Consejos de compra: música y vídeo para llevar

Desde los tiempos de los añorados Walkman, nuestras melodías favoritas nos acompañan en paseos, sesiones de footing, viajes en transporte público... La diferencia es que ahora podemos almacenar miles de canciones en un dispositivo más pequeño y encima ver vídeos y fotografías

Consejos de compra: música y vídeo para llevar

9 noviembre 2007

Los reproductores portátiles de audio y vídeo se han establecido en nuestros bolsillos y cinturones como una compañía habitual de nuestros viajes, paseos y trayectos al trabajo. Gracias a la tecnología, en ellos podemos almacenar gran cantidad de canciones y fragmentos de vídeo o películas que podemos reproducir en cualquier sitio y momento. El ocio portátil se ha convertido en toda una revolución que no sólo ha afectado al entretenimiento sino que incluso ha propiciado nuevas formas de aprendizaje. Para escoger nuestro fiel compañero portátil con el que disfrutar de todo tipo de contenidos tendremos que tener en cuenta una serie de factores.
Reducidos en tamaño y peso
Los reproductores actuales son, en general, pequeños y ligeros, pero estas características en realidad son algo relativas. No es lo mismo que queramos llevar encima un dispositivo del tamaño de un llavero que otro que abulte en el bolsillo de nuestro pantalón. No es igual el peso que necesitaremos para un reproductor que nos acompañe en un viaje, y que puede ir tranquilamente alojado en un bolso o maletín, que precisemos de un modelo para poder hacer deporte con él y que nos suponga la mínima molestia a la hora de correr, por ejemplo.
Así pues, el primer paso es pensar en qué situaciones y para qué usos vamos a querer el reproductor. Aunque este punto se aplica con más importancia al caso de los reproductores de audio, también hay que tener en cuenta las situaciones de uso en el caso que queramos adquirir uno de vídeo. Es posible que prefiramos renunciar a un tamaño de pantalla más grande para poder transportar el reproductor más cómodamente o poder utilizarlo en más situaciones. Al reflexionar sobre las situaciones y usos del reproductor también tendremos que tener en cuenta los accesorios que ofrece para su transporte. Existen accesorios para llevar reproductores en el cinturón, collares para los reproductores más pequeños, fundas con asa en bandolera... Siempre que pensemos en el transporte casi es más práctico pensar en los términos del servicio que van a dar estos accesorios que en el propio aparato. Hay que tener en cuenta que en algunos casos estos complementos no vendrán incluidos con el modelo que adquiramos, por lo que tendremos que comprarlos aparte.
Volviendo a los reproductores propiamente dichos, en el caso del tamaño y el peso en ocasiones, y sobre todo con aparatos de tamaño tan reducido, es complicado hacerse una idea real de cuánto ocupan y pesan. Por ello, y como en otros casos que ya hemos expuesto, es muy conveniente acudir a una tienda para comprobar al tacto estas características.
Controles y pantalla
Otro apartado al que no se suele dar mucha importancia, pero que en muchos casos se vuelve fundamental, es el de los controles del dispositivo. El primer punto importante es el del botón de encendido: éste debe estar lo suficientemente protegido o a prueba de errores para que el reproductor no se apague accidentalmente. Capítulo aparte merecen los controles de reproducción. Los más habituales son los clásicos de avance y retroceso, parada y puesta en marcha y pausa. Hay que comprobar en este caso que el tamaño de los botones se adapte a nuestros dedos y su tacto sea el adecuado: ni demasiado sensibles (lo cual provocaría acciones erróneas en momentos inoportunos) ni demasiado duros.
Con la llegada del iPod también se han puesto de moda los controles sensibles al tacto que consisten en una superficie que responde a la presión de los dedos y que realizan determinadas acciones según movamos el dedo sobre el sensor. Si damos un toque se detendrá la canción, si movemos el dedo hacia la izquierda avanzará la canción... Los mismos controles servirán para seleccionar opciones del menú como si utilizáramos un ratón. Escoger entre los controles más «tradicionales» y los sensibles al tacto es una elección personal. Lo mejor, como en el caso anterior, es probar ambos en un establecimiento y ver cuál se adapta mejor a nosotros.
Hay que tener en cuenta que en ocasiones podremos accionar los controles con la vista sobre el reproductor y su pantalla, pero otras veces tendremos que accionarlos a ciegas. En estos casos los controles con leyendas en relieve suelen ser más eficaces.

 

En lo que respecta a la pantalla todo dependerá de qué cantidad de información queremos que se ofrezca, en el caso de los reproductores de audio. Asunto aparte es el caso de los de vídeo. Con estos dispositivos la pantalla cobra una mayor importancia, por lo que nos aseguraremos que dispongan de una buena calidad y resolución. El tamaño de la pantalla dependerá de cuánto estamos dispuestos a renunciar en lo que respecta a la portabilidad frente a las pulgadas de la zona de visualización.
Capacidad y conexiones
Otro apartado importante a tener en cuenta es la cantidad de datos almacenables en el reproductor. De ello dependerá cuántas canciones y/o películas podremos guardar para reproducirlas luego. Este factor será uno de los que van a condicionar el precio final del modelo que elijamos y, por otro lado, también influirá en el tamaño y el peso. Los reproductores basados en tarjetas de memoria son más ligeros y menos voluminosos, pero disponen de menos capacidad de almacenamiento que los basados en disco duro. En el caso de los reproductores de vídeo la capacidad se torna más importante, dado que los ficheros de vídeo digital ocupan mucho más espacio que los de sonido. También tendremos que fijarnos en las conexiones. Por un lado, la capacidad de conectar con un ordenador, que será la forma que tendremos para llenar nuestro reproductor de material para luego verlo y escucharlo. En este caso, la mayoría de los reproductores ofrecen la conexión USB 2.0.
Por otro lado es importante que nuestro reproductor tenga las conexiones necesarias para auriculares y otros dispositivos externos como equipos de música, en el caso de los reproductores de sonido, o televisores en el caso de los de vídeo. Algunos reproductores disponen de unas conexiones mínimas que podemos aumentar si incorporamos un accesorio adicional incluido.
Otros factores
Otros puntos a tener en cuenta cuando elijamos un reproductor son la autonomía y el tipo de energía que utilizan. Lo ideal es que dispongan de baterías recargables de iones de litio, de gran autonomía y resistentes al uso. Otros modelos funcionan con pilas tradicionales o recargables. También será importante comprobar qué formatos de audio y vídeo comprimido son capaces de reconocer, para asegurarnos que podremos escuchar la música que nos interesa o ver las películas que nos gustan. Y como último factor está el diseño, un punto que no es trivial si tenemos en cuenta que son dispositivos que llevamos encima, con nosotros, en algunos casos durante mucho tiempo.
¿Y cómo los lleno?
Para poder incorporar música y vídeos a nuestro recién adquirido reproductor tenemos dos vías principales: adquirir contenidos en formato ya comprimido (habitualmente a través de la web) y pasarlos al reproductor o convertir mediante programas especiales nuestra colección de vídeo y música para que pueda ser reproducida sin problemas. En el primer caso son múltiples las tiendas que ofrecen contenido comprimido en Internet (iTunes Store de Apple, MSN Music...). En algunos casos incluso podremos descargar canciones gratis, sea por promociones puntuales de ciertos grupos o cantantes famosos o porque se trata de profesionales de la música que buscan promocionarse. En el caso de los programas para la extracción de sonido y vídeo, éstos se suelen proporcionar con el propio reproductor. De cualquier forma es sencillo encontrar esas herramientas en los repositorio de programas gratuitos como Softonic (www.softonic.es).