Apple dejará de almacenar datos de geolocalización

Apple va a dejar de almacenar los datos de ubicación de los usuarios de sus dispositivos móviles mediante una actualización del sistema operativo iOS

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3 mayo 2011

Apple va a dejar de almacenar los datos de ubicación de los usuarios de sus dispositivos móviles mediante una actualización del sistema operativo iOS que estará disponible en las próximas semanas.

La versión 4.3.3 de iOS para iPhone e iPad resolverá este problema mediante varios cambios en esta característica que impedirán, entre otras cosas, que los datos recopilados sean almacenados en iTunes sin el conocimiento de los usuarios.

Además, cuando estos decidan deshabilitar la opción de geolocalización la información de su ubicación será eliminada de los dispositivos, cosa que actualmente no sucede aunque el usuario decida no proporcionar su información de situación. Además de estas mejoras, en la actualización del sistema operativo se reducirá el tamaño del archivo con estos datos. No obstante, en esta edición del sistema no se encriptará el archivo de datos de localización, una de las principales peticiones recibidas por la compañía.

Junto a estas mejoras, la nueva versión del sistema incluye algunos retoques en la característica de seguimiento de los usuarios referentes a aumentar la autonomía de la batería, así como la reparación de algunos fallos en el software que afectan al iPod touch.

El almacenamiento de datos de ubicación de los usuarios sin su consentimiento hizo saltar las alarmas de la privacidad hace un par de semanas, cuando unos investigadores dieron a conocer este hecho y verificaron que el sistema, no solo registraba información sobre los movimientos de los usuarios, sino que además la almacenaba sin encriptar y realizaba copias de seguridad en iTunes que cualquiera con acceso a los ordenadores de los usuarios podría recopilar.

Posteriormente se descubrió que también los sistemas operativos móviles Android y Windows Phone realizaban algún tipo de recopilación de datos de ubicación y posicionamiento de los usuarios sin su conocimiento, lo que provocó que las autoridades estadounidenses decidiesen recabar información de las principales compañías fabricantes y desarrolladoras de sistemas móviles para evaluar el alcance de la recopilación de estos datos.