Cómo imprimir fotos digitales

Las cámaras de fotos son prácticas, manejables, ofrecen imágenes de calidad, son sencillas de usar y cada vez tienen un precio más asequible. Sin embargo, el dilema se presenta cuando se quieren pasar las fotos al papel

Cómo imprimir fotos digitales

20 agosto 2007

Las cámaras ofrecen la posibilidad de ver las imágenes en un televisor o en un ordenador mediante un lector de tarjetas, pero lo cierto es que la mayoría seguimos prefiriendo el papel cuando se trata de conservar nuestras fotografías. A la hora de imprimir, la elección de un método u otro puede suponer una gran diferencia en calidad y precio, además de ofrecer distintas posibilidades.
Antes de imprimir
Lo primero a tener en cuenta es que sin una foto de calidad suficiente no vamos a poder obtener buenas copias. Para conseguirlo es importante conocer las posibilidades de nuestra cámara. Es fundamental fijarse en la resolución real u óptica que ofrece. Algunas cámaras disponen de modos interpolados que permiten aumentar la resolución, pero que para conseguirlo utilizan procesos matemáticos que no ofrecen la misma calidad. Es decir, el resultado una vez impreso no tendrá la nitidez que una foto tomada con una cámara con la misma resolución pero sin interpolar.
Otro factor determinante es el de la óptica de nuestra cámara. Nos daremos cuenta enseguida de las limitaciones de la óptica al realizar fotos con poca luz o buscando los límites tanto del zoom como del modo macro. Si tenemos en cuenta esos parámetros siempre podremos sacar el máximo partido a las posibilidades de la cámara. Una de las grandes ventajas que tienen las cámaras digitales réflex sobre las compactas es la posibilidad de montar objetivos con una óptica superior para poder hacer fotos mejores en cualquier situación.
También hay que tener cuidado si utilizamos el zoom digital de la cámara, pues perderemos nitidez en la toma. En realidad el zoom digital simplemente recorta la imagen y la amplía, pero reduciendo el número de puntos que captura el sensor y, como consecuencia, bajando la resolución a la que se toma la foto. Al configurar los parámetros de la cámara es bueno que elijamos la menor compresión de archivos que podamos para obtener mejores resultados. Es preferible almacenar menos fotos con menor calidad o invertir en una tarjeta de memoria de mayor capacidad que arriesgarnos a que la compresión baje la calidad de la foto.
Prepara las fotos
El primer paso antes de plasmar las imágenes en el papel es el de preparar las fotos, sea cual sea el método que vayamos a utilizar. En primer lugar suele ser necesaria una operación de retoque con un programa de edición de fotografías como Photoshop. Es conveniente ajustar los niveles de saturación de color, el brillo y el contraste (como hemos visto en un artículo práctico anterior), así como eliminar de la foto elementos que no nos interesen. Si tenemos que imprimir fotos que hemos realizado con flash, probablemente sea necesario eliminar los clásicos ojos rojos de la imagen. Hay que tener en cuenta que para la manipulación de las fotos es conveniente manejar formatos de fichero de imagen que no tengan pérdidas de información. Los más utilizados son el TIF y el RAW.
Tienen el inconveniente que ocupan más espacio en disco que el formato JPG, pero al grabar las imágenes no se pierden datos. Como solución intermedia es posible convertir nuestras fotos a un formato sin pérdida (TIF o RAW) para hacer los retoques y luego, una vez hayamos terminado, convertirlo otra vez a JPG para almacenarlas y transportarlas. Además de retocar las fotos, también tenemos que saber descartar aquellas que no merece la pena que sean impresas. Una foto desenfocada, borrosa o movida (a menos que se trate de un efecto artístico) no va a tener buen arreglo ni siquiera con el programa de retoque independientemente de la resolución que tenga, con lo que será mejor renunciar a imprimirla. El color es un asunto muy importante a la hora de imprimir una fotografía digital. Hay que tener en cuenta que los colores que vemos en la pantalla pocas veces van a coincidir con los que presentarán las fotografías una vez impresas.
En ocasiones algunos laboratorios ofrecen un archivo llamado perfil de color, que una vez cargado en el programa de retoque hará que podamos ver las fotos en un color más aproximado. En general el método más práctico es el de prueba y error, sobre todo si estamos imprimiendo en casa. Tras unas pocas pruebas sabremos cómo ajustar la foto para que los colores salgan lo mejor posible.

Antes de elegir el formato de impresión, hay que tener en cuenta la resolución de la fotografía. Si disponemos de la cámara de un teléfono móvil o que tenga una resolución de hasta 3 megapíxeles, lo aconsejable es limitarnos a hacer copias en formato estándar: 10 x 15 cm. A partir de 5 megapíxeles, sin embargo, es posible obtener impresiones con buena resolución en papel de 13 x 18 cm. Para formatos más grandes es recomendable una resolución mayor. Una vez retocadas y seleccionadas las fotos y elegido el formato de las copias no nos queda más que imprimir. Para hacerlo se nos presentan varias alternativas.
Imprime en casa
La primera y la más popular es la impresión en casa. El bajo precio de las impresoras de chorro de tinta con calidad fotográfica así como la difusión en los últimos tiempos de modelos específicos para la impresión de fotografías convierten a esta solución en la más utilizada y sin embargo, como veremos, no resulta la más conveniente en todos los casos. Se trata de la opción más inmediata, ya que podemos sacar las copias directamente en casa, sin desplazarnos a un establecimiento o esperar a que nos lleguen las copias por correo en caso de encargarlas por Internet. Como hemos apuntado, para la impresión en casa tenemos dos alternativas: las impresoras de chorro de tinta y las específicas para la impresión de fotos 10 x 15. Las primeras son más versátiles, algunos modelos incluso son multifunción y permiten escanear y fotocopiar además de imprimir.
El inconveniente es que el resultado no siempre es bueno y es necesario adquirir cartuchos de tinta de calidad fotográfica para obtener buenas impresiones. Para lograr buenos resultados es obvio que no todas las impresoras pueden ofrecer la misma calidad al imprimir. Dentro del catálogo de los principales fabricantes algunos modelos están específicamente preparados para la impresión de fotografías. Éstos suelen disponer de más colores en el cartucho para aumentar la gama de tonos y la calidad de éstos. Esto naturalmente repercute en los costes, pero suele tener un buen reflejo en la calidad de las copias.
Las impresoras fotográficas tienen el inconveniente del precio, tanto del dispositivo como de los consumibles, pero los resultados son mejores. También ofrecen la ventaja de ser más transportables y podemos llevarlas con nosotros, por ejemplo, de vacaciones junto con la cámara y los accesorios para obtener copias al instante. Ambas posibilidades (en casi todos los modelos) ofrecen la función de imprimir sin tener que encender el ordenador conectando directamente la cámara a la impresora. Para que esto sea posible, la cámara tiene que ser compatible con algunos de los sistemas de conexión directa entre cámara e impresora, como el PictBridge. Las impresoras más avanzadas, compatibles con este tipo de sistemas, disponen de una pantalla donde, una vez conectada la cámara es posible escoger el formato de impresión y otros parámetros además de efectuar algún mínimo retoque a la imagen. Algunas impresoras permiten incluso imprimir sin cables desde un teléfono móvil con Bluetooth.
Además de las impresoras señaladas, existe la posibilidad de imprimir fotos con modelos láser en color cuyo precio ha bajado en los últimos tiempos. La ventaja principal de estas impresoras es la velocidad, ya que son capaces de imprimir varias páginas por minuto, pero la calidad es muy inferior a las otras dos opciones y las copias no pueden realizarse sobre papel fotográfico, con lo que la fotografía nunca tendrá brillo. Se cual sea la opción que escojamos, las ventajas de la impresión en casa son la inmediatez, la posibilidad de corregir la foto si vemos que la copia ha salido mal y el utilizar material que ya tenemos en casa, si disponemos de una impresora de chorro de tinta, por ejemplo, para imprimir documentos. El inconveniente principal es el precio, ya que los consumibles asociados (tinta y papel) tienen un coste bastante alto. En la actualidad están a la venta unos paquetes muy interesantes, como los que comercializa HP, que incluyen el papel y la tinta necesaria para realizar un número determinado de copias.
De esta forma sabremos exactamente cuánto dinero estamos gastando en imprimir cada fotografía. Además del coste de cada copia, hay que señalar que imprimiendo en casa las copias mal hechas las pagamos nosotros, con lo que la inversión por copia aumenta. También hay que tener en cuenta que el formato de las impresiones estará limitado por el que admita la impresora. En general no podremos realizar copias mayores que un folio A4 o A3, según el formato de la impresora, y no será posible imprimir pósters.
Una forma de evitar este inconveniente es utilizar programas que podemos encontrar en la Web que permiten imprimir una foto en gran tamaño utilizando más de una hoja y uniéndolas hasta formar una copia más grande. Sin embargo el resultado nunca será el mismo que el que obtendremos en un laboratorio o servicio de impresión. Por otro lado las copias en papel fotográfico para impresoras de chorro de tinta tienen una vida útil de unos 5 años, a menos que se adquiera tinta y papel especial. Finalmente, resulta engorroso y consume mucho tiempo realizar copias de muchas fotos.
Imprime en un quiosco o establecimiento
Otra opción para realizar copias es la de acudir a una tienda de revelado o a un quiosco de impresión de fotos que podemos encontrar ya incluso en grandes almacenes. Se trata de un ordenador con lectores de distintos tipos de tarjetas y conexión USB para discos y memorias externas, además de CD y DVD, que suele manejarse normalmente con una pantalla táctil. Mediante un sencillo programa podremos navegar por el dispositivo de almacenamiento que hayamos introducido en la máquina para elegir las fotos que vayamos a imprimir. Permiten la elección de distintos formatos, incluso la posibilidad de combinar varios de ellos en una misma página. En ocasiones el programa nos deja realizar modificaciones básicas, como retocar los niveles o recortar la foto para imprimir la parte que nos interesa. Algunos de estos dispositivos están pensados para imprimir un marco para la foto, convertirla en una postal, felicitación, calendario e incluso álbumes.
Según el tipo de quiosco que utilicemos tendremos a disposición distintas funciones. La ventaja de estos sistemas es que son fáciles de utilizar y el precio por copia es algo más bajo que si imprimiésemos en casa. La calidad de impresión es buena, aunque es conveniente realizar antes una prueba para decidir qué sistema es el que ofrece los mejores resultados. Como inconvenientes resaltar que el sistema resulta algo lento si queremos realizar muchas copias y que no tenemos control sobre la calidad del papel y otros parámetros. El pago se suele realizar mediante tarjeta de crédito que introduciremos en el propio dispositivo. Algunos establecimientos, en cambio, permiten pagar en caja.
En los establecimientos de revelado de fotografías podemos encontrar este tipo de quioscos, pero también la posibilidad de dejar nuestras fotos en un soporte para que nos las impriman (normalmente de un día para otro). La ventaja de que nos atienda un empleado es que éste nos podrá aconsejar sobre las mejores opciones para imprimir nuestras fotos y los formatos disponibles. Aunque el sistema suele ser también a través de impresoras fotográficas, algunos establecimientos disponen de un laboratorio que permite reproducir las imágenes digitales en el papel fotográfico tradicional. De esta forma el revelado sería como el de las fotografías en película química, por lo que las copias tendrán mayor duración y mayor calidad. También es posible imprimir fotos en diapositivas para poder visualizarlas mediante un proyector.
Copias por Internet
Actualmente abundan en Internet multitud de páginas web que ofrecen un servicio de revelado on-line. Podemos enviar las fotografías tanto a través de la propia red mediante mensajes de correo o FTP, como remitir por correo un CD o DVD con nuestras fotos grabadas en él. Esta última modalidad suele ser habitual cuando precisemos que sean reveladas gran cantidad de fotos. Los servicios de revelado on-line ofrecen muchas posibilidades para la impresión de las fotos. En en lo que respecta al tamaño podemos encargar desde las tradicionales copias 10 x 15 pasando por todos los formatos hasta los pósters que pueden llegar a medir 1,25 x 4 metros. También es posible encargar copias en formatos especiales, como postales, calendarios y álbumes que, según las posibilidades del servicio, podremos incluso editar nosotros mismos y enriquecer con textos y comentarios utilizando un programa especial. En función del servicio que hayamos elegido incluso es posible imprimir fotos sobre alfombrillas de ratón, tazas, bolsos o prendas de ropa.
Los servicios de revelado on-line también suelen ofrecer la posibilidad de la grabación de un Vídeo CD o DVD con nuestras fotos en formato presentación. Además de los formatos especiales, los servicios de revelado por Internet son ideales para la impresión de una gran cantidad de fotos. Por un lado, al disponer de máquinas de impresión o revelado industriales, no tendremos que esperar más y por el otro al encargar un gran número de copias podremos acceder a descuentos o precios más interesantes.
Los servicios de impresión por Internet utilizan distintos métodos de impresión. Algunos incluso emplean la técnica del revelado de fotos digitales sobre papel fotográfico tradicional tal y como hemos explicado para las tiendas de revelado. De esta forma, según el servicio de revelado que contratemos la calidad será distinta. Es conveniente informarse todo lo posible del tipo de impresión que se utiliza para plasmar las fotos sobre papel para poder decidirnos por un servicio de impresión y otro. Como precaución es importante encargar un número de fotos reducido la primera vez que utilizamos un servicio de este tipo que no conozcamos, antes de enviar para su impresión una gran cantidad de fotos o confiarles la producción de un poster o álbum.
La gran ventaja de imprimir fotos a través de Internet es el precio, que puede llegar a ser una fracción (en función del número de copias) de lo que nos puede costar imprimir una copia en nuestra casa, y bastante más barato que acudir a un quiosco de impresión o a una tienda de revelado. En la tabla adjunta podemos ver algunos precios de tiendas de revelado. Por otro lado tenemos la comodidad de encargar las copias desde nuestra propia casa. Es más, incluso podremos hacerlo desde nuestro lugar de vacaciones si donde nos alojamos dispone de conexión a Internet o utilizamos un Ciber Café. El inconveniente de los servicios de impresión es que tendremos que esperar para disfrutar de nuestras fotos. Es necesario comprobar si el coste de la entrega de las fotos a domicilio está incluido en el precio de las copias y la forma de envío, así como el tiempo máximo en el que se comprometen que tendremos las copias en casa. Una vez más es aconsejable hacer una prueba para asegurarnos de que el envío se realiza correctamente.
Otro factor importante es informarse de la política que sigue el servicio de revelado en el caso de que las copias no sean correctas o no tengan la calidad deseada. En muchos casos las empresas no suelen tener inconveniente en volver a repetir las copias. Muchos servicios disponen de un control de calidad que se asegura de que las fotos que se envían por correo son correctas.
Impresoras de sublimación
Las impresoras específicas para imprimir fotografías utilizan la sublimación de tinta, un sistema que asegura una calidad muy alta de impresión, sobre todo en lo que respecta a la calidad de los colores reproducidos. La cabeza de impresión calienta la tinta hasta que se convierte en gas, inmediatamente ésta se solidifica sobre el papel fotográfico. Tanto la cabeza de impresión como las láminas de tinta de cada color tienen la anchura del papel sobre el que vamos a imprimir.
Esto tiene el inconveniente de que no podemos imprimir en papel de distintos tamaños, pero la ventaja de que se reducen las partes móviles, pues el cabezal no tiene que recorrer el papel a lo ancho. La tinta se encuentra en una cinta especial que almacena los tres colores y el material de recubrimiento. Este material se deposita encima de la tinta para que ésta no vuelva a sublimar. La cantidad de calor aplicada controla con precisión cuanta tinta se transmite al papel.
Precisamente en esa exactitud está la principal ventaja de estas impresoras, al proporcionar una gama de color más amplia frente a las impresoras de chorro de tinta que para simular la intensidad de un color recurren al tamaño del punto y a las tramas. Además, al tratarse de tinta que no pasa a estado líquido, las impresiones no manchan y la imagen no se emborrona al cogerlas una vez impresas.