Android, un sistema operativo con visión de futuro

Android suele asociarse en nuestras mentes con Google. Pero hemos de precisar aquí que detrás de esta plataforma de software se esconde realmente un proyecto que va mucho más allá de una mera compañía, por muy Google que sea

Android, un sistema operativo con visión de futuro

10 septiembre 2009

La historia de Android es la de la visión de futuro de una empresa llamada Google, que en el año 2005 no era ni mucho menos tan conocida ni mediática como lo es hoy. En aquel año, compró Android, comenzando a desarrollar un sistema operativo para móviles basado en Linux.

En 2007, Google deja de estar sola en esta aventura y, junto a 47 compañías implicadas en el mundo de la movilidad, anuncia la creación de la Open Handset Alliance. Esta organización está formada por firmas del peso de Samsung, Vodafone, Qualcomm, HTC, ARM, Atheros, Asus, LG, Garmin, Huawei o Toshiba, entre otras.

Al mismo tiempo que se anunciaba el nacimiento de OHA, se desvelaba Android, la plataforma de software para dispositivos móviles basada en el kernel de Linux y llamada a ser el nexo de unión entre el hardware de movilidad y las aplicaciones.

Al margen de Android, el año 2007 fue significativo en el panorama de la movilidad por la llegada del iPhone. En un mercado copado por Symbian, Palm, Blackberry y Windows Mobile, la aparición de nuevos y atrevidos jugadores fue todo un revulsivo.

Sin ir más lejos, la iniciativa de Apple en aras de dar protagonismo a las tiendas on-line, tanto de música como de aplicaciones, ha hecho que Nokia o Blackberry vuelvan también su mirada hacia los servicios on-line, de modo que el terminal no sea meramente un elemento hardware.

Blackberry, tradicionalmente y por la propia tecnología de gestión de contenidos mediante un servidor central, ha estado siempre trabajando desde esa perspectiva. Nokia ha tenido que construir su portal OVI en un tiempo récord. Android, por su parte, nace con su propia tienda de aplicaciones integrada: Android Market, a la que se accede desde el teléfono, aunque existe la posibilidad de instalar aplicaciones descargadas desde otras fuentes.

El secreto, las aplicaciones

Así pues, parece que todos han visto que lo importante no es el terminal, sino los contenidos y servicios a los que se tenga acceso desde él. Desde luego que el diseño, las prestaciones o la autonomía del ingenio son importantes, pero aquello de comprar un teléfono solo porque sea bonito y molón está dejando de tener sentido.

Hoy en día, se empiezan a valorar más las aplicaciones, como las de posicionamiento, correo o navegación de Internet. Eso sí, este tipo de utilidades precisan conectarse a Internet. El GPS, por ejemplo, si tiene activada la modalidad A-GPS, precisa recuperar de la Red los datos de los satélites precalculados para una ubicación aproximada dada, de modo que, solo con encenderlo, hay tráfico de datos.

De todos modos, las tarifas planas de datos en movilidad ya son económicas o cuanto menos asequibles, y suponen un añadido en la factura de 12€, más IVA, en el caso de Vodafone (aunque en el tema de tarifas nunca se puede afirmar con rotundidad que un servicio cuesta una cantidad precisa) y 10 o 15 euros en el caso de Movistar.

Estos precios se suman a las tarifas planas de voz o de contrato que se hayan elegido y permiten acceder a datos con la tranquilidad de saber que no se va a pagar más de una cantidad fija. Pero esto de las aplicaciones como la panacea de la movilidad no es más que un secreto a voces. Apple lo sabe, Nokia lo sabe, RIM desde luego, e incluso Microsoft, aunque no haya movido ficha aún con Windows Mobile de un modo categórico.

El factor diferencial

Tras convivir con los dos dispositivos Android disponibles en la actualidad (habrá muchos más en poco tiempo de la mano de Motorola, Panasonic, Samsung…), es fácil darse cuenta de que Google cuenta con muchas posibilidades de liderar este mercado de las aplicaciones a pesar de la ventaja que Apple tiene en la actualidad. HTC Dream, comercializado por Telefónica, y HTC Magic, por Vodafone, no son terminales perfectos ni espectaculares, pero a poco que te adentras en Market en busca de aplicaciones descubres todo un arsenal de inteligencia para estos dispositivos que convierten un trozo de plástico con una cámara, WiFi, 3G, GPS y una pantalla táctil en una auténtica navaja suiza.

La integración entre la capa de hardware y la de las aplicaciones es increíble: las fotos se pueden marcar mediante posicionamiento GPS, añadir texto mediante aplicaciones de retoque, enviarlas por correo, compartirlas en Internet o incluso configurar el terminal para que haga las veces de marco digital que muestra las imágenes de una cuenta de Flickr.

Los SMS, sin ir más lejos, se pueden organizar de distintas formas dependiendo de qué aplicación se use: desde la forma tradicional hasta la que los organiza en conversaciones como en el iPhone, o incluso combinando los mensajes con el correo para enviar una copia de seguridad de ellos a la cuenta de Gmail.

Las aplicaciones de mapas son también numerosas en Market, con algunas tan interesantes como las que van llevando un registro de los hotspots WiFi que detecta para localizarlos luego en Google Maps y Google Earth. Y también son numerosas las aplicaciones del sistema para mejorar la administración de energía, la de los dispositivos inalámbricos o el GPS, de modo que en una única pantalla se tiene la información de la carga junto con un panel de control para activar y desactivar radios.

Con la cámara, las aplicaciones para leer códigos de barras o códigos Bidi son también abundantes, y permiten escanear los códigos y buscar en Internet información sobre ellos. Y lo bueno es que el autofoco ajusta la cámara para que registre el código de barras con precisión y rapidez.

Y, de momento, la mayoría de las aplicaciones son gratuitas y no existe un filtro para los desarrolladores a la hora de ver cómo su aplicación no se pone a disposición del público debido a procesos burocráticos. Al contrario, se anima a los desarrolladores a que diseñen las mejores soluciones y extensiones de software para los terminales Android. El resultado no podía ser mejor, con cientos y cientos de utilidades disponibles ya y una comunidad entregada al desarrollo.

Integración con Google

Android no es solo Google. Para sacar adelante un proyecto de esta envergadura con tan poco tiempo, es necesario contar con el apoyo de fabricantes, desarrolladores y operadores, pero la relación ente Android y Google es estrecha y en particular con el buscador, Gmail, mapas o los documentos. El correo por defecto es GMail y la aplicación de mapas, Google Maps.

Eso no impide que haya programas que accedan a otros servicios on-line aparentemente competidores de Google. Pero lo cierto es que a estas alturas es difícil ofrecer un conjunto de servicios y aplicaciones tan completo e integral. Blackberry está especializada en el correo y Apple está en la liga de las «store» de pago con un control férreo sobre las aplicaciones que se venden en la AppStore, así como sobre los terminales.

Nokia está aún definiendo su papel, aunque también va en busca de la «realidad aumentada», combinando las aptitudes de hardware y comunicaciones con un software inteligente que aporte valor añadido sobre lo que los sensores de hardware detectan o ven y escuchan. Por ejemplo, haciendo una foto a un cartel de una película se podría recuperar de Internet la información, así como la ubicación más cercana donde se proyectase, con la posibilidad de comprar las entradas.

No solo para teléfonos

A la vista del potencial de Android, no sería de extrañar que su uso se extendiese a dispositivos más ambiciosos, incluyendo netbooks y mini ordenadores. Se trata de código que se puede compilar para a una variedad de hardware siempre que haya librerías para conseguir el acceso al módem, la cámara o el teclado. Estamos trabajando para conseguir compilar el código fuente frente a un netbook Asus EeePC 1000H, pero de momento sin éxito.

Lo que sí se puede hacer entre tanto es investigar las posibilidades del SDK (ver siguiente párrafo) que se presentó al tiempo que se anunciaba Android para atraer a los desarrolladores y que poblaran Market de programas. En este SDK hay un completo emulador de Android con el que se puede trabajar como si se tratase de un terminal real. Solamente se echa de menos la aplicación Market, pero a cambio se pueden instalar desarrollos en formato .apk, que se descargan de Internet.

Introducción al SDK de Android

Para usar el emulador, descarga e instala el SDK de Android. En http://developer.android.com/sdk/1.5_r2/index.html está disponible para varias plataformas. En el caso de Windows, la instalación pasa por descomprimir el archivo ZIP y añadir en la variable de entorno path la ubicación de la carpeta tools dentro del árbol de directorios resultante. En el caso que nos ocupa esta variable es:

Path = %CommonProgramFiles%Microsoft SharedWindows Live;C:Usersmanu32DocumentsDownloadsandroid-sdk-windows-1.5_r2android-sdk-windows-1.5_r2tools

El siguiente paso es crear un dispositivo virtual android o AVD, que tendrá las especificaciones de hardware deseadas para el entorno de pruebas. Lo que se está haciendo es «fabricando» un terminal hardware con los componentes que se deseen: cámara, GPS, teclado, etc. De este modo, el emulador dispone de un entorno virtual hardware sobre el que operar. Para crearlo, es necesario abrir una ventana de comandos (cmd) y teclear android create avd -n terminalvirtual -t 2.

De momento, bastará con hacer esta operación, seguida de la selección del hardware a través de unas preguntas que el asistente realiza acerca de la cantidad de memoria, si hay teclado físico, GPS, etcétera. Al final, colgando de la carpeta de usuario en Windows, habrá un directorio .android con el perfil AVD creado.

En la ventana de línea de comandos, teclea Emulator avd terminalvirtual o el nombre que hayas elegido al crear la AVD. En nuestro caso, ha sido pcactual15. Así, lanzarás el emulador. Internet funciona mediante la conexión activa en el ordenador y es posible instalar aplicaciones a través de comandos. Aunque esto lo dejamos para otra ocasión.

Telefónica vs Vodafone

En España, de momento, hay dos formas de acceder a Android: a través de Telefónica o de Vodafone. Cada una se ha hecho con la exclusividad de un terminal HTC: Dream y Magic, respectivamente. Las diferencias entre ambos equipos son muchas o pocas según se mire.

En términos de pantalla, procesador o conectividad son idénticos, pero Magic tiene más memoria ROM y una batería de mayor capacidad, mientras que Dream tiene teclado QWERTY físico, menos memoria ROM y una batería más pobre. Pero además, mientras que el móvil de Vodafone ya usa el firmware 1.5 o Cupcake, Movistar aún tiene en el terminal que envió para pruebas el firmware 1.1. Es posible actualizarlo, pero hemos preferido dejar el terminal en el mismo estado en el que lo dejaría un usuario convencional.

El firmware de la radio está también por detrás del Magic y, al final, eso se deja notar en aspectos como el consumo, con una rapidez de descarga de la batería que no ha llegado ni siquiera a un día para el Dream, mientras que, en el caso del Magic, este tiempo se prolongaba a día y medio con comodidad.

Aspectos como no disponer de teclado virtual en el Dream se echan de menos, aunque sí cuenta con teclado físico. No obstante, cuando se está usando en modo normal, nos quedamos sin posibilidad de escribir en vertical. El tamaño y peso son también elementos diferenciadores, con un HTC Magic mucho más amigable que Dream.

En ambos casos, la pantalla es táctil, aunque en principio no es multitáctil. Existen métodos para parchear el firmware y habilitar esta posibilidad, pero la pantalla no está optimizada para este tipo de uso. Es una pantalla que responde con agilidad a los movimientos del dedo, sobre todo en el desplazamiento, incluyendo efectos de inercia.

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