¿Cómo encajar la tecnología en un escenario de recorte de recursos?

La tecnología debe aportar las herramientas de reducción de costes, no ser sólo el objeto de la reducción. Apostar por la tecnología inteligente que permita hacer el mejor uso del euro invertido es doblemente acertado en los tiempos que corre

¿Cómo encajar la tecnología en un escenario de recorte de recursos?

6 mayo 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

En la actual coyuntura, muchas empresas se están planteando importantes reducciones de costes e inversiones, incluyendo los tecnológicos. Si apostar por una tecnología inteligente que permitiera hacer el mejor uso del euro invertido ha sido siempre una estrategia recomendable en cualquier contexto, esta posición es doblemente acertada en los tiempos que corren.

 

La tecnología debe aportar las herramientas de reducción de costes, no ser sólo el objeto de la reducción. Esta afirmación se confirma si entendemos que a medida que la situación de crecimiento se vaya recuperando, se recuperarán también las operaciones normales y en esos momentos los mejor posicionados no serán quienes hayan invertido más sino quienes lo hayan hecho mejor.

 

Bajo estas premisas entendemos que la tecnología debe ser un factor mediante el que ampliar la vida de las redes actuales y disminuir los costes de operación de las mismas. Por ejemplo, si hay que apostar por la tecnología NAC, optemos por una que permita dotar de nuevas capacidades de seguridad y autoconfiguración a una red que se compró hace tres años, equipándola con nuevas funciones de valor al negocio, al tiempo que se reduce por un factor importante el tiempo y coste de la configuración de la red.

 

El objetivo es proporcionar redes que, literalmente, puedan ser autoconfigurables, permitiendo que la empresa que hace uso de la red se concentre en su verdadero core de negocio, no en administrar redes cada vez más complejas por su potencia.

 

Otras formas de invertir en tecnología de red

En este contexto, no es descabellado apostar por modelos de adquisición de tecnología alternativos, como los servicios gestionados, que proporcionan un nuevo modelo de oferta de servicios de IT que permite a la empresa trasladar inmovilizado de red a costes variables de red.

 

La propia infraestructura de red que posicionemos en el futuro requiere ser repensada para adaptar a las experiencias pasadas y a los nuevos requerimientos. La potencia de la red a cualquier precio no será una opción. Hay que lograr que la red tenga un coste de adquisición y de operación mucho más bajo, incluyendo reducciones drásticas en el consumo de los equipos, funciones de apoyo a NAC y SIEM que mejoren aún más los argumentos expuestos anteriormente. Las redes del futuro será mucho más autónomas, económicas y sensibles a las necesidades del negocio y del medio ambiente.

 

Un efecto de la tecnología anterior, es el aumento de la visibilidad de la red, que proporciona a la empresa nueva luz sobre quién hace uso de la red y para qué, permitiendo enfocar de forma clara los puntos donde la inversión es inevitable y aporta valor a la red y al negocio, poniendo a la empresa que la adopte en una mejor posición a la hora de decidir qué inversiones adoptar.

 

Migrar a IP

Migrar servicios a IP también puede ser una estrategia de ahorro de costes. En los últimos años ha surgido una gran diversidad de equipos que incorporan la etiqueta “IP ready”. El motivo de este boom se debe, entre otros factores, a la utilización de un protocolo único de comunicación que evita desplegar cableados diferenciados para la voz, la imagen y los datos. El mismo cableado nos sirve para todo. Ahora el técnico que monta un teléfono, o una cámara IP, solo tiene que saber qué dirección IP poner, o configurar el cliente DHCP.

 

La tecnología de red IP ha permitido migrar muchos servicios y ayudar a su gestión/monitorización desde un punto central de una gran variedad de elementos. Gracias a las posibilidades del software y al incremento de puertos y aplicaciones disponibles han surgido nuevos servicios en red, como Comunicaciones Unificadas (integración de la telefonía fija, móvil, mensajería instantánea, agenda de reuniones de Outlook, directorio de teléfonos…), aparte de la utilización de la red como elemento de gestión o configuración de aparatos eléctricos tradicionales como neveras, sensores de temperatura del CPD, alarmas o cámaras IP entre otros. Todas estas innovaciones contribuyen a la reducción de costes, tanto de producción como de mantenimiento.

 

Conclusiones

Al igual que no es válido el principio de invertir “a fuerza bruta”, tampoco creemos que dejar de invertir drásticamente sea una estrategia idónea. Lo que sí es exigible es que la inversión sea lo más ajustada posible a las necesidades.

 

Por tanto, y resumiendo, la inversión que se realice debe girar en torno a tres ejes fundamentales:

 

-Reducción de costes de operación: cualquier inversión que redunde en una reducción de los costes de operación será siempre rentable a largo plazo. En estos costes de operación se incluye una amplia gama de factores, que van desde equipos con un menor consumo energético a tecnologías que permitan automatizar las tareas de configuración y mantenimiento, lo que se traduce en un ahorro de recursos.

 

-Reducción del Coste Total de Propiedad (TCO), no sólo mirando el precio de los equipos, sino también considerando su vida útil, las posibilidades que tienen en cuanto a escalabilidad y opciones de actualización, si están desarrollados con tecnologías propietarias o basadas en estándares abiertos, etc.

 

-Visibilidad, que nos permitirá conocer con un mayor grado de fineza aquellas partes de la infraestructura donde la inversión es más necesaria, y poder así priorizarlas. Invertir a ciegas es la peor forma de invertir.

 

Por Salvador Ferrer, director de Preventa de Enterasys Networks