Analizamos Mac OS X Snow Leopard

A primeros de septiembre llegó al mercado Snow Leopard, la versión 10.6 de Mac OS X. Aunque externamente parece un pequeño lavado de cara para Leopard, internamente sorprende con prestaciones muy interesantes

Enrique Sánchez rojo

1 diciembre 2009

Dos años después de la llegada al mercado de Mac OS X Leopard, Apple ha aprovechado la vuelta del verano para deleitarnos con su nuevo Snow Leopard. Para muchos no era más que una simple actualización que mejoraba algunos aspectos de la interfaz o de las ciertas aplicaciones del sistema; sin embargo, el nuevo sistema operativo va más allá, aplicando muchas de las grandes novedades por dentro. Algo que se agradece, sobre todo si tenemos en cuenta que el precio de la actualización es de solo 29€.

El nuevo Mac OS X 10.6 ha sido reprogramado a nivel interno en código de 64 bits, kernel, drivers, Finder y utilidades del sistema incluidas. Esto supone que exprime al máximo las posibilidades de la arquitectura 64 bits de los actuales procesadores de Intel que montan los Mac, ganando en velocidad y estabilidad. Incluso ofrece soporte para OpenCL, un estándar que permite aprovechar la capacidad de proceso de la GPU para tareas de cálculo del propio equipo.

Además, es el primer Mac OS X que deja de ser compatible con los Mac basados en Power PC. Esto permite que, entre otras cosas, ocupe 7 Gbytes menos que la versión anterior, pues puede prescindir de código y librerías que eran precisos para mantener la compatibilidad.

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