Compartir imágenes por Internet al alcance de cualquiera

Todos sabemos que las fotos tomadas en vacaciones, en acontecimientos familiares o en reuniones de amigos pierden casi todo el sentido si pasan a ser tesoros que almacenamos en nuestro ordenador o en un cajón, caso de haberlas impreso, para nuestro uso personal

Compartir imágenes por Internet al alcance de cualquiera

23 agosto 2007

Desde mucho antes de la difusión de la fotografía digital, las imágenes de las instantáneas pasaban de mano en mano en álbumes o se organizaban interminables pases de diapositivas para poder compartir con otras personas momentos memorables y mostrar orgullosos nuestra pericia con la cámara. Pero los tiempos cambian y las sesiones de diapositivas han dado paso a formas mucho más prácticas y rápidas para compartir fotos gracias a Internet.
Prepararse para compartir
El primer paso antes de distribuir fotos por la Red es plantearnos qué uso se va a dar a esas imágenes que vamos a compartir. Si queremos que los destinatarios puedan imprimir las fotos con buena calidad, el paso previo será el de restringir el catálogo de archivos para que podamos enviar las imágenes a la mayor resolución posible. También es conveniente que ajustemos los niveles y hagamos las correcciones oportunas que hemos reseñado en páginas anteriores para preparar las imágenes para su impresión. En el caso de que el destino de las fotografías sea simplemente el de visualizarlas en el monitor del ordenador, lo primero es reducir el tamaño de las fotos. Lo habitual será utilizar un tamaño estándar de pantalla, como 1024 x 768 puntos, con el que nos aseguraremos que todos los que reciban las fotos puedan verlas correctamente.
Al reducir el tamaño de las fotos conseguimos, por un lado, que su descarga no se ralentice y por otro que puedan ser admitidas por servidores de correo, servicios para compartir fotos en Internet o para colgarlos en nuestra página web sin exceder el tamaño máximo permitido. Si hemos almacenado las fotos en formatos sin compresión, como TIF o RAW, también será conveniente convertir las imágenes a formato JPEG para que ocupen aún menos espacio.
Cómo compartir fotos
La forma más directa de compartir fotos a través de Internet es la de enviar las imágenes por correo electrónico. Antes de hacerlo hay que asegurarse de que los servidores de correo que van a recibir las imágenes admiten esa cantidad de datos por mensaje. También es posible que nuestro propio servidor de correo no admita archivos adjuntos a partir de determinado espacio en disco. Si nuestro servicio de correo es muy restrictivo en este aspecto, podemos abrir una cuenta gratuita en otro servidor que nos permita enviar archivos de mayor tamaño (Gmail, por ejemplo, permite el envío y recepción de mensajes con adjuntos por un total de 20 Mbytes). En cualquier caso tendremos que agrupar las fotografías en tandas para no saturar tanto nuestro buzón de salida como el buzón de entrada de los destinatarios.
Otra forma más original de compartir fotos por Internet es la de enviar una presentación en forma de pase de diapositivas. Se puede realizar con un programa específico para presentaciones como Powerpoint o recurrir a otras aplicaciones que crean un ejecutable que muestra una secuencia de fotos como lo que ofrece (entre otras muchas cosas) Irfanview (www.irfanview.com). También es posible generar un vídeo en forma de pase de diapositivas utilizando herramientas de edición de vídeo como Adobe Premiere, aunque en este caso el archivo generado será más grande.
Alojamiento de fotos
La opción más recomendable para compartir fotos utilizando Internet es la de almacenarlas en un servidor para que todo al que le interese verlas pueda acceder al mismo y visualizarlas mediante su navegador. Hay varias formas de conseguirlo. La primera, quizás la más artesanal, es la de crear una página web personal en la que subiremos las fotos que queramos compartir. Este método tiene la ventaja de que nosotros elegiremos de qué forma se presentarán las fotos y qué diseño queremos que se muestre cuando los visitantes acudan a verlas. Sin embargo es una posibilidad que tiene sus  restricciones de espacio y resulta más laboriosa.
También es posible utilizar un servicio que cada vez está más de moda: un blog o cuaderno de bitácora. Incluso existen servicios de blogs especializados en almacenar fotografías llamados Fotoblogs. En este caso, la puesta en marcha es muy sencilla, pero nos tendremos que ceñir a la estructura de un blog, es decir, la de un diario. Incorporaremos las fotos a una entrada del diario con una fecha determinada con comentarios a cada fotografía y la posibilidad de que los visitantes escriban sus propias observaciones, pero poco más.

 

Otra opción, más sencilla y directa, es la de utilizar uno de los servicios que permiten compartir fotos en Internet. Algunos de estos servicios ofrecen además otras posibilidades (la mayoría la de imprimir fotos por Internet), otros se especializan en temas fotográficos completos y otros simplemente permiten almacenar fotos y todo tipo de archivos multimedia. Picasa ofrece un programa de catalogación y edición básica de fotos desde el cual podemos acceder directamente a compartir fotos sin necesidad de abrir un navegador. Normalmente estos servicios piden que rellenemos un formulario con nuestros datos. Es conveniente leer las condiciones, ya que en ocasiones éstas son restrictivas (en tamaño de las fotos, temática de las mismas...).
Algunos de estos sistemas ofrecen posibilidades adicionales como más espacio para las fotos o herramientas más potentes a cambio de una cuota mensual. Una vez estructurado nuestro catálogo de fotos on-line (por temas, por fechas...) podemos enviar a las personas que nos interese el enlace con ese catálogo. Normalmente a las personas que acceden al álbum también se les pedirá que se inscriban en el servicio. En general son todos muy sencillos de utilizar, como veremos en el ejemplo práctico que desarrollaremos más adelante. Las ventajas de un álbum on-line son que sólo tendremos que enviar las fotos una vez, que serán accesibles desde cualquier parte y en cualquier momento y que podremos controlar el acceso a las mismas.
Reduce y comprime
Para manejar fotografías en Internet, ya sea tanto para enviarlas como para subirlas a una página web, a un blog o a un álbum on-line es necesario reducir su tamaño y almacenarlas en formatos comprimidos.
Si se utiliza Photoshop o Photoshop Elements el proceso es muy sencillo. En primer lugar abre el archivo que contiene la fotografía con la opción Archivo y a continuación Abrir. Una vez tengamos la fotografía en pantalla abriremos las opciones de tamaño de la imagen pulsando simultáneamente Ctrl+ Alt+I. En pantalla veremos la información del tamaño de la imagen que vamos a reducir. En primer lugar activa la casilla Remuestrear imagen para informar al programa que vamos a variar las proporciones. El tipo de remuestreo que aparece a la derecha de la casilla indica qué operaciones matemáticas va a realizar Photoshop para conseguir esa reducción. Lo más conveniente es que dejemos esa casilla como está.
Luego, en el apartado donde se muestra el tamaño en altura y anchura de la imagen, cambia el valor de anchura que se encuentra en la casilla correspondiente por 1024 (para ajustar la foto al tamaño y resolución de una pantalla estándar). La casilla de altura cambiará automáticamente en función de la anchura que hayamos elegido. Si nos fijamos en la información sobre el tamaño en píxeles veremos que éste se ha reducido considerablemente. No queda más que guardar la imagen reducida como copia en formato JPG. Hay que tener cuidado de no modificar la imagen original o perderemos muchos detalles.