El comercio electrónico comienza su consolidación en España

A lo largo de los últimos años, la concepción que se tiene sobre Internet como elemento facilitador de tareas ha ido cambiando paulatinamente. Desde realizar trámites administrativos hasta adquirir las últimas novedades editoriales, todo tiene cabida en Internet hoy en día. Pero si hay una tendencia que ha crecido por encima de las demás, ésa es sin duda la del comercio electrónico

Sonia Torrubiano

El comercio electrónico comienza su consolidación en España

5 julio 2010

A lo largo de los últimos años, la concepción que se tiene sobre Internet como elemento facilitador de tareas ha ido cambiando paulatinamente. Su propio desarrollo, así como la difusión de las nuevas tecnologías, ha propiciado que lo que hasta hace relativamente poco tiempo era considerada una herramienta de información y sociabilización, de la que exclusivamente se extraían datos, empiece a ser tenida en cuenta como un método de acercar a los usuarios otro tipo de facilidades. Desde realizar trámites administrativos hasta adquirir las últimas novedades editoriales, todo tiene cabida en Internet hoy en día. Pero si hay una tendencia que ha crecido por encima de las demás, ésa es sin duda la del comercio electrónico.

El comercio electrónico no ha tenido, ni mucho menos, un desarrollo paralelo en todo el planeta. Cuando a principios de siglo en los países escandinavos era costumbre realizar la compra semanal del supermercado a través de Internet, en España el usuario medio aún se encontraba abriendo con cautela la puerta de las posibilidades que Internet podía ofrecerle. En 2003, según datos de Ecommerce Digest, en Suecia y Noruega un 27% de la población usaba con frecuencia Internet para realizar compras; en España la cifra se situó en torno al 8%. Explicar este desigual avance supone comprender que el mercado español está sujeto a ciertas particularidades que lo alejan de sus convecinos europeos.

Nuestro país no acogió de inicio muy calurosamente este modelo de negocio, en gran medida por razones de tradición. En España la tendencia de compra on-line contraviene alguno de los hábitos propios de los países mediterráneos, que indican que nos gusta salir, ir de compras y hacer vida en la calle. Además, debe tenerse en cuenta que la compra por Internet es la evolución lógica de la venta por catálogo, una costumbre de fuerte raigambre en países como Francia, donde importantes marcas y empresas han apostado por esta vía de venta desde hace muchos años, pero que en el tejido empresarial español apenas ha tenido consideración.

Y es que uno de los factores más determinantes para considerar el progreso que ha sufrido el comercio electrónico es el apoyo por parte de las empresas. Basta con señalar que en España, en 2001, tan sólo el 13,7% de las empresas ofrecían posibilidades on-line a sus clientes. Ese mismo año, la media a nivel europeo se situaba en el 41,7%, según eMarketer. No ha sido hasta 2009 cuando el mercado español ha alcanzado esos niveles: en 2009 el porcentaje fue del 42,3%, con lo que podemos cifrar la brecha existente entre el mercado español y su equivalente europeo en ocho años, lo que supone una barbaridad en términos tecnológicos.

Como señalábamos, parte de la responsabilidad de este cambio de dinámica es de las empresas. Cuando se percataron de que el interés del público en los servicios ofertados aumentaba considerablemente si éste disponía de información on-line de los productos, empezaron a desarrollar nuevas herramientas y tecnologías, propiciando la aparición de la base de lo que es el comercio electrónico tal como lo conocemos hoy. Tanto se ha perfeccionado el sistema, que el tamaño o la disponibilidad física del negocio no son ya factores determinantes en el éxito empresarial. Es más, muchos de estos negocios nacen orientados exclusivamente a la venta on-line, como Vipventa.com.

vipventa

La llegada de las nuevas tecnologías propició un salto cualitativo importante en la compra a distancia; pero sin apenas tradición en España, este tipo de comercio, en este caso por Internet, tenía que abrirse a un público que, por falta de práctica, era reacio a ofrecer cierta información abiertamente. La necesidad de dar los datos bancarios, por ejemplo, ha supuesto un obstáculo para mucha gente, que hasta que el sistema no se ha mostrado absolutamente fiable y ha refinado sus características no ha querido aventurarse a ello. Las herramientas tecnológicas han permitido perfeccionar los métodos de acceso y seguridad (pago con tarjeta, PayPal), permitiendo que se rompa la barrera mental que condicionaba a mucha gente. Hoy en día más del 20% de los españoles compra por Internet, según informes de la Comisión Europea. Lejos aún del 57% de los británicos aunque, como se señala desde Bruselas, España es un mercado de crecimiento rápido.

El consumidor se está habituando a obtener múltiples informaciones sobre un producto antes de realizar su compra; revisa foros, reseñas y opiniones; sondea el mercado y toma su decisión tras un proceso de rastreo global, con lo que logra una experiencia más completa y satisfactoria que la que obtendría en una tienda física. Este tipo de comercios virtuales se convierten así en su mejor opción para poder adquirir artículos y productos a precios mucho más asequibles que en una tienda habitual. Además, los clientes de este tipo de páginas cuentan con otra ventaja, que no es otra que una mayor oferta para los clientes, debido a que los catálogos se internacionalizan y las marcas tienen mayores stocks. Ambos factores han sabido combinarse con exactitud para conseguir un desarrollo espectacular. Los datos refrendan que los españoles estamos adaptándonos poco a poco, pero con firmeza, a esta propuesta de comercio, pues durante el año 2009, el comercio electrónico ha tenido un crecimiento del 11% respecto al año anterior, con un volumen de facturación de 5.800 millones de euros, como señala el último informe de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.

La situación del comercio electrónico en España es por lo tanto halagüeña, una vez conseguidos dar los siempre complicados primeros pasos. Con una tendencia de crecimiento clara, el negocio se está desarrollando en todos sus sectores: la moda y los complementos representan el 20% de la facturación total, según el Libro Blanco del Comercio Electrónico, siendo una clara referencia del incremento del comercio on-line en los últimos años, por las ventajas y facilidades de adquisición y distribución que los proveedores ofrecen. Si a eso le sumamos lo cómodo que resulta el proceso de compra de ropa desde la tranquilidad del propio hogar y el acceso a primeras marcas a precios muy asequibles, entenderemos por qué las tiendas de moda on-line se están convirtiendo en un pilar fundamental en el éxito del comercio por Internet.

El camino a seguir pasa por especializar y refinar este modelo, apostando por la seguridad en la red, el desarrollo de las nuevas tecnologías, la comodidad en la compra, los mejores productos a los mejores precios y la exclusividad; factores que están contribuyendo al desarrollo del comercio electrónico y de las tiendas on-line.

Sonia Torrubiano, directora de VipVenta.com

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