5 consejos para evitar peligros derivados de las cookies

24 octubre 2014

Cuando una web a la que accedemos habitualmente recuerda nuestro usuario, u otros datos de inicio de sesión, están actuando las cookies. Ellas son las responsables de tener experiencias de navegación personalizadas, o de ver publicidad relacionada con nuestro historial de navegación. Es decir, las cookies suponen un ahorro de energía y tiempo para los usuarios. A pesar de ser un elemento absolutamente común, no son más que pequeños fragmentos de texto y/o datos que el servidor web envía navegador cada vez que abrimos una sesión, pueden convertirse en un auténtico problema para la seguridad si no tomamos las precauciones adecuadas.

Lo primero que debemos saber es que existen dos tipos principales de cookies, las temporales y las permanentes. Las primeras, también conocidas como 'de sesión', sólo perduran durante el transcurso de la sesión. Una vez se cierra el navegador, éstas desaparecen. Las permanentes se mantienen durante un número variable de sesiones o hasta que las eliminamos manualmente. Éstas son las responsables de que ciertas web y aplicaciones geolocalicen nuestra ubicación automáticamente. Hay otro tipo de cookies, las denominadas 'de terceros', que están presentes en determinadas web, y que rastrean el comportamiento online de los usuarios con fines comerciales y publicitarios. Así es como vemos anuncios de productos afines a nuestros intereses.

Según esta descripción, las cookies facilitan y simplifican muchos procesos en la navegación por la red. Pero también son muchas las voces críticas contra ellas, y contra el uso que se le da a la información personal que éstas recaban. En algunos casos extremos, se han registrado ataques a equipos a usuarios que, sin saberlo, compartían sus cookies.

Es por ello que proponemso 5 sencillos consejos que nos ayudarán a mantener alejado el ordenador de posibles amenazas:

1- Limpiar o eliminar las cookies. Nada tan sencillo como eliminar el historial de navegación y las cookies al acabar la sesión. Sin embargo, si somos olvidadizos o perezosos, existen soluciones que, previamente configuradas, pueden hacerlo por nosotros como la herramienta de limpieza de PURE 3.0.

2- Modificar los ajustes del navegador de tal manera que tengas el control sobre la información que rastrean las cookies. Accede a los ajustes de privacidad de tu navegador y configura sus opciones. Por ejemplo, Firefox y Safari ofrecen un mayor control sobre esa información.

3- Usar los Add-Ons. Utilizando esta herramienta del navegador podremos gestionar las cookies de manera más específica e, incluso, activar sólo aquellas con las que queramos compartir nuestra información online.

4- Compartir con moderación. Como en casi todo lo que ocurre en Internet y en la vida cotidiana, el sentido común es nuestro mejor aliado. Así, es conveniente no introducir datos personales en sitios donde las cookies puedan almacenarlos y hay que recordar siempre no dejar abierta ninguna cuenta o sesión.

5- Protegerse. Tener instalada una buena solución de seguridad, como la que enlazamos aquí,es la última defensa ante cualquier ataque y nos permitirá tener el control de nuestra privacidad.

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