tienen su origen en tres distribuciones principales: Debian, Slackware y Red Hat. Lo que varía de una a otra son los paquetes de software que las acompañan y hacen que sean más adecuadas para determinado tipo de usuarios.

Hay soluciones pensadas para desarrolladores, músicos, ingenieros, educadores o que se centran en ofrecer solo software libre. Sin embargo, en el artículo nos hemos centrado en «distros» genéricas que son válidas para cualquier usuario.

Edubuntu

Criterios de la comparativa

En esta comparativa hemos elegido seis de las distribuciones más utilizadas por los usuarios: Ubuntu 11.04, Fedora 14, OpenSUSE 11.4, Debian 6, Mandriva 2010.2 y Slakware 13.1. Todas ellas han sacado versiones recientemente y traen interesantes novedades.

Aunque hemos recalcado que son «distros» genéricas, cada una tiene características que la acercan más a determinado tipo de usuarios. Ubuntu 11 es adecuada para los que empiezan en Linux y quieren una transición fácil. De Fedora 14 destaca su robustez y las mejoras que incorpora para los desarrolladores. OpenSUSE 11.4 es rápido y ofrece un gran rendimiento. Debian 6 se centra en ofrecer software libre. Mandriva 2010.2, al igual que Ubuntu, se centra en su facilidad de uso y destaca por su reconocimiento de hardware. Y, finalmente, Slackware 13.1 se centra en la robustez y el rendimiento, penalizando la facilidad de uso.

A lo largo del artículo, iremos mostrando las bondades y defectos de cada una de estas distribuciones de Linux. Valoraremos treinta criterios diferentes de cada paquete para obtener finalmente una nota. No obstante, te recomendamos que uses la comparativa para tener una idea general de qué distribución es la que mejor se adapta a tus necesidades y, acto seguido, la pruebes. Recuerda que casi todas disponen de opción Live CD por lo que probarlas será sencillo.

Entretanto, los criterios de análisis se agrupan en tres grandes bloques: características generales, donde se evaluará la variedad y calidad del software que trae cada solución, su facilidad a la hora de configurarla y las arquitecturas soportadas e integración con otros sistemas; rendimiento, que medirá la experiencia de uso de la distribución, la sencillez de instalación y su agilidad a la hora de funcionar.

Y, finalmente, entorno, en el que se valorará el comportamiento de cada versión para el hogar, como estación de trabajo y como servidor. Las pruebas se han realizado en un PC de gama media a 2 GHz y con 2 Gby­tes de RAM y tarjeta gráfica ATI Radeon 9600, es un ordenador algo anticuado pero en el que se puede ejecutar, por ejemplo, Windows XP sin problemas.

El viaje desde Windows es muy fácil

Es posible que el único sistema operativo que hayas utilizado sea Windows y que te sientas un poco perdido a la hora de probar alguna de las «distros» de Linux. Es algo de lo más normal. Al arrancar Linux por primera vez, verás que tareas simples como abrir un explorador de archivos, editar un texto o responder un correo se hacen de forma diferente, los programas son distintos y las opciones cambian.

Tu primera reacción instintiva será volver al sistema conocido, pero ahí es donde pedimos que tengas paciencia y des una oportunidad a Linux. Típicamente se tarda entre una y dos semanas en vencer esa inercia, tiempo suficiente para empezar a descubrir si el cambio te convence o no.

Pero no todo serán malos ratos, también descubrirás la sencillez con la que puedes instalar y desinstalar aplicaciones y, lo mejor de todo, la cantidad de software gratuito que tendrás a tu disposición. Para ello, deberás familiarizarte con los gestores de paquetes que trae el sistema. YUM, APT o Pacman te permitirán con un solo comando actualizar, buscar, instalar y desinstalar programas.

Para ayudarte en ese peregrinaje, incluimos un enlace a una detallada tabla que relaciona los desarrollos y utilidades más típicos de Windows y su equivalente en Linux.

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