Consejos de compra: elige tu Cine en Casa

Cuando pensamos en un equipo de cine en casa lo primero que nos viene a la mente es una gran pantalla para emular la de los cines. Sin embargo, también necesitamos un reproductor digital capaz de reproducir con una buena calidad las imágenes de una película y un sistema de sonido envolvente

5 noviembre 2007

Una pantalla grande, un reproductor digital, un amplificador de sonido envolvente, altavoces... El Home Cinema se ha convertido en todo un mundo de dispositivos que buscan el fin común de transmitir al espectador las imágenes y el sonido de una película con una calidad comparable a la de una sala de cine. Por supuesto, dentro de cada elemento del Cine en Casa existen distintos modelos, tecnologías, precios... Un abanico de posibilidades que puede asustar al que se enfrenta la primera vez con este reto. Es posible que en nuestro caso sólo necesitemos algunos de los elementos, que dispongamos de un buen televisor pero no de un equipo de sonido envolvente o tengamos un reproductor DVD pero el televisor es demasiado pequeño. Veremos en este artículo cómo elegir los elementos de cine en casa que más nos convengan.
Lo primero, la pantalla
En la actualidad, gracias a la popularización de los televisores de pantalla plana, es mucho más asequible conseguir un televisor digno de un Cine en Casa, incluso como regalo o capricho navideño. Para acertar con nuestra compra tenemos, en primer lugar, que conocer qué clase de pantalla vamos a adquirir. En este caso, tendremos que recopilar los siguientes datos: características de la habitación donde se va a instalar, si precisamos un modelo de alta resolución, iluminación de la estancia, para qué se va a utilizar la pantalla (sólo para cine, para ver todo tipo de programas), etc.
Conocer el tamaño de la habitación nos permitirá calcular cuántas pulgadas necesitamos para poder disfrutar en condiciones de la pantalla. El cálculo se hará basándonos en la diagonal visible de ésta. La colocación ideal se realiza a una distancia correspondiente al doble de la diagonal visible. Así, un televisor de 32 pulgadas hay que colocarlo a 1,6 metros de distancia del espectador y uno de 50 a 2,5 metros. Una vez decidido el tamaño, escogeremos el tipo de pantalla que nos conviene. Como regla general la relación tamaño/precio favorece a los televisores de plasma cuando el tamaño es grande y a los LCD cuando éste es pequeño. Si queremos una pantalla mayor, de 50 pulgadas, es conveniente tener en cuenta a los retroproyectores. Si incluso queremos superar ese tamaño entran en juego los proyectores, que con un precio asequible consiguen tamaños de pantalla muy grandes.
El inconveniente es que dependeremos de las condiciones de luz de la habitación, además de que el consumible principal de estos dispositivos, la lámpara, tiene un precio muy alto. Si queremos disponer de alta resolución (Full HD) para disfrutar de contenidos de reproductores Blu-ray o  HD-DVD los precios se dispararán. Encontraremos, sin embargo, más oferta dentro de los modelos LCD. Como ya hemos apuntado en otras ocasiones, para la compra de un televisor o proyector el mejor paso que se puede dar es acudir a un centro de venta y comparar los modelos en los que estamos interesados. En el caso de los televisores esto es especialmente importante, pues así podremos ver en directo qué efectos tienen todas esas tecnologías que hemos leído en Internet o en el folleto y cómo funcionan con escenas oscuras, con mucha acción, con muchos colores…
Luego, el reproductor
Otro elemento fundamental dentro del Cine en Casa es el reproductor de las películas, el responsable de que la imagen y el sonido lleguen tanto al televisor como al equipo de sonido. En la actualidad, casi la totalidad de los reproductores DVD ofrecen prestaciones suficientes para que podamos disfrutar del cine en nuestra casa. Sin embargo, si queremos que la calidad sea alta tendremos que tener en cuenta algunos factores. El primero es la cantidad de formatos que es capaz de reproducir, tanto de vídeo como de sonido. En la actualidad, los reproductores son capaces de reconocer discos grabados en formatos comprimidos como DivX. Aunque para obtener la máxima calidad es preferible reproducir películas en DVD siempre es de agradecer esta versatilidad.
Las conexiones también son un apartado importante. En lo que respecta a la imagen, las de mayor calidad son las HDMI (principalmente para televisores planos) y por componentes. Si el aparato en cuestión no dispone de estas salidas hay que procurar que tenga conexión por euroconector RGB. Las conexiones de menor calidad son euroconector por vídeo o vídeo compuesto. En lo que respecta al sonido, la conexión de mejor calidad será la digital óptica, que permite acoplar el reproductor directamente a un sistema de Cine en Casa. También podremos hacerlo con una conexión digital coaxial. Si no dispone de alguna de estas dos perderemos la posibilidad de disfrutar de sonido envolvente.
Algunos reproductores permiten la conexión directamente de un sistema de altavoces de sonido envolvente sin necesidad de adquirir un equipo de música. Aunque puede resultar práctico, en realidad la calidad de reproducción será mucho menor. Pero si disponemos de una pantalla de alta definición y queremos la máxima calidad de imagen, tendremos que acudir a los nuevos reproductores de alta definición: HD-DVD o Blu-ray. Con ellos podremos ver películas con una resolución de hasta 1.080 puntos verticales por los 576 que puede ofrecer un DVD. En la actualidad no existe demasiada oferta y, por consiguiente, los precios son aún muy altos. Es importante fijarse en el tipo de salidas de alta resolución y la compatibilidad con formatos anteriores, para no tener que renunciar a la filmoteca que tengamos en casa.
Por fin, el equipo de sonido
Aunque parezca mentira, el apartado del sonido es crucial dentro del Home Cinema y el principal responsable de que nos sintamos realmente como en un cine. Un equipo de sonido para Cine en Casa se compone de un amplificador, que se ocupa también de decodificar el sonido envolvente y enviarlo a los distintos altavoces, y un sistema de altavoces que, colocados en torno al espectador, envían el sonido desde distintos ángulos. Muchos sistemas de sonido de este tipo engloban tanto el amplificador como los altavoces, pero también es posible comprar los elementos por separado. La gama de prestaciones de estos sistemas es muy amplia, desde equipos con seis altavoces y una potencia discreta hasta sistemas de ocho altavoces, una gran potencia de sonido e incluso certificados por laboratorios como THX.
La oferta es muy amplia, por lo que la elección dependerá mucho del presupuesto. Simplemente apuntar que si el sistema debe servir también para reproducción de música, es conveniente elegir sistemas con altavoces frontales de cierto tamaño. También fijarse en la compatibilidad con señales de sonido envolvente de última generación. Al igual que las pantallas, si somos exigentes con los resultados de sonido, es bueno que tengamos ocasión de probar estos sistemas en la tienda para hacernos una idea de su calidad de reproducción.
Sin cables
Uno de los síntomas de los adelantos tecnológicos de los últimos tiempos es que cada vez más se va imponiendo la tecnología inalámbrica. Supone una gran independencia, como la conexión a Internet para portátiles y PDA, pero también un menor engorro, como puede suceder para sistemas de sonido. Dentro del mercado de estos sistemas para el Cine en Casa existen modelos que permiten prescindir de la «selva de cables» que supone la instalación de uno de estos equipos en una habitación. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de seis o más altavoces, cada uno con su cable correspondiente. Para conseguir eliminar estos cables se siguen distintos sistemas:
Sonido envolvente virtual: A través del estudio de las ondas sonoras se modifica la señal para que el sonido parezca provenir de distintos lugares a pesar de que se emita desde uno o dos altavoces frontales. Es el caso de sistemas como el Virtual Dolby Surrond.
Sonido envolvente por reflejo: Algunos sistemas de Cine en Casa utilizan la propiedad de las paredes para reflejar el sonido y obtener un sistema de sonido envolvente. Se trata de un altavoz frontal compuesto por muchos pequeños altavoces que apuntan en distintas direcciones. Un procesador especial se ocupa de calcular los reflejos de sonido emitiendo señales sonoras para calcular las condiciones de la habitación y poder emular el que la habitación esté rodeada por altavoces.
Altavoces inalámbricos: Finalmente existen sistemas con altavoces que no precisan cables que los enlacen con el amplificador. Eso sí, estos altavoces necesitan alimentación por lo que deben disponer de batería o poder conectarse a la corriente eléctrica. En este caso, evidentemente, no nos libraremos de todos los cables.