Se busca informático

SOS. Si las cosas no se enderezan, en 2010 habrá 300.000 puestos de informático y «teleco» sin cubrir en este país, lo que puede suponer, según algunos, una catástrofe. En estas páginas analizamos los porqués y nos aventuramos con posibles soluciones. Además, vemos las salidas profesionales que mejores perspectivas presentan

Se busca informático

14 enero 2008

A pesar de los nubarrones que se ciernen sobre la economía (riesgo de crisis inmobiliaria, tipos de interés al alza, subidas inopinadas del precio de algunos productos básicos como el pan o la leche…), el paro, una de las peores pesadillas de la sociedad española en los últimos 40 años, parece que queda por fin a raya.
Según los últimos datos que aporta la Encuesta de Población Activa (EPA), hoy trabajan en este país la cifra record de 20,5 millones de personas, mientras que los parados no llegan a 1,8 millones, lo que significa que sólo 8 de cada 100 personas está en el paro.
Con estos datos en la mano, cuesta creer que en los primeros años noventa el porcentaje de desempleo rozase el 25% y estuviera a punto de arruinar las perspectivas profesionales y vitales de toda una generación.La situación es aún mejor en el sector informático y de telecomunicaciones. Aunque no hay cifras definitivas de ocupación, los expertos creen que en estos momentos se roza el pleno empleo, lo que equivale a decir que todos los que se lo proponen trabajan y que no lo hace únicamente el 5%, en el que se encuadran aquellos que se han salido porque buscan algo mejor. Los datos más recientes de los que disponemos, correspondientes a 2006, dicen que en España el sector informático emplea a algo más de 100.000 personas y el índice de temporalidad no es de lo peor, alcanzando a un 21% del total.

 

Sin embargo, son muchos los que creen que a medio plazo la Unión Europea y España no van a poder responder a la demanda de informáticos y «telecos» que se va a generar en el mercado como fruto del necesario viraje que se está produciendo a la sociedad del conocimiento, un terreno donde, además, países con costes de mano de obra más reducidos, como China o India, vienen pegando muy fuerte.
Las cifras que circulan ponen los pelos de punta: en la actualidad pueden estar sin cubrir entre 25.000 y 30.000 puestos relacionados con las nuevas tecnologías y en 2010, según las previsiones, podría haber 300.000 vacantes sin candidatos. Europa, por su parte, tiene en estos momentos un déficit de 800.000 profesionales del ramo. Según la Asociación Española de Consultoría, una patronal que reúne a gigantes como Accenture, Capgemini o Atos Origin, si repentinamente aparecieran en el mercado español 2.000 profesionales cualificados del ámbito de la programación, inmediatamente encontrarían un puesto de trabajo.
El mercado está sediento y está dispuesto a ofrecer lo que sea. Según los expertos, en algunas áreas las retribuciones están sobrevaloradas más de un 30%. Las compañías del sector se rifan a los programadores con buenos conocimientos de Oracle o del Cobol de toda la vida. También hay mucha demanda de programadores en Java o .NET, que son las plataformas en las que se desarrollan los cada vez más extendidos servicios web de las empresas y la administración. Tal es así que incluso llegan a competir encarnizadamente por programadores junior con no más de cuatro o seis meses de experiencia. Y es que todo vale antes de dejar colgado a un cliente y perder un contrato millonario.
Echando un vistazo al portal de empleo Infojobs, se descubre que la mitad de las 10.000 ofertas de trabajo relacionadas con las nuevas tecnologías que allí se exhiben no exigen más de un año de experiencia al posible candidato. Vista la gravedad de la situación, algunas empresas como Tecnocom, un integrador de sistemas con 5.000 personas en plantilla, incentiva a los empleados que presenten currículos de potenciales candidatos.
De todas formas, este mundo de fantasía muchas veces tiene un lado oscuro: la subcontratación. Hoy es muy difícil que un joven entre en la plantilla de firmas de prestigio como IBM o Accenture, que ofrecen a sus empleados retribuciones altas y muchos extras, como coche de empresa, servicio médico privado o tickets restaurante. Lo habitual es que sean estos primeros espadas los que suscriban el contrato con el cliente, aunque después lo cedan para su explotación a segundas o terceras compañías (el famoso outsourcing), que ya no tratan tan gratamente a su personal y que suelen abusar del formato de contrato temporal o por obra y servicio.¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esta escasez y de no cubrir las vacantes? A corto plazo, supone que muchos proyectos de desarrollo y consultoría informática no pueden ser asumidos por las empresas radicadas en España, lo que significa que se pierden clientes y, por lo tanto, cientos o incluso miles de millones de euros en contratos.
Mirando más lejos, implica que el país pierde la oportunidad de crear empleo cualificado, consolidar empresas de alto valor añadido y mejorar el nivel de productividad de las mismas. En otras palabras, que, de no hacer los deberes, España deberá jugar en la segunda división de la economía mundial, donde las mejoras de competitividad se logran mermando los salarios. Terribles noticias pues.
Las razones de este desequilibrio entre oferta y demanda son varias y están, además, entrelazadas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que hoy, debido al descenso de la natalidad en los 80, hay menos jóvenes que hace una década y las universidades y centros de Formación Profesional lo están notando.
«A eso se une», según Tomás Iriondo, director general de Gaia, patronal de empresas tecnológicas del País Vasco, «el descenso progresivo de matriculaciones en las carreras técnicas, que es la cantera principal del sector, y el crecimiento de actividades que tienen que ver con las TIC en sectores fundamentales como la banca, la industria y la administración».
Y es que el pinchazo de la burbuja tecnológica en 2001 y la consecuente depresión del sector en los tres años siguientes dieron lugar a que las nuevas tecnologías perdieran interés para los jóvenes, que además tenían que salir adelante en un clima de incertidumbre laboral y bajos salarios.
En este sentido, Cisco Systems, a pesar de ser uno de los fabricantes que mayores simpatías despierta en la comunidad universitaria por el valor que el mercado otorga a sus certificaciones y masters, lleva unos años advirtiendo de la que se viene avecina si no se reacciona a tiempo.También hay que sumar otro asunto de más calado: la escasa predisposición de las nuevas hornadas al sacrificio y al compromiso, así como la poca fidelidad a la empresa o al proyecto en el que trabajan, algo que se puede explicar por la abundancia de ofertas a las que tienen acceso.
«No hay que olvidar que vivimos en la sociedad del bienestar donde aparentemente están cubiertas muchas necesidades básicas de las personas, y por eso es difícil que se mantenga el mismo atractivo de etapas anteriores», explica el responsable de Gaia, patronal que defiende los intereses de firmas como Euskaltel, Ibermática o Sarenet.
Para convencer a estos jóvenes satisfechos, las empresas deberán cambiar el chip. Ya se empieza a ver un cambio de actitud. Así, mientras que en los noventa, el 80% de un anuncio de empleo se utilizaba para explicitar los requisitos que debía cumplir el candidato, hoy ese espacio sirve para explicar los beneficios que tendrá el candidato si se une a la empresa de turno.
Por todo lo dicho, se puede concluir que el futuro es complicado, más aún cuando uno de los principales problemas es demográfico y generacional, y esos son asuntos que sólo se enderezan a muy largo plazo. No obstante, como aseguran desde Gaia, «es responsabilidad de todos: del sector, las administraciones y la sociedad, animar a los jóvenes a plantearse su futuro en torno a las tecnologías». Al país le va la vida en ello.

1.- Fichaje de cerebros. Las autoridades de la Unión Europea son conscientes de que el asunto es fundamental para mantener al continente en primera línea de la economía mundial. El Gobierno alemán ya ha denunciado la escasez de jóvenes cualificados y ha sugerido reiteradamente facilitar los trámites para importar «cerebros» de otros países, como lleva muchos años haciendo EE UU. Hace unas semanas, la propia Unión Europea propuso una directiva que pretende facilitar la entrada de estos inmigrantes. Es la llamada tarjeta azul, que reduce los trámites a menos de 30 días (hasta 60 en casos extraordinarios) y obliga a los países de destino a ofrecer buenos sueldos (al menos tres veces el salario mínimo profesional) a los profesionales buscados, así como un permiso de trabajo también para su pareja. Algunas ONG han denunciado la iniciativa por considerar que discrimina entre los inmigrantes en función de su formación. Asimismo, en España, el ministerio de Trabajo también ha agilizado la gestión de permisos de trabajo para estos extranjeros cualificados y ha reducido los tiempos de gestión de seis a dos meses. Los mejores caladeros para el sector tecnológico español están, por cultura e idioma, en América Latina.
2.- Apuesta por la formación profesional. Otra de las opciones que están viendo muchas empresas es la de acudir a los centros de Formación Profesional, toda vez que la población universitaria sigue a la baja (ha descendido en 100.000 estudiantes en los últimos siete años). En la secundaria, los alumnos han hecho más prácticas y, por lo tanto, están más preparados para su incorporación inmediata. Según datos de Infoempleo, un estudio que analiza cada año más de 250.000 ofertas de empleo cualificado, cada vez son más las ofertas de informáticos y «telecos» que no especifican titulación o que sólo exigen Formación Profesional o Bachillerato. Concretamente, en los últimos doce meses, menos del 45% de los anuncios requerían una titulación universitaria por parte del candidato. No obstante, cuando se requiere un licenciado, las titulaciones más buscadas son las de ingeniero informático y de telecomunicaciones y las correspondientes ingenierías técnicas de estas dos especialidades.
3.- Desarrollo de la periferia. Visto lo saturados que están los principales mercados del país (según Infoempleo, casi el 65% de la demanda de informático se concentran en Madrid, Cataluña y el País Vasco), muchas empresas están creando factorías de software (grupos de trabajo formadas por decenas e incluso cientos de programadores que trabajan de forma coordinada) en regiones periféricas. La facilidad para encontrar candidatos, unido a unos sueldos algo más ajustados y las facilidades que muchos gobiernos regionales y ayuntamientos dan a este tipo de inversión son motivos que apuntalan esta tendencia.Para responder a esta pregunta, lo más rápido y fiable es acercarse a un buen portal de empleo. Nosotros los hicimos a Infojobs , que, gracias a los datos que aporta y al sistema de clasificación que establece, puede dar algunas pistas. Así, en las casi 10.000 ofertas que hoy mantiene la página relacionadas con la informática y las telecomunicaciones, el perfil más buscado es el de programador (unas 3.300), seguido a mucha distancia por el ingeniero de sistemas (1.500), el analista (1.000) y el «teleco» (925).
Si ahondamos un poco, llama la atención la demanda de profesionales familiarizados con las tecnologías de Oracle o SAP, empresas líderes en su segmento, aunque no sorprende tanto la omnipresencia de Microsoft en muchas de los puestos. También es de reseñar que, por plataformas, Java sigue ganando y 1.150 ofertas hacían referencia a la misma, mientras que .NET se quedaba en algo menos de la mitad. Por otra parte, Cobol, un lenguaje de programación que a pesar de sus años sigue siendo responsable del mantenimiento de aplicaciones insustituibles en bancos o aseguradoras, aparecía en 300 entradas. En el ámbito de las telecomunicaciones, el repertorio de perfiles buscados es muy variado, aunque muchas ofertas se dirigen a profesionales que se desenvuelven bien en los ámbitos de la telefonía IP y las comunicaciones inalámbricas, que es lo que más tira en estos momentos.
Un área que también está subiendo como la espuma es la del diseño web. Infojobs cuelga hasta 200 ofertas dirigidas a maquetadotes y diseñadores del ciberespacio. No obstante, en este ámbito es particularmente bueno el momento que viven los creativos de publicidad on-line. Y es que son muchas las empresas que hace unos años, con el desencanto del final de la burbuja, dieron la espalda a Internet como vía promocional y ahora vuelven con más ganas que nunca. Los estudios demuestran que una buena tajada de los 16 millones de internautas que hay en España tienen entre 25 y 35 años, es decir, los más consumistas. No obstante, la cosa no ha hecho más que empezar, pues la Red captó el año pasado menos de un 5% del total de la inversión publicitaria.