Conexiones inalámbricas: una modalidad para cada uso

Estar conectados constantemente ofrece para el usuario un abanico de soluciones y posibilidades que convierten a los dispositivos de informática móvil en completos sistemas capaces de realizar cualquier tarea que pudiéramos hacer sentados frente a nuestro PC de sobremesa

Conexiones inalámbricas: una modalidad para cada uso

8 octubre 2007

El auge de las redes inalámbricas y el desarrollo de la telefonía móvil han dado un fuerte empujón a la utilidad de los dispositivos de mobile computing. Como veremos, esto no sólo se traduce en la posibilidad de navegar, descargar aplicaciones o consultar nuestro correo, sino que también hace posible la ejecución de aplicaciones remotas o el almacenamiento de datos en un servidor de Internet. Desde el punto de vista empresarial y gracias a las VPN, accederemos a los recursos de la red local de nuestra empresa. De esta forma, dispondremos de las funciones de nuestro ordenador en cualquier parte.
La revolución WiFi
Las redes locales y globales como Internet se han convertido desde hace ya muchos años en el complemento indispensable de los ordenadores. La posibilidad de intercambiar y compartir archivos con otros usuarios y sistemas ha revolucionado la informática de tal manera que ya es difícilmente concebible un ordenador sin conexión con el resto del mundo. Al principio, las comunicaciones de red requerían muchos metros de cable, pero la llegada de los sistemas inalámbricos ha propiciado que podamos prescindir de ellos. Gracias a este avance y a la difusión de la tecnología WiFi, estaremos conectados en cualquier lugar que disponga de la cobertura necesaria.
En el caso del mobile computing, la adopción de WiFi, dado sobre todo al consumo de energía que requiere y lo voluminoso de las antenas y los dispositivos de conexión, comenzó a implantarse en los portátiles. La propia Intel en el año 2003 incorporaba a su plataforma Centrino para portátiles esta conexión como estándar; a partir de ese momento ha pasado a ser un elemento más de los ordenadores portátiles. En el caso de smartphones y PDA, la adopción es más reciente, en parte por las mencionadas dificultades técnicas y en parte porque este tipo de dispositivos solían utilizarse fuera de los entornos en los que había cobertura WiFi. Tanto los avances tecnológicos dirigidos a la reducción del consumo y del tamaño como el aumento de las zonas con hotspots WiFi han hecho que los fabricantes hayan comenzado a ofrecer como estándar la compatibilidad con este sistema. Muchos lugares públicos, como aeropuertos, hoteles y campus universitarios, ofrecen conexión WiFi a Internet, en algunos casos incluso de forma gratuita.
WiFi, cuyo nombre técnico dentro del organismo Institute of Electrical and Electronics Engineers es 802.11, se trata de un estándar de redes sin cables mediante ondas de radio que es capaz de establecer conexiones por TCP IP con otros dispositivos o con routers inalámbricos para crear redes locales o conexiones con otras redes como Internet. Utiliza unas frecuencias de emisión de 2,4 y 5 gigahertzios, lo que le permite transmitir una cantidad de datos mayor que otras conexiones vía radio.
Estándares 802.11
El estándar de comunicación 802.11 se presenta en distintas versiones según sus prestaciones. El 802.11b fue el primero en alcanzar el mercado y permite la transmisión de datos a una velocidad de 11 Megabits por segundo. Si lo comparamos a los 100 megabits o incluso 1 Gigabit de las redes locales por cable, esta velocidad de conexión resulta poco adecuada para usos como la visualización de contenidos multimedia en directo o la transmisión de ficheros de gran tamaño. Puede utilizarse sin problemas, sin embargo, para la recepción de correo electrónico o programas de mensajería instantánea o chats.
El estándar 802.11g está más extendido actualmente y permite una conexión de 54 Mbits por segundo, lo que le hace adecuado para casi todas las aplicaciones posibles. Ambos estándares permiten un radio de conexión de hasta 140 metros en el exterior y hasta 38 metros dentro de un edificio. Cuando adquiramos un dispositivo con conexión WiFi o un accesorio que disponga de este sistema, es conveniente asegurarse de los estándares de conexión que son compatibles.
En casi la totalidad de los casos, nos encontraremos con la compatibilidad con 802.11g. El desarrollo de este estándar por parte de WiFi Alliance, un grupo de empresas dedicado al desarrollo y la difusión del WiFi, ha conseguido que en un futuro próximo se puedan disponer de nuevos sistemas. Uno de ellos es el 802.11n, que se espera pueda implementarse en el año 2008, pero del que ya existen dispositivos basados en él. Este sistema permite transmitir datos a 248 megabits por segundo con un radio de conexión estimado de 250 metros en el exterior y 70 metros en el interior. Se basa en la tecnología MIMO (Multiple Input Multiple Output), que utiliza varias conexiones WiFi para conseguir mayores tasas de transmisión.
Cómo conectarse
La primera utilidad de una red WiFi es la de disponer en nuestra casa u oficina de una local que, a su vez, esté conectada a Internet. Para configurar una red inalámbrica, sólo necesitaremos un router inalámbrico y dispositivos de acceso a WiFi en cada uno de los ordenadores o gadgets que queramos conectar a la misma. Si queremos que la red tenga salida a Internet, el enrutador debe estar enlazado a través de ADSL u otra conexión. Una vez configurada correctamente, accederemos a Internet desde cualquier dispositivo al alcance del router y también dispondremos de los recursos de la red, ya sean los discos duros de los ordenadores conectados o los periféricos. Para acceder a Internet desde nuestro dispositivo, sólo tendremos que configurarle correctamente. Es importante tener muy presente la seguridad y establecer siempre una contraseña de acceso a la red. De lo contrario, estaremos expuestos a que cualquiera se haga con nuestra información personal.
La otra forma de conectarnos mediante WiFi es utilizar un hotspot o punto de acceso inalámbrico. Muchas empresas e instituciones ponen a disposición del usuario el acceso gratuito, por lo que sólo tendremos que configurar nuestra conexión según las instrucciones de los responsables para tener acceso o simplemente comprobar con el buscador de redes inalámbricas del sistema operativo si se dispone de alguna abierta. En la actualidad, muchos hoteles, aeropuertos, bibliotecas e incluso establecimientos como cafés y restaurantes ofrecen este servicio.
Si quieres saber cómo encontrar accesos gratuitos a Internet, consulta el recuadro adjunto. También existe una red de puntos que permiten el acceso, pero mediante una suscripción de pago. Para conectarnos, tendremos que estar dentro del área de cobertura de estas redes, por lo que es conveniente consultar su localización en su página web. Algunas de estas empresas ofrecen servicio de roaming, es decir, que, si nos encontramos en otro país, podremos acceder a Internet igualmente pero utilizando una red de hotspots de otra empresa concertada con la que nosotros hemos contratado el servicio.
Consejos WiFi
Para acceder a una red inalámbrica WiFi, nuestro dispositivo mobile computing o bien dispone internamente de la posibilidad de hacerlo o es necesario adquirir un aparato adicional. En el caso de los portátiles, y como ya se ha comentado, la mayoría dispone de este tipo de funcionalidad. Sin embargo, en ocasiones, el alcance de la antena interna del portátil es escasa y puede que no tengamos cobertura si la red no emite con la suficiente potencia o nos encontramos alejados del punto de acceso. Para solucionarlo, es posible adquirir antenas externas que aumentan el alcance de la conexión y su calidad. En este sentido, hay que tener en cuenta que la conexión WiFi va ajustando la velocidad de transmisión según la calidad de la señal. Si nuestro portátil no dispone de conexión para antena externa, tendremos que instalar un dispositivo externo, bien por ranura PCMCIA bien por USB, que sí la admita.
Por lo tanto, si nuestro acceso a la red no tiene las prestaciones que esperábamos, es posible que la conexión no sea lo suficientemente buena. En estos casos, hay que comprobar la calidad de la señal dentro del apartado de conexiones inalámbricas de nuestro sistema operativo o utilizar el software del fabricante de la tarjeta WiFi que tengamos instalada. Si tenemos a nuestra disposición más de una, es conveniente elegir la que recibamos con mayor potencia. En el caso de los PDA y smartphones, no todos vienen equipados con la conexión a redes WiFi, por lo que será necesario adquirir un dispositivo en tarjeta SD u otra ranura de expansión. En el caso de estos dos dispositivos, hay que tener en cuenta que el consumo de energía para mantener activada la red es alto, por lo que si queremos conservarla es importante deshabilitar la red WiFi cuando no la estemos utilizando.
Más alcance con WiMAX
Como hemos comentado, las redes inalámbricas 802.11b y g tienen un alcance aproximado en exteriores de 140 metros. Esto supone un inconveniente para disponer de una red de puntos de acceso lo suficientemente grande como para, por ejemplo, cubrir toda una ciudad. Para solucionar este inconveniente, se desarrolló WiMAX, una tecnología para redes inalámbricas basada en el estándar 802.16 del IEEE que es capaz de realizar conexiones en un radio máximo de 50 kilómetros y con una velocidad de transmisión máxima de 70 Megabits por segundo. También se trata de una tecnología MIMO, que utiliza varias conexiones a la vez para obtener mejores prestaciones. Hay que tener en cuenta que la velocidad de transmisión dependerá de la distancia a la que se encuentre el punto de acceso, por lo que es imposible conseguir las cifras máximas de transferencia a la distancia máxima. Las prestaciones típicas son de 10 Megabits por segundo a una distancia de 10 Km.
Las ventajas de WiMAX, sin embargo, no han convencido a los operadores de telecomunicaciones, que no lo han implantado de forma masiva. Una de las empresas que más fuerte ha apostado es Intel. En España, existen redes WiMAX funcionando en el País Vasco y en Andalucía. También hay alternativas a esta tecnología desarrolladas en Europa, HiperMAN, y en Asia, WiBro, ambas con características similares.
La 3G alternativa
Otra solución para que podamos estar constantemente conectados a Internet es la de utilizar la red de telefonía móvil, prácticamente omnipresente y que, gracias a los últimos avances, permite unas velocidades de conexión aceptables para ciertas aplicaciones. En lo que respecta a la conexión a Internet, actualmente se utiliza UMTS, una de las tecnologías de telefonía de tercera generación, en sustitución de la conexión GPRS de la anterior. Ésta permite tasas de transferencia teóricas de hasta 2 Megabits por segundo. Según las condiciones en las que nos encontremos, la conexión será más rápida o más lenta. En un vehículo a alta velocidad la transmisión de datos baja a los 144 Kbits por segundo, 384 Kbits en espacios abiertos y 17,2 Mbits en condiciones ideales y entornos reducidos. En comparación, la conexión GPRS sólo alcanzaba los 40 Kbits por segundo de bajada.
Todo ello permite que disfrutemos de servicios como videoconferencia, mensajería instantánea e incluso televisión. En la actualidad, todas las operadoras ofrecen planes de conexión a Internet mediante UMTS que se calcula a partir del volumen de datos descargados. Aunque algunas operadoras tienen tarifas llamadas planas, en realidad, todas contemplan un tráfico máximo de datos y un coste adicional por cada Mbyte que nos descarguemos. Cuanto más paguemos al mes, mayor será el cupo y menor el precio del exceso de megabytes que descarguemos.
La operadora Orange, sin embargo, ofrece sólo distintas tarifas por cada Mbyte de tráfico. Elegir una modalidad u otra dependerá del uso que hagamos del ordenador. Si utilizamos la conexión principalmente para descargar mensajes de correo electrónico, seguramente tengamos suficiente con 5 Mbytes al mes, mientras que si navegamos bastante, es conveniente prever unos 10 Mbytes. Si descargamos archivos de Internet, el volumen de datos dependerá del tipo de archivos. Lo mejor en cualquier caso es consultar con la operadora cuál de los planes de precios nos conviene más. También es posible contratar un servicio de roaming para conectarnos en otros países sin cambiar de operadora. Para hacerlo mediante UMTS a Internet, tendremos que disponer de un dispositivo compatible (típicamente un smartphone o PDA con funciones de teléfono) o de un módem con tecnología UMTS.
El futuro de las conexiones por telefonía móvil ya ha entrado en fase de prueba en algunos países. Su característica más destacada es que todo el flujo de datos, incluidas las llamadas de voz, se transmiten por protocolo TCP/IP. Se trata de un sistema MIMO, como WiMAX, y en algunas de las pruebas realizadas se han llegado a alcanzar velocidades de transferencia de 100 megabits por segundo en movimiento y hasta 1 gigabit por segundo en estático.
Lo cierto es que, en la actualidad, es posible conectarse a Internet sin cables sin ninguna dificultad y con unas prestaciones aceptables en la mayoría de los casos. Tanto UMTS como WiFi funcionan sin problemas, aunque con grandes lagunas en lo que respecta a la cobertura en el segundo caso. El inconveniente es sobre todo el precio, un tema que lastra las conexiones de banda ancha por cable y que han heredado sus hermanas sin hilos. En definitiva, es probable que el despegue definitivo del mobile computing sea una cuestión más económica que tecnológica.
Conexión Bluetooth para crear tu red de área personal
En contraposición con las conexiones de las que hemos hablado, como WiFi y UMTS, que configuran redes globales o redes de área local, Bluetooth conforma lo que se denomina red de área personal. Se trata de un sistema de conexión inalámbrica de corto alcance (hasta 100 metros) que permite el intercambio de datos entre dos dispositivos compatibles. Esto posibilita el intercambio de archivos, pero también la conexión sin cables de periféricos (impresoras, auriculares, teclados, GPS y otros).
En este sentido, se ha definido muchas veces Bluetooth como el USB sin cables. La adopción de esta conexión en PDA o smartphones permite, por ejemplo, que pongamos al día la agenda de contactos y de citas y la sincronicemos con la que tenemos funcionando en nuestro PC de sobremesa o portátil. Otra función muy utilizada en el caso de los teléfonos inteligentes es la de manos libres para coches. Si tenemos instalado uno en nuestro vehículo, no tendremos que tocar el teléfono para realizar o recibir llamadas. Actualmente, el parque de dispositivos con Bluetooth se está ampliando de forma considerable.
Internet por WiFi gratis
Como hemos mencionado en el artículo, existen numerosas empresas e instituciones que ofrecen acceso gratuito a Internet dentro de sus sedes o establecimientos. Para encontrar en cuales de esos lugares podemos conectarnos libremente, podemos utilizar los listados que aparecen en numerosas páginas web, como www.adslnet.es/hotspots, www.jiwire.com o wifi.lycos.es. También existen redes de acceso libre sin ánimo de lucro a las que nos conectaremos en cualquier lugar. Para consultar un listado de las mismas, se puede acudir a global.freifunk.net o a www.iwe-x.com/observatorio.htm, que ofrece mapas tanto de redes libres como comerciales gratuitas o de pago. Por último, no os olvidéis de la comunidad FON (www.fon.com/es).