Cargadores universales: cuestión de lógica

¿Harto de cargar con una mochila específica para los quince cargadores distintos cada vez que te vas de viaje? Que si el del móvil, que si el del portátil, que si el del MP3, que si el de la NDS, que si el PMP, que si el de la cámara… Y luego los de la pareja, y los de los niños… ¿Para cuando las tomas estándar

Cargadores universales: cuestión de lógica

3 febrero 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

¿Recuerdan los tiempos en los que los ordenadores tenían puerto paralelo para impresora, otro para el escáner, uno más para joysticks, y otro elenco para ratón, para teclado y un sinfín de periféricos más? Fue la llegada del USB lo que puso fin a esa dantesca situación, permitiendo que todos esos artilugios se comunicasen con el ordenador de la misma forma: a través de un puerto universal estandarizado.

 

Hoy nos parecería raro, cuando no directamente intolerable, que al adquirir el producto de un fabricante tuviésemos que recurrir a una conexión especial no compatible con la del resto. Entonces, ¿por qué seguimos tragando con, por ejemplo, los cargadores de las baterías de los teléfonos móviles? Decenas de marcas distintas y cientos de modelos conviven en el mercado, dando como resultado un galimatías de alimentadores de corriente que hemos aceptado como mal conocido, en lugar de buscar un bien por conocer.

 

Dicho bien ya existe y ofrece la máxima garantía de compatibilidad y niveles de funcionamiento idénticos a los de los dispositivos propietarios de los fabricantes: se trata de los cargadores universales, que mediante sencillos adaptadores permiten recargar cualquier dispositivo que tengamos, desde reproductores mp3 a videoconsolas, teléfonos móviles, ordenadores portátiles o navegadores GPS, por citar sólo algunos de los más habituales.

 

Además de ver cómo en nuestro hogar aumentará el número de enchufes disponibles –un único cargador conectado a la red eléctrica, al que basta con conectarle el adaptador en cuestión al otro extremo-, obtendremos ante todo un aliado fundamental en nuestros viajes: se acabó el tener que llevar encima la media de tres cargadores que suelen albergar las maletas de una pareja –principalmente, para sus sendos teléfonos móviles y un ordenador personal o reproductor mp3, según nuestros estudios-. Más espacio en la maleta y lo que es más importante: la tranquilidad de que no nos quedaremos sin poder recargar alguno de nuestros gadgets por culpa de un inoportuno olvido.

 

Mientras la industria sigue avanzando hacia la estandarización en las fuentes de alimentación –por desgracia, con recelo, dados los pingües beneficios que muchos fabricantes obtienen por la venta de cargadores adicionales y de repuesto-, el consumidor ha de saber que existe otra opción y que en sus manos está el provocar un cambio de situación. Su avance es imparable.

 

Por Gregorio Destre responsable de Re-Source