Cómo mimar tu dispositivo iPod

Un iPod es un dispositivo electrónico con muchos avances tecnológicos que ha sido pensado para funcionar correctamente en casi cualquier situación. Sin embargo, si no queremos tener problemas, deberemos cuidarlo y sobre todo saber usarlo para sacarle todo el partido a sus posibilidades

Cómo mimar tu dispositivo iPod

12 diciembre 2007

Porque nadie salva a los iPod de los arañazos, de que se estropee la batería, de que se nos caiga..., pero tampoco de que no sepamos convertir música de nuestros CD, que no conozcamos tiendas donde comprar música on-line... En este artículo, daremos algunos consejos para conservar nuestro reproductor como el primer día y, a la vez, para que le saquemos todo el partido.
Un reproductor de música portátil como el iPod necesita para funcionar al máximo de sus posibilidades, por un lado, que lo cuidemos adecuadamente con el fin de que todos sus componentes funcionen sin problemas, y, por el otro, que conozcamos bien sus peculiaridades para aprovechar todas sus características. Una de sus ventajas es que, al ser un producto tan extendido, hay muchos usuarios en todo el mundo, por lo que podremos acceder a través de foros y páginas web especializadas a multitud de experiencias que nos serán útiles a la hora de utilizarlo y cuidarlo. Eso sin contar con que la propia página web de Apple contiene numerosos documentos que pueden sernos de ayuda para solucionar problemas o prevenirlos.
La batería
Uno de los elementos más importantes para un reproductor portátil es la batería. A pesar de los avances realizados en ese campo, estos componentes siguen estando expuestos a que baje su rendimiento y disminuya su capacidad de almacenamiento de energía. Esto es especialmente importante en los modelos más grandes, que, a pesar de disponer de baterías más potentes, también consumen mucho más.
En el caso del classic, utilizar un disco duro afecta mucho al rendimiento de la batería. Por eso, es aconsejable evitar navegar por la colección de canciones, cambiar de carpeta, utilizar el avance rápido y otras operaciones que hacen uso intensivo del disco duro. Es preferible preparar listas de reproducción con el programa iTunes desde el ordenador con el reproductor conectado al puerto USB (es decir, mientras no está consumiendo batería) y, simplemente, utilizar la tecla play.
En el caso del resto de modelos, es conveniente aprovechar al máximo la memoria intermedia. Para ello, hay que limitar el tamaño de los ficheros de audio a los 9 megabytes (que es el de la memoria caché). De esta manera, sólo se accederá una vez a la memoria Flash por canción, con lo que el consumo será menor. Si disponemos de un modelo touch, es conveniente desactivar la red inalámbrica WiFi cuando no la utilicemos, pues consume mucha energía.
Como normas generales para la conservación de la batería es conveniente que se sigan las siguientes. Aunque el reproductor entra en reposo después de un tiempo, no está de más que lo apaguemos cuando no lo utilicemos. Según los modelos, esto se hará manteniendo pulsado el botón de reproducción y pausa o con uno independiente (como en el iPod Touch). También es recomendable bajar el brillo de la pantalla o, por lo menos, activar la atenuación de brillo automática. La luz de la LCD es otro de los componentes que más consumen energía. Tampoco debemos dejar de utilizar la opción de bloquear los controles de nuestro iPod. Si el reproductor se activa accidentalmente, nos encontraremos que estará descargado cuando queramos rescatarlo del bolsillo.
Siempre hay que estar al día de las actualizaciones y, aunque parezca mentira, es probable que la autonomía también pueda beneficiarse de que estemos pendientes de ello. Puede que si se actualiza el sistema, se incorporen nuevas formas de ahorro de energía. Por ello, es conveniente instalar las actualizaciones cuando éstas estén disponibles. Por su estructura y funcionamiento, las baterías de ión de litio dan su mejor rendimiento si se realizan ciclos de carga y descarga periódicamente. Por ello y aunque parezca mentira, un iPod conservará mejor su batería si lo utilizamos a menudo. Otra forma de conservarla es la de no ser impacientes y dejar que el reproductor se cargue completamente.
Huellas, golpes y demás
Los nuevos iPod, con su carcasa metálica, tienen un diseño muy atractivo, pero también ofrecen inconvenientes. Todos los modelos, menos el iPod touch, lucen un frontal en aluminio anodizado que ha disminuido casi por completo la propensión de los anteriores a los arañazos. También se han cubierto las pantallas con materiales de mayor calidad. Aun así, si queremos asegurarnos que el reproductor no va a sufrir el menor rasguño y va a mantenerse como nuevo, el mercado está lleno de fundas protectoras.
Todos los iPod, por otro lado, disponen de una carcasa posterior en acero que es propensa a que se dejen huellas. El iPod touch incluso se vende con una gamuza especial para limpiar, tanto el metal como el cristal del LCD. Si vamos a utilizar nuestro reproductor para hacer deporte o actividades con mucho movimiento, es conveniente adquirir una pulsera o adaptador para el cinturón. De esta forma, será más cómodo conectar los auriculares y acceder a los controles. Además, evitaremos caídas.
Otro de los componentes que sufren más castigo son los cables. Es necesario tratar las conexiones con cuidado, no forzarlas y comprobar que estén siempre limpias. Cuando conectemos el iPod al ordenador, es conveniente colocarlo de forma que no podamos tropezar o engancharnos con los cables. En el caso de los auriculares es conveniente enrollar los cables y procurar desconectarlos (con cuidado) cuando no los usemos.
Descarga canciones y vídeos
Por supuesto que nuestro iPod no sería nada sin música y, para conseguir una buena biblioteca de canciones para llevar encima hay dos opciones. Convertir nuestros CD de música para pasarlos luego al reproductor o comprar directamente los títulos en MP3. Ambas soluciones están a mano con el programa iTunes. Para acceder a la opción de conversión, introducimos el CD de música que queremos convertir, seleccionamos las canciones que queremos introducir en el reproductor y activamos la opción de Importar CD. Si hemos descargado ya temas en formato MP3, sólo tenemos que localizarlas en el disco y arrastrarlas a la lista de canciones de iTunes. Finalmente, para comprar directamente canciones y vídeos, haremos clic en la opción correspondiente, llamada tienda, dentro del programa. En pocos pasos tendremos en el ordenador los elementos listos para ser cargados en el reproductor. Más adelante veremos en detalle cómo hacer éstas y otras operaciones.
¿Qué es eso del DRM?
El DRM es, en inglés, Digital Rights Management, es decir, el control digital de derechos de autor. Algunas productoras y empresas han incorporado un sistema a los ficheros de música digital que distribuyen para asegurarse que sólo los que han adquirido legalmente las canciones puedan reproducirlas. Es decir, que no es posible regalar, prestar o vender esas canciones. Esto presenta dificultades a la hora de pasar temas de un reproductor a otro o a otros ordenadores. En su tienda iTunes, Apple distribuye canciones con protección DRM Fairplay, pero también es posible descargarlas sin esa limitación por el mismo precio.
Obviamente, los iPod son compatibles con el sistema de protección de Apple, además de poder reproducir canciones libres de sistemas DRM, pero no música con protección de otros sistemas. Por ello es conveniente asegurarse que la música que se adquiere (tanto en CD como on-line) es compatible con nuestro iPod. Para estos casos, la solución pasa por grabar un CD de música con las canciones protegidas y, luego, extraer esas canciones en formato MP3, que es compatible con iPod.