Asegura una conexión de red fiable

Las conexiones WiFi, las líneas ADSL, los routers e, incluso, las fiables líneas Ethernet sufren en ocasiones frustrantes problemas donde es clave un buen diagnóstico si no quieres arriesgarte a permanecer aislado por un tiempo indefinido

Asegura una conexión de red fiable

18 agosto 2008

Aunque la informática actual debería resultar verdaderamente fiable gracias a todos los sistemas de seguridad y validación que implementa, lo cierto es que las imprescindibles conexiones de red son uno de los puntos más problemáticos para muchas personas, sobre todo en el acceso a Internet.

De hecho, por mucho que nos digan lo contrario, para hacer funcionar, configurar y resolver hasta la más mínima incidencia con cualquiera de nuestras redes, necesitaremos unos mínimos conocimientos de esta tecnología a nivel físico, pero, sobre todo, lógico.

A continuación, vamos que suponer que el usuario cuenta con dichos conocimientos básicos, con lo que intentaremos resolver algunas de las incidencias más típicas o, al menos, proporcionar algunas pistas de diagnóstico que nos permitan dar con la causa del problema.

Mi ADSL no sale a la Red

Lo primero que hay que hacer, y aunque ya suene a chiste, es reiniciar el router. A partir de ahí, nos fijaremos en la luz de nuestro router que indica la sincronización con la central ADSL (Line, DSL, etc.). Si parpadea lentamente, y finalmente se apaga para volver a comenzar el proceso, es que hay algún tipo de problema con la propia línea y el dispositivo es incapaz de sincronizarse con la central. Ante esto, revisión del cable de la pared, del cableado de la casa y, finalmente, llamada a nuestro operador de ADSL.

Antes, eso sí, os recomendamos desconectar todos los aparatos con conexión al teléfono de la casa (fax, alarmas, inalámbricos, etc.), pues el problema puede provocarlo uno de ellos. De hecho, en las actuales líneas ADSL sólo podemos tener instalados un máximo de tres microfiltros (los pequeños conectores que van entre el teléfono y la conexión telefónica para filtrar los ruidos que genera la ADSL en el servicio de voz), degradando la conexión y probablemente perdiéndola si instalamos un número mayor en nuestra línea.

Si el router sincroniza, es el momento de revisar nuestra red interna. Lo primero, comprobaremos que nuestro equipo esta cogiendo una IP dinámica correcta desde el router. En caso de no ser así, le asignaremos una IP estática para intentar acceder al router.

Tampoco estaría de más efectuar un ping a diferentes webs (por ejemplo www.pc-actual.com) para comprobar si los servidores DNS resuelven las direcciones. Si esto funciona, quizá el problema sea algún tipo de bloqueo de nuestro cortafuegos o antivirus (algunas versiones de Panda bloquean el acceso a Internet por un fallo interno), por lo que podríamos desactivarlo y probar. Si no resuelve las direcciones, podemos intentar cambiar los servidores DNS de nuestro proveedor. Dos válidos de la propia Telefónica son: 80.58.0.33 y 194.224.52.4.

En último caso, quizá haya algún problema de configuración con el router, por lo que lo más sencillo es probar a reconfigurarlo desde cero con el CD original del proveedor o, si sabemos lo que hacemos, manualmente.

El WiFi falla

Los fallos de las redes inalámbricas son tantos que podríamos dedicar una revista entera a documentarlos. No obstante, los más comunes suelen ser que la conexión WiFi ha desaparecido, que no podemos conectarnos a ella, que sufrimos cortes inesperados en la misma o que su velocidad es desesperadamente lenta.

Como antes, siempre comenzaremos por reiniciar el punto de acceso o router inalámbrico, lo que seguramente resuelva el 70% de los fallos. Otra causa puede ser que nos encontremos demasiado lejos del punto de acceso y la señal llegue muy débil, en cuyo caso sólo queda la instalación de antenas adicionales con una cierta ganancia.

Sin embargo, hoy lo normal es que muchos de los problemas vengan por interferencias con otros puntos de acceso, sobre todo en zonas muy pobladas. Para ello, podemos utilizar utilidades como NetStumbler (www.netstumbler.com) para listar todas las redes disponibles y ver los canales ocupados en nuestra zona. De esta forma, lo primero será localizar algún canal libre, y configurar nuestro punto de acceso en dicho canal.

Otras veces, el problema viene dado por la propia compatibilidad entre la tarjeta de red y el punto de acceso. En este sentido, muchos equipos no demasiado modernos tienen problemas para conectarse correctamente a puntos de acceso de última generación. En estas circunstancias, comenzaremos por actualizar al máximo los controladores de nuestra tarjeta inalámbrica, e incluso el firmware de la tarjeta (si es posible), pues muchos de estos fallos son resueltos con una simple actualización.

En caso de seguir teniendo incidencias (como cortes aleatorios, o imposibilidad de conexión), probaremos a bajar el nivel de cifrado del punto de acceso de WPA a WEP, e incluso de WEP 128 a 64 bits. En las situaciones más extremas, podemos incluso dejar la red temporalmente abierta y comprobar si los errores continúan o todo funciona bien.

De continuar los problemas, y fundamentalmente si se trata de un portátil, habrá que desactivar el ahorro de energía para la WiFi, pues, al trabajar en el modo de máximo ahorro energético, muchos equipos son incapaces de comunicarse correctamente por falta de potencia de emisión, perdiendo y recuperando la comunicación de manera constante.

Ethernet de confianza

En lo tocante a las redes cableadas Ethernet, es bastante poco frecuente encontrarse con fallos de conectividad por culpa de la capa de hardware. De hecho, la mayoría de los problemas pueden venir de la mano de cables mal climpados a sus conectores o que pasan por lugares de los que reciben ruido (por ejemplo, una caja de registros eléctricos). Aun así, nos hemos encontrado muchas veces con un switch colgado incapaz de comunicar entre sí a los diferentes equipos de una red.

El mejor síntoma que podemos localizar es que todas las máquinas de una misma red tienen el mismo fallo: no son capaces de comunicarse entre sí o salir a Internet. En esta situación, basta desconectar y volver a conectar el switch Ethernet para que todo vuelva a funcionar adecuadamente.

Otra cuestión son los fallos de velocidad, o el conseguir enlaces Ethernet de 10 Mbps en vez de los de 100 o 1.000 Mbps, como soportan las tarjetas Gigabit. Dando por hecho que nuestro hardware y el switch soportan dichas velocidades, el componente que suele dar problemas es el cable.

Por una parte, debemos de utilizar al menos un cable de par trenzado UTP-5 de buena calidad. Además, tendremos que contar con conectores bien climpados y, en el caso de instalaciones de cierto tamaño con una enorme cantidad de cableado, recurrir a cable apantallado, lo que garantiza comunicaciones sin interferencias eléctricas.

Diagnóstico

A la hora de realizar un diagnóstico sobre cualquier conexión de red, es imprescindible conocer unos comandos básicos que podremos encontrar en cualquier Windows y que ejecutaremos directamente desde su línea de comandos:

* ping [destino]. Envía paquetes de eco, utilizando como destino una IP (puede ser la del router u otro equipo), un nombre de máquina o una dirección de Internet. Si la conexión es correcta, deberíamos obtener respuesta del equipo remoto. A pesar de ello, su eficacia es relativa, pues los modernos cortafuegos (incluido el de Windows) ignoran por defecto los paquetes enviados mediante este comando para evitar ataques DoS.

* tracert [destino]. Con él, descubriremos los saltos que da una conexión hasta llegar a su destino. Así, podemos hacer un tracert hasta la página www.pc-actual.com, y descubrir la cantidad de nodos y servidores por los que salta nuestra petición hasta llegar al destino. A más saltos, más tiempo de espera y mayor lentitud.

* ipconfig. Nos muestra la configuración de la tarjeta de red. Con el modificador /all muestra información ampliada (muy recomendable), y con /renew, nos permite renovar la dirección de todas las tarjetas de red.

* telnet [destino] [puerto]. Nos permitirá conectarnos a servidores remotos a través del protocolo telnet. Es un comando especialmente útil para verificar la conectividad de servidores de correo pues, por ejemplo, un telnet miservidor.decorreo.com 25, nos mostrará si la máquina puede o no conectarse al servidor STMP o, por el contrario, la conexión es rechazada.

Telefónica y el puerto SMTP

Como ya ocurre en países extranjeros, una de las medidas de Telefónica para luchar contra los spammers es monitorizar el volumen de tráfico SMTP a través del puerto 25 que se realiza desde sus líneas ADSL, bloqueando el puerto 25 a aquellas conexiones que realizan envíos masivos de correo. Con esta técnica, se pretende detectar a los spammers conscientes de su actividad o, más habitual, a los usuarios infectados con troyanos y virus cuyas máquinas actúan como zombies enviando correos a cuentas de todo el planeta.

La medida no tendría mayor importancia si no fuera porque el sistema de monitorización que detecta este exceso de correo a través del puerto 25 también comete errores, y corta la salida a usuarios lícitos que emplean el correo electrónico para su actividad. En nuestro Laboratorio, por ejemplo, hemos tenido el caso cercano de una agencia de prensa que, sin más, dejó de poder enviar correo. Tras mucho investigar, gracias a un telnet hacia el servidor de correo, descubrimos que Telefónica les había cortado el puerto 25 de salida porque había detectado envíos masivos de correo.

Esta gente vive de enviar notas de prensa y comunicarse con periodistas, algo similar a lo que les ocurrirá a otras muchas compañías de este país. La solución: llamar a Telefónica varias veces, dar con el técnico adecuado y solicitar el desbloqueo. Todo volvió a funcionar en cuestión de segundos.