Una bolsa llena de trucos

Una vez que ya casi hemos olvidado los pasados días de vacaciones, vamos a rematar la recopilación de tribunas escritas por Javier Candiera y publicadas en nuestra revista PC Actual en su Lógica Discreta hasta esta fecha

Una bolsa llena de trucos

30 agosto 2009

LÓGICA DISCRETA (#218, MAY2009)

El diario El País se fundó como una inmobiliaria para evitar la censura de Franco. Nintendo comenzó como una imprenta de naipes. En 1865, Nokia era una papelera. Estas son sólo anécdotas: al fin y al cabo, El País es una empresa de medios, Nintendo hace videojuegos y Nokia es un gigante de las telecomunicaciones.

Sin embargo, hay otras empresas que sí que se dedican a actividades tan dispersas como la fabricación de pulpa de papel y terminales de móviles. General Electric tiene una televisión (NBC), bancos y aseguradoras, plantas nucleares y una división aeroespacial. Samsung fabrica televisores planos, pero también tiene un astillero. La japonesa Toshiba vende desde aparatos RFID hasta centrales nucleares, al igual que la alemana Siemens AG.

En el mundo de la tecnología informática parecería que lo que conviene es lo contrario: hacer sólo una cosa, y hacerla muy bien. En este entorno, IBM (que comenzó haciendo equipos censales) es, o más bien solía ser, el representante del «antiguo régimen»: fabricaban los procesadores, construían los ordenadores, escribían el software y daban todo el apoyo a las empresas, desde la formación hasta los estudios estratégicos.

El ordenador personal lo cambió todo: primero el Apple II y luego el PC de IBM dieron lugar a un ecosistema computacional más abierto, en el que cada fabricante acababa por encontrar su propio nicho de mercado, del mismo modo en que las hormigas no compiten directamente con los humanos, ni los gusanos de tierra con los alacranes...

Hay quien dice que el dedicarse a una sola cosa (el software) y hacerlo bien es lo que dio la ventaja a Windows y a los PC frente al control de Apple sobre su plataforma. Otros dicen que fueron las prácticas anticompetitivas... Es posible que fuera un poco de cada cosa.

Lo curioso es ver cómo, más recientemente, algunas empresas se han salido de lo que sería su «competencia central» para aventurarse en otros territorios. Durante años, la división de hardware de Microsoft sólo hacía ratones, teclados y otros periféricos, y era el capítulo más rentable por empleado de la empresa. Ahora el Zune y la Xbox les hacen perder dinero a espuertas (con la fabricación; los juegos de la Xbox sí que dan dinero), sólo para perseguir los negocios de otros.

Uno se pregunta lo mismo con la compra por parte de Apple de P.A. Semi hace ya un año. ¿No les vale con comprar los microprocesadores a terceros, como hacen todos? Nintendo y Microsoft se han aliado con IBM para los procesadores de su Wii y Xbox, respectivamente, y les va bien, sobre todo en comparación con el desastre económico de la PS3 de Sony, en gran parte debido al coste de construcción de una nueva planta de fabricación de microprocesadores. ¿Y qué hacen Google y Amazon metiéndose en embolados como el alquiler de tiempo de procesador a terceros? A Google le va muy bien con su agencia de publicidad y a Amazon con su tienda.

Hay una fábula que narra el encuentro de un zorro y un gato. El zorro orgulloso considera al gato un ignorante, mientras que él tiene un saco de sabiduría, miles de trucos para cada ocasión. Eso sí, cuando vienen el cazador y sus perros, el gato usa su único truco y se sube al árbol, y desde allí se burla del zorro que tiene que recurrir a todos sus trucos para intentar salvar la vida. En la fábula, el zorro muere cazado por los perros, pero esto no tiene por qué ser así en el entorno empresarial actual.

Las condiciones son tan cambiantes que es posible que mañana, por seguir la metáfora, no haya árboles. En esas circunstancias, mejor tener un segundo truco bajo la manga. Esta búsqueda de «otro truco más» es la estrategia seguida Apple con su iPod e iPhone, con tanto éxito que hasta han cambiado su nombre de Apple Computer a simplemente Apple.

Las decisiones de la vida no son binarias, o no lo son del todo. En los negocios pasa igual, y lo contrario de «dedicarse sólo a una cosa» no es «dedicarse a todo», sino que puede ser «dedicarse a un par de negocios».

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