Confianza defectuosa

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

Confianza defectuosa

24 agosto 2008

LÓGICA DISCRETA (#194, MAR2007)

Las medidas anticopia sólo perjudican a los clientes de las discográficas, que son quienes les compran la música en lugar de descargarla o copiarla. Las multinacionales del disco no parecen aprender, pero... ¿sabrá la industria informática escarmentar en camisa ajena?

Hace apenas un mes que Steve Jobs soltó la bomba: si las cuatro grandes discográficas se lo permitieran, él quitaría las medidas anticopia (DRM) de toda la música vendida en iTunes, y lo haría «en un suspiro» (sus palabras fueron «in a heartbeat» o «en un latido de corazón»). Su demoledor argumento es que por cada iPod vendido sólo se ha vendido una veintena larga de canciones, mientras que sus estudios demuestran que los iPod están llenos a rebosar.

Así es, la gente sigue copiándose canciones (en muchos casos legalemente, dicho sea de paso), y se ponen obstáculos a aquellos ciudadanos que las compran directamente en formato electrónico, con lo que se maltrata a quien te trata bien. Recientemente, Cory Doctorow, gran apologeta de Apple, anunció a bombo y platillo su abandono del Mac y su paso a una plataforma Linux por una razón similar: tras perder un montón de canciones compradas por un problema técnico, se decidió cuando supo que Apple implementaría una tecnología mal llamada «trusted computing».

Y es que la protección anticopia del sistema Mac OS en los ordenadores Apple hace que estas máquinas sólo obedezcan a quien las vende, no a quienes las compran. La llamada «computación confiable» consiste en que los fabricantes no se fían de sus clientes, y como consecuencia éstos se ven obligados a comprar productos de los que no se pueden fiar.

A menudo, cuando se trata de derechos digitales, parece que siempre tenemos a los mismos malvados (la SGAE, Microsoft…), pero, como muestra este ejemplo, nadie es bueno ni malo del todo, ni falta que hace. El laboratorio de investigación de Microsoft hace tiempo que publicó un artículo en el que quedaba claro que el DRM no funciona. Y la SGAE está en contra del DRM, o al menos eso afirman algunos de sus directivos.

Como se puede ver, no es cuestión de héroes o villanos. Si Steve Jobs, Microsoft y la SGAE pueden estar a la vez en los dos lados del debate, es porque se trata de una materia delicada. Por eso, es preocupante que nuestros legisladores, en este caso los europeos, entiendan tan poco de las cosas sobre las que legislan. Pero también que la legislación que hacen, al prohibir eludir las medidas tecnológicas de protección, den más armas a la «mitad malvada» de las empresas y parezcan estar en contra de sus usuarios.

Y lo peor de todo es que, al estar en contra, se hacen daño a sí mismos. Otro reciente estudio (otro más) demostraba que la influencia de las descargas en las ventas de música era «aproximadamente cero». En su lucha contra esa falsa amenaza, las grandes empresas discográficas han conseguido que su público se ponga en contra de ellas, y eso que el trabajo de una discográfica consiste en un 75% de relaciones públicas.

Si estas compañías, cuyo negocio consiste en vender buen rollo, han fracasado en convencernos de las bondades del anticopia, no es muy creíble que lo logre la industria de la informática. Puedes ayudar a convencerles de que el DRM no es buena idea firmando la petición en la página http://defectivebydesign.org/es.