¿Cómo ocupar el tiempo libre de nuestros hijos en verano?

En verano los padres deseamos que nuestros hijos utilicen el tiempo de forma saludable. El gabinete de comunicación de Adicciones Digitales ha elaborado una serie de consejos para que los chavales puedan alternar el ocio de la tecnología con la lectura o el deporte

¿Cómo ocupar el tiempo libre de nuestros hijos en verano?

23 junio 2009

Se trata de evitar que los chavales se pasen todo el día conectados al ordenador, la consola o el móvil. A los padres no les queda más remedio que buscar un punto intermedio entre lo que desean ellos mismos y lo que demandan los chavales.

La posibilidad de que nuestros hijos se conviertan en unos adictos a todo lo que está relacionado con la tecnología es algo que debe preocupar a cualquier progenitor. La sociedad actual promociona este tipo de actividades y a muchos padres les supera todo lo que tenga que ven con un ordenador, teléfono móvil o videojuegos. Y si hablamos de Internet, la situación es aún mucho más compleja.

Según Juan Manuel Romero Martín, portavoz de Adicciones Digitales, «no se trata de que pasen todo el día leyendo, porque el verano es una época que permite realizar muchas actividades, pero sí hay que conseguir que no malgasten el tiempo pasando horas y horas frente al ordenador». Adicciones Digitales es una organización que imparte charlas y conferencias en colegios, empresas e instituciones, dirigidas a padres, profesores, y profesionales para enseñarles cómo se debe hacer un uso razonable y saludable de la tecnología.

En esas charlas se tiene en cuenta que en muchas ocasiones trabajan los dos padres por lo que los chavales se pasan el día solos en casa. A veces, incluso a los padres les viene bien que malgasten el día frente la ordenador porque los tienen controlados y no causan problemas.

Aunque no todo el mundo opina igual. Romero señala que «no sabemos qué es lo que están haciendo, con quién están chateando o que páginas visitan. Ese control que muchos padres creen que ejercen sobre sus hijos es un mero espejismo».

¿Qué están haciendo en el ordenador?

Ese desconocimiento de lo que hacen los adolescentes frente al ordenador se produce porque «en unas ocasiones no nos preocupamos y otras veces porque no queremos saberlo. Es más cómodo». Pero no cabe duda que los padres deben saber lo que hacen sus hijos, para que puedan poner los medios adecuados en cada momento y evitar que realicen ciertos actos insanos o, incluso, delictivos.

Al final se trata de que «hablemos con ellos, les expliquemos las ventajas e inconvenientes de la tecnología y les demos la suficiente libertad para que puedan tomar sus decisiones. Pero siempre bajo nuestra supervisión. Que no confundan libertad con libertinaje. No podemos olvidar que sus padres somos los responsables de su formación», señala el portavoz de Adicciones Digitales.

Es algo que muchos padres no entienden. Y en muchas ocasiones son ellos mismos los que impulsan a sus hijos a pasarse horas frente a estos aparatos para que les dejen en paz. Pero los padres no saben lo que hacen los hijos porque es una situación que les supera. Muchos de ellos se quedaron en la generación del VHS mientras los chavales han nacido con el ordenador como un elemento más de la vida cotidiana.

Para el portavoz de Adicciones Digitales, la principal ventaja de la tecnología es que nos hace la vida más fácil, pero también nos la puede amargar si no la utilizamos con sentido común. Probablemente el primer peligro de esta tecnología sea que es muy atractiva y engancha. De la atracción a la adicción hay un paso muy estrecho. Podemos pasarnos horas y horas enganchados sin darnos cuenta de cómo pasa el tiempo. Todo esto provoca un muy poco recomendable aislamiento del mundo real.

Romero añade que los chavales pueden conocer muy bien estos temas pero no saben discernir lo bueno de lo divertido, ni el uso del abuso. Y dentro de ese abuso donde todo vale, no podemos olvidar que les van a llegar mensajes de todo tipo del exterior, desde pornografía hasta contenidos racistas, violentos o correos fraudulentos que se hagan pasar por nuestro banco y consigan que les digamos nuestras claves.

Pero tampoco se trata de demonizar la tecnología. De hecho, las maquinitas además de entretenerles, les ayudan a conseguir más reflejos, rapidez de decisión, etc., pero su uso debe ser limitado, pues en caso contrario, les produce una gran dependencia, además de evitarles hacer otro tipo de actividades. Todo es cuestión de ayudarles a distribuir su tiempo de forma adecuada.

«El problema surge porque los hijos saben mucho más de todos estos temas que sus propios padres. Han nacido con la PlaySation, el móvil y el ordenador en sus manos y es algo habitual para ellos. Lo que hay que lograr es que sepan diferenciar entre el uso y el abuso de la tecnología», señala Romero. «O entre el buen y mal uso de la misma». Esa es una de las principales reglas de oro. Pero hay otras muchas, aunque casi todas ellas se podrían resumir en una sola: Utilizar le sentido común.

Por Ana Gamar, colaboradora deAdicciones Digitales

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