Comparte tus vídeos

Al igual que sucede con las fotografías, existen numerosos servicios en Internet para compartir nuestros vídeos caseros. Naturalmente, tenemos la limitación que impone el formato, ya que los archivos de vídeo ocupan mucho más que las fotografías. Por lo demás, el proceso es muy parecido

Comparte tus vídeos

7 agosto 2007

La naturaleza de los archivos de vídeo digital hace imposible utilizar ciertos métodos para que sean enviados a otros usuarios de Internet. El correo electrónico no es una herramienta útil en este caso, pues el gran tamaño de los ficheros hace que se vuelva interminable la tarea de enviar o recibir este tipo de contenido. Además, la mayoría de servidores de correo imponen limitaciones de tamaño para los adjuntos, con lo que ni siquiera podremos hacer el intento. Por la misma razón, tampoco resulta factible crear una página web con nuestros vídeos principalmente por las limitaciones de espacio de los proveedores de alojamiento.
Una posibilidad intermedia, si queremos tener nuestros vídeos en una página web, es la de combinar la página con los servicios de alojamiento de vídeos. Podemos mostrar en la web un enlace que al activarlo abrirá el servidor de alojamiento de vídeos. En cualquier caso, para poder compartir nuestras creaciones en vídeo, nos vemos limitados a grabarlas en DVD o subirlas a un servicio especializado.
Los servidores para compartir vídeos funcionan de forma parecida a los que hemos visto para fotografía. Es más, algunos permiten compartir archivos en ambos formatos. En estas páginas es posible enviar ficheros de vídeo digital para que puedan ser vistos en directo por otros usuarios de Internet. Al contrario que los servicios para compartir fotografías, estos servidores no suelen permitir la descarga del vídeo que alojan, sino que solamente admiten su reproducción mediante una aplicación web específica.
Una de las limitaciones más notables que encontramos al utilizar estos servicios es la del tamaño. Para no saturar el servidor, la gran mayoría de ellos no permite archivos de gran tamaño y duración. Existen excepciones como DivX Stage6, que permite alojar vídeos de hasta 2 Gigabytes de tamaño, eso sí, siempre en formato DivX. En la tabla adjunta podemos ver las limitaciones que imponen estos servicios además de otros datos de utilidad.
De este modo, el primer paso si queremos compartir archivos de vídeo con uno de estos servicios será enterarnos de las limitaciones y convertir nuestros archivos en consecuencia. No sólo hay que tener en cuenta el tamaño y duración, sino que en ocasiones tendremos que convertir los ficheros en un formato compatible con el servicio en cuestión. También hay que considerar que la mayoría de estos servidores convierten los vídeos que almacenamos en ellos a su propio formato, con lo que es conveniente guardar el original original.
Acceso limitado
La mayoría de los servidores que hemos reseñado permiten limitar el acceso a los vídeos que publiquemos mediante una lista de contactos que serán los que puedan visualizarlos. El propio servicio se ocupa de enviar a los usuarios que nosotros designemos un enlace que les remitirá al lugar donde se encuentra alojado nuestro vídeo y donde podrán visualizarlo. Algunos también ofrecen cierta personalización, hasta la creación de una suerte de canal de televisión personal con el aspecto que queramos.
Los usuarios podrán hacer comentarios e incluso votar los vídeos que más les gusten. Además de compartir vídeos con familiares y amigos, estos servicios permiten que entremos en una verdadera comunidad que comparte vídeos de todo tipo, desde escenas de naturaleza hasta clases de guitarra. De esta forma, además de compartir nuestras creaciones, también podremos visionar lo que otros usuarios con intereses parecidos a los nuestros han querido compartir.