Comprar un móvil de 700 euros o no comprarlo, esa es la cuestión

27 febrero 2015

¿Son demasiado caros los móviles? Es una pregunta difícil de responder. Para muchos usuarios, gastarse 700 u 800 euros en un móvil es normal. Para otros no lo es tanto, aunque muchas veces acaban pagando estas cifras, seducidos por un modelo determinado de smartphone. Por último, están los que en ningún caso comprarían un smartphone tan caro. ¿Tiene sentido comprar un teléfono inteligente de 700 euros?

¿Para qué vas a usar el smartphone?

Si quieres un teléfono para llamar, cualquiera de los que hayas tenido en los últimos 20 años es útil. Sin embargo, lo más probable es que te hayas acostumbrado a utilizar un smartphone en los últimos tiempos, con todas las características que estos incluyen. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de estas utilidades las puedes encontrar en teléfonos inteligentes más baratos. ¿De qué características hablamos? Navegación por Internet, escuchar música, capturar fotos (sin una calidad demasiado alta) y enviar mensajes por WhatsApp. Como mucho, nos gustaría instalar algún juego tipo Candy Crush. Partiendo de los 150 euros podemos conseguir smartphones que funcionen con fluidez a la hora de desplegar estos usos. Entonces, ¿qué es lo que ofrecen algunos terminales para incrementar el coste en cuatro veces?

Juegos, Cámaras y Diseño

Aunque es cierto que podremos ejecutar Real Racing 3 en un smartphone como el Motorola Moto G, su pantalla de 4,5 pulgadas no ayuda nada a disfrutar del smartphone. Aunque es alta definición, tampoco es Full HD, y eso hace que este smartphone no tenga comparación con un teléfono inteligente con una pantalla Quad HD de 5,5 pulgadas en lo que a jugar se refiere. Claro que, pagar 500 euros más para poder jugar a juegos de móvil, cuando por ese dinero podemos comprar un gran videoconsola, resulta algo sorprendente.

Tampoco vas a poder tomar buenas fotografías con un Motorola Moto G. Aunque podrás capturar fotografías que se vean, y las podrás enviar a tus amigos o guardarlas como recuerdo, no es un smartphone con una gran cámara. Y cuando hablamos del Moto G, hablamos de muchos otros smartphones de la misma gama. Si buscas una cámara buena, vas a tener que subir hasta los 700 euros para comprar un Sony Xperia, un iPhone, un Samsung Galaxy S, o cualquier gama alta de las diferentes compañías. Pero la situación es parecida, una cámara DSLR con la que poder capturar fotografías y vídeo de calidad puede valer lo mismo que la diferencia entre un iPhone y un Moto G, y aporta una mayor calidad.

Y por último nos encontramos con el diseño. Si quieres un smartphone fabricado en aluminio y cristal, donde todos los elementos parecen haber sido diseñados a la perfección, en lugar de un smartphone de plástico, entonces también vas a tener que gastarte el dinero. Desde luego, cuando uno ve un iPhone 6 Plus, solo por su diseño ya parece un gran smartphone.

¿Cuánto vas a utilizar tu smartphone? 

Decíamos que por la diferencia entre un smartphone de gama básica-media y un buque insignia puedes comprar una videoconsola de gran nivel, o una cámara de fotos y vídeo de una calidad superior, pero no las dos cosas. Si compras el Moto G y la cámara, no podrás jugar a grandes juegos, y si eliges la videoconsola, pierdes las fotos. Claro está, el buque insignia que te puedes comprar no va a ser tan bueno como la videoconsola o la cámara de fotos, pero sí puede aportarte una calidad notable en ambos casos.

Lo que debe definir si de verdad gastarse 700 euros en un smartphone es algo inteligente o no es el tiempo que vas a utilizar el smartphone. Mientras que a una persona que trabaja en casa y no usa casi el móvil le puede parecer una locura gastarse 700 u 800 euros en un smartphone, cuando puede gastárselos en un tablet más grande, o en un ordenador; a alguien que se pasa el día de viaje, o que no está casi nunca en casa a lo largo de la jornada, comprar un ordenador podría no parecerle algo tan útil, ni siquiera aunque sea portátil. Al final, en los viajes en tren, en coche, o caminando, utiliza el smartphone. En el trabajo o en clase, utiliza el smartphone. Y cuando llega a casa, no quiere estar encendiendo el ordenador solo para leer los blogs que le interesan, por lo que utiliza el smartphone. Tampoco se puede permitir ir con su cámara de fotos DSLR a todos sitios. Ni puede despejarse un rato jugando con su PlayStation 4 en el trabajo, pero sí con su iPhone.

El tiempo que utilizamos cada uno de los dispositivos es lo que determinará en qué es inteligente gastarse el dinero. A veces no es una cuestión solo de las funcionalidades teóricas de los dispositivos, sino de las posibilidades que vamos a tener para sacar partido a estas funcionalidades. 

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