Ciudades inteligentes

¿Qué beneficios tiene una ciudad WiFi a cinco o seis años vista? Repasamos solo tres ámbitos donde ya se están produciendo avances: salud, educación y ocio

Ciudades inteligentes

29 enero 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

La vida en un entorno WiFi es una realidad. Hoy podemos utilizar nuestro portátil o videoconsola conectados a la Red en aeropuertos, centros comerciales, hospitales e incluso en parques o playas. Y todo ello mediante nuevas tecnologías en acción como las facilitadas por el Grupo Gowex, que aporta roaming para la compartición de la señal inalámbrica hasta extremos antes desconocidos.

 

De este modo, un ciudadano de Valencia podrá conectarse a Internet con su mismo usuario y password en Cataluña, Madrid o Londres, de manera análoga a como hoy un cliente español de una operadora de telefonía móvil puede viajar de Madrid a Lisboa, Roma o Ciudad del Cabo sabiendo que en esos países su dispositivo va a seguir funcionando con una compañía de allí.

 

Pero las posibilidades van más allá; fijémonos en sólo tres ámbitos de profundo impacto social. Si empezamos con la salud, hay que destacar que la imprevisión será cada vez menor. Esto se deberá a nuevas aplicaciones, que irán desde la posibilidad de que los historiales médicos de cada persona estén accesibles en tiempo real y en todos los centros hospitalarios, hasta un conocimiento de las urgencias sobre el terreno mucho más eficiente, gracias a las prestaciones GPS que identificarán sobre el mapa cualquier eventualidad, afecte a una sola persona o al conjunto de la ciudadanía.

 

En el ámbito educacional, WiFi significa poder tener acceso a una red formativa capaz de facilitar un rápido desarrollo a países hasta ahora incapaces de alcanzar el umbral mínimo de conexión telefónica y que, en menos de una generación, se encuentran ante la posibilidad real de compartir un grado de conocimiento básico. Y lo mejor y más novedoso: en su propio contexto cultural. En el primer mundo, esta capacidad ya va mostrando su potencial en numerosos contextos, que alcanzan desde la investigación de primera línea en tiempo real, al establecimiento de bibliotecas virtuales de acceso inmediato y ubicuo.

 

En último lugar, fijémonos en el significado de esta capacidad de conexión inalámbrica para las nuevas generaciones. Los chicos y chicas de la Europa del tercer milenio son el ejemplo más inmediato del que disponemos: sus hábitos de vida, completamente marcados por la conectividad, están aportando un vitalismo hasta ahora desconocido en el ámbito de las redes sociales, cuyo destino será -con toda seguridad- la radical mejora de nuestra civilización.

 

Por Jenaro García Martín, fundador y consejero delegado del Grupo Gowex