Cómo ahorrar tinta al imprimir

Ahorro impresion

2 marzo 2016

Aunque la digitalización en PDF y los dispositivos móviles con sus prácticas pantallas han hecho que cada vez sea menos necesario imprimir documentos, siguen existiendo multitud de ocasiones en las que nos vemos obligados a tirar de impresora. Para estos casos, te proponemos un par de sencillos trucos con los que ahorrar tinta al imprimir.

Algunos de los consejos básicos para que imprimir nos cueste menos dinero son tan viejos como utilizar únicamente el cartucho de tinta negra (ya que suele ser más barato que los de color) o utilizar el modo borrador, un ajuste de impresión con menor calidad de lo habitual que todas las impresoras incluyen entre sus opciones predeterminadas (aunque cada una con sus particularidades, eso sí).

No obstante, estas alternativas suelen ir en deterioro del resultado final de lo que imprimamos, y lógicamente no siempre podemos permitírnoslo (como por ejemplo, si el documento a imprimir no es para nosotros, sino para presentaciones formales destinadas a terceros).

La importancia del tipo de letra escogida

Por ello, uno de los trucos más sencillos para ahorrar al imprimir es escoger bien el tipo de letra que utilizaremos. Y es que no todas consumen la misma cantidad de tinta, por la propia naturaleza de cada tipografía (más estilizadas, más gruesas…).

Por lo general, si nos decantamos por la tipografía Garamond ahorraremos más tinta que con otras, mientras que si usamos Impact el “impacto” no se quedará solo en el nombre, ya que es uno de los tipos de letra que más tinta gastan.

De cualquier forma, los expertos suelen recomendar los siguientes tipos de letra para imprimir en función del documento del que se trate:

Garamond: la mejor para textos largos de varias páginas, de ahí que sea una de las más recomendables si queremos ajustar nuestro presupuesto en tinta.

Century Gothic: recomendada para imprimir textos cortos como correos electrónicos, ya que se trata de una fuente bastante delgada. No obstante, el problema de esta fuente es que suele hacer que los textos ocupen más páginas que otras tipografías, por lo que si se trata de documentos más extensos es mejor recurrir a la Garamond.

Courier: basadas en la tipografía habitual de las viejas máquinas de escribir, su objetivo era precisamente el de evitar gastar cintas de tinta con más frecuencia de la deseada. Su desventaja tiene que ver con su aspecto, ya que puede resultar un tanto anticuado frente a las otras dos fuentes recomendadas para ahorrar tinta.

Al margen de las tipografías que tengamos a mano en nuestro PC, existen otras específicamente diseñadas para ahorrar al imprimir. Uno de los mejores ejemplos es el de EcoFont, que presenta una curiosa forma que le permite aprovechar mejor el blanco del papel: simplemente tiene múltiples agujeros de tamaño minúsculo en el cuerpo de la letra, con lo que requiere de una menor utilización de tinta pero al mismo tiempo no va en detrimento de una buena apariencia. En la mayoría de los casos la leeremos sin problema y casi sin percatarnos de este curioso detalle, pero eso sí: es de pago.

Archivos PDF: otra gran alternativa

Por supuesto, como alternativa al papel impreso siempre puedes recurrir a los PDF. Hoy por hoy existen decenas de opciones para convertir documentos a PDF (como PDFCreator, sin ir más lejos), y estos prácticos archivos los puedes guardar en tu teléfono móvil o tableta para llevarlos contigo a cualquier parte y acceder a ellos como si fuesen hojas impresas, solo que en formato virtual. ¡Tú decides!

 

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