Comparativa

Analizamos seis placas base para Intel Ivy Bridge

Intel ha conseguido dar un paso más allá con la arquitectura Ivy Bridge, que esencialmente lleva la ya conocida Sandy Bridge al mundo de los 22 nm junto con interesantes optimizaciones

Manuel Arenas

Placas base para procesadores Ivy Bridge

5 diciembre 2012

Intel ha conseguido dar un paso más allá con la arquitectura Ivy Bridge, que esencialmente lleva la ya conocida Sandy Bridge al mundo de los 22 nm junto con interesantes optimizaciones.

Los procesadores Ivy Bridge son los encargados de relevar a los Sandy Bridge como elección preferida para montar un equipo con un rendimiento óptimo, junto con una eficiencia muy mejorada respecto a sus predecesores.

La transición a los 22 nm, junto con la introducción de los procesadores Tri-Gate, ha pulido la arquitectura para arañar algo más de rendimiento de los núcleos de la CPU y aumentar el rendimiento de los gráficos de un modo mucho más notorio al integrar más unidades de ejecución en paralelo (se pasa de 12 en Sandy Bridge con HD 3000 a 16 en Ivy Bridge con HD 4000).

Además, los gráficos son finalmente compatibles con DirectX 11 y la gestión de energía en los estados de reposo es mucho más eficiente, con un consumo parásito que es prácticamente cero. El TDP de los procesadores Ivy Bridge, a igual gama que los Sandy Bridge, ha pasado de 95 W a 77 W, lo cual supone una importante reducción del consumo, aunque, si se practica overclocking, encontrarás que, a igual potencia consumida, el rendimiento será mayor.

Puedes jugar con el overclocking hasta cierto punto, sin sobrepasar la barrera de los 4,5 GHz con un uso del voltaje muy conservador. Está documentado que el aumento de temperatura en el procesador a partir de cierta frecuencia y voltaje deja de ser lineal y aumenta hasta límites poco interesantes.

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Las nuevas BIOS interactivas permiten trabajar directamente con el ratón sobre la interfaz en un entorno visual muy intuitivo

Los chipsets para Ivy Bridge

Como es habitual, con una nueva familia de procesadores, llega una nueva gama de chipsets. En este caso, con nombre clave Panther Point y con interesantes novedades que marcan un antes y un después en la tecnología del PC. Entre las mejoras, está la compatibilidad nativa con USB 3.0, además de permitir la integración de dispositivos Thunderbolt que los fabricantes de placas (MSI, Gigabyte o Asus) ya están incorporando a sus modelos de gamas más altas.

Además de estas tecnologías, hay otras destinadas a acelerar subsitemas del PC como el del almacenamiento, para arrancar más rápido (Rapid Start) o para que el disco duro magnético funcione casi como un SSD mediante SSD Caching (Smart Response) empleando discos de estado sólido de una capacidad modesta y configurándolo en la BIOS o mediante el software que usen los fabricantes de las placas.

Bajo el paraguas de Panther Point, hay chipsets tanto para portátiles como para sobremesas. Puedes encontrar las variantes B75, Q75, Q77, H77, Z75 o Z77, y, de todas ellas, la que ofrece casi todas las posibilidades es la Z77; al menos todas las que interesan a los usuarios que quieren sacar el máximo partido de su equipo y de las tecnologías presentadas por Intel tanto para overclocking como para rendimiento del sistema. Generalmente, las otras opciones encuentran aplicación en entornos empresariales o en la venta de equipos montados por fabricantes que los posicionan en gamas medias o bajas y en las que esas opciones no resultan interesantes.

En esta comparativa, las seis placas analizadas cuentan con el chipset Z77, alrededor del cual cada fabricante añade funcionalidades o software de acuerdo con el posicionamiento que desee dar a su producto en el mercado.

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Qué placa compro

En esta comparativa, hay placas de diferentes segmentos. Los fabricantes desarrollan alrededor de un mismo chipset diferentes modelos con precios sustancialmente diferentes entre sí. Con todo lo diferentes que son estos modelos jugando con variables como accesorios Premium, conectividad maximizada o componentes de alta calidad, dentro de una misma marca, se mantienen en general apartados como la BIOS o las aplicaciones empleadas para la práctica del overclocking o la monitorización de las variables del sistema como la temperatura del procesador o del chipset.

En casos como el de Zotac, la placa tiene un formato mini-ITX, pero no hay opciones dentro de formatos convencionales como ATX. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y, en general, aunque las valoraciones se suelen hacer basándose en la acumulación de características tecnológicas, recuerda que es difícil convertir una valoración en una ciencia exacta. Para algunas aplicaciones, el tamaño mini-ITX es una ventaja, pero para otras es una carencia en apartados como la conectividad.

Por otro lado, recuerda que estas placas son compatibles tanto con Ivy Bridge como con Sandy Bridge. El procesador sigue teniendo 1.155 patillas, pero no intentes usar un Ivy Bridge en una placa con todos los chipsets de la serie 6. En algunos casos, es posible instalarlos, pero no tendrás USB 3.0, por ejemplo. Y, en ciertos modelos, no funcionará. Lee la compatibilidad de CPUs para tu placa antes de comprar un procesador Ivy Bridge para una placa de la serie 6.

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En el diagrama, se observan los diferentes componentes del chipset junto a las características que aporta

La tendencia es Thunderbolt

Thunderbolt es la tecnología de Intel que permite conectar dispositivos en cascada, tanto monitores como almacenamiento externo y otros que puedan surgir en el futuro. La velocidad de transferencia de 10 Gbps es superior a la de USB 3.0 y es más versátil. Con Panther Point (la serie 7 de chipsets de Intel), está contemplada y algunas placas están ya integrando de forma nativa este tipo de conexiones. De momento, no es fácil encontrarla, pero no es arriesgado aventurar que será una tecnología que se integre con rapidez en los modelos futuros o en revisiones de los modelos de ahora.

Componentes recomendados

En modelos de placas como los que nos ocupan, lo interesante es aprovechar las virtudes de las tecnologías integradas. Te damos algunas pistas sobre qué componentes te pueden ayudar para un sistema LGA 1155 con Ivy Bridge.

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Fuente de alimentación: que sea de al menos 600 W y con una eficiencia de 80+ para evitar pérdidas por calor. Estos equipos se configuran rápidamente en modos de ahorro de energía y consumen poco, lo cual implica forzar la fuente. Si no es de alta eficiencia, se perderá mucha energía.

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Disipador: que sea silencioso y con un buen sistema de heat pipes que expulsen el calor del procesador rápidamente. En momentos puntuales, la CPU puede disipar mucha potencia y, cuanto más rápido se disipe, mejor funcionará la tecnología Turbo Boost 2.0.

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Disco duro: SSD, a ser posible, y SATA 6 Gbps, mejor. También vale usar un SSD de 20 o 30 Gbytes y configurarlo como caché para uno convencional de 2 o 3 Tbytes usando las posibilidades de Smart Response o tecnologías de cacheado como las de Asus.

Memoria: mejor cantidad que rapidez, salvo para técnicas de overclocking extremo. Con una cantidad de memoria elevada, puedes configurar un disco RAM, por ejemplo. El máximo posible es 32 Gbytes. Si piensas en esa cifra, compra ahora dos módulos de 8 Gbytes y más adelante los otros dos; pero asegúrate de que la placa funcionará con los cuatro slots ocupados y con esa capacidad.

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Tarjeta gráfica: puedes trabajar sin ella. Los gráficos integrados son buenos excepto para jugar, y la calidad multimedia también lo es. Así que, puedes esperar a que las tarjetas gráficas se abaraten. La resolución máxima no da para un monitor de 30 pulgadas, por ejemplo. Aunque la mayoría son de 1.920 x 1.080 píxeles.

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