Por qué no nos convence Chrome OS

Aunque algunas de las ideas propuestas por Google Chrome OS son muy interesantes, no parece que este desarrollo del gigante de Internet vaya a ser tan prometedor como se esperaba inicialmente. Y tenemos argumentos sólidos para sostener esa afirmación

Javier Pastor Nóbrega

Por qué no nos convence Chrome OS

24 marzo 2010

El pasado 7 de julio de 2009, Google soltaba la bomba: estaban desarrollando un nuevo sistema operativo. Teniendo en cuenta su historial, no fue extraño que la noticia colapsara todos los medios técnicos en los que se trataba de pronosticar qué tipo de sistema operativo estaban ideando y, sobre todo, cuál sería su impacto en el mercado. Meses después, en diciembre de 2009, Google ofreció una conferencia de prensa aséptica en la que dos de los máximos responsables de ese sistema operativo, llamado Google Chrome OS, explicaron algunas de las claves sobre las que se sostenía el desarrollo. Durante ese anuncio, también se comunicó que el código fuente del proyecto –totalmente Open Source- ya estaba disponible, lo que significaba que cualquier persona con ciertos conocimientos podría compilar ese código para comenzar a probar las prestaciones de las versiones de desarrollo. Y eso dio pie para que aparecieran varias imágenes ISO que permitían probarlo en una máquina virtual o en un PC o portátil convencional. Tanto esa rueda como las pruebas realizadas con una de las versiones preliminares han sido la base de este artículo.

chromeos

Demasiado minimalista

Para empezar, las capturas realizadas confirman que Google Chrome OS no es más que una distribución Linux capada para ejecutar una única aplicación: el navegador Chrome. No es posible instalar nada (al menos, que se sepa), aunque sí es posible por ejemplo acceder a una terminal en la que poder ejecutar algún que otro comando convencional de sistemas Linux. Podéis encontrar listas de atajos de teclado en varios sitios (por ejemplo, http://bit.ly/5MdSbr y http://bit.ly/4NcK85); pero, al fin y al cabo, lo único que uno puede hacer con Chrome OS es navegar por la Red. Porque, a pesar de que existe un pseudo-repositorio de aplicaciones, estas no son más que servicios web que se pueden aprovechar a través de Chrome, el navegador que todos conocíamos y queríamos, y que se ve relativamente enriquecido con ciertos complementos para favorecer la concepción de Google.

¿Cómo afectará Chrome OS a las distribuciones Linux?

Chrome OS está basado en el kernel Linux y también se beneficia de otros desarrollos Open Source como Moblin, Ubuntu, WebKit o diversos componentes de GNU, pero en realidad su concepción es tan minimalista que no tiene demasiado que ver con las distribuciones Linux tradicionales. ¿Puede ser una amenaza Chrome OS para distribuciones Linux tradicionales? Creemos que no, sobre todo por el hecho de que las distros van mucho más allá de lo que puede lograr Chrome OS, pero además permiten hacer exactamente lo mismo que hace la propuesta de Google.

Puede que Chrome OS disponga de algunas ventajas teóricas –al ser más simple y tratarse de un ecosistema hardware muy limitado, su seguridad y compatibilidad pueden ser mejor controladas–, pero las distribuciones Linux pueden lograr una velocidad envidiable incluso en el arranque (sobre todo si se usan unidades SSD), han demostrado ser robustas y seguras, y, además, permiten la instalación y ejecución de aplicaciones en local, con la salvaguarda de datos también en nuestro disco duro, algo que no es posible en Chrome OS y que sin duda representará un freno importante para su adopción por parte de muchos usuarios.

Los pros de Chrome OS…

El paradigma sobre el que Google ha querido desarrollar este sistema operativo no está exento de curiosidades. Su presentación permitió vislumbrar algunas de las ventajas claras que tendrá Google Chrome OS. De hecho, esas ventajas forman parte del trío de pilares que esgrimieron los responsables como base de Chrome OS: velocidad, seguridad y simplicidad. ¿En qué se traducen esos pilares?

1. Tiempos de inicio y apagado casi instantáneos. La ausencia de gran parte de los componentes que rodean a un núcleo Linux permite que el tiempo de carga y puesta en marcha del sistema y su navegador sea realmente rápido, algo refrendado por la presencia de discos de estado sólido, mucho más rápidos en tiempos de acceso y tasas de transferencia.

2. Ligero como una pluma. Aunque las pruebas iniciales indican que la «huella» del sistema es de aproximadamente 2 Gby­tes, es probable que el espacio real necesario por la versión final sea inferior: Google depurará los procesos de compilación y eliminará gran parte de los componentes hoy necesarios para que Chrome OS se vea reducido a la mínima expresión.

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3. Plataforma cerrada, para lo bueno y lo malo. No habrá aplicaciones instaladas en local y todas serán aplicaciones web, lo que permite aplicar el concepto de sandboxing que ya se había esgrimido en Chrome. Cada aplicación web correrá en su propia pestaña y cada pestaña estará aislada del resto, de modo que los posibles fallos y ataques solo puedan afectar a una pestaña/aplicación.

4. Inicio verificado. Una de sus novedades más reseñables es el inicio verificado (verified boot), una tecnología que permite comprobar que el inicio del equipo es correcto mediante un código de verificación con el que se analiza que no hay ninguna amenaza que pueda afectar a su rendimiento o hacer que pueda ser controlado remotamente.

Los contras de Chrome OS

Tras esa primera conferencia de prensa, en Engadget elaboraron un artículo que es el que probablemente más acierta en su desarrollo y conclusiones con respecto a Google Chrome OS. ¿Su título? «Es lo que queremos, pero no lo que necesitamos». Aunque, como muchos han expuesto en Internet, también los hay que no quieren Google Chrome OS. Y es que, para ellos, las desventajas superan a las ventajas. Estas son las que se exponen con más asiduidad.

1. Google controlará y certificará los componentes hardware compatibles con Chrome OS. Al igual que Apple, parece que Google quiere controlar el ecosistema de netbooks –por ahora solo estos parecen destinados a albergar el sistema operativo– para preinstalarlo solo en ciertas configuraciones hardware. La excusa es «poder afinarlo al máximo y garantizar la estabilidad y velocidad máximas».

2. Limitaciones interesantes. Habrá versiones para x86 y ARM, pero nada de x86_64 o de otras plataformas. Además, solo se podrá ejecutar sobre discos de estado sólido (SSDs). ¿Qué sentido tiene esto? Vender netbooks muy especiales que se asemejen a los primeros modelos que disponían de unidades SSD de 4 y 8 Gbytes. En realidad, parece que Chrome OS no necesitará más.

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3. No hay soporte de aplicaciones nativas de escritorio. Todo corre en la Web. Aprovechar la potencia de servicios web no es malo, pero deberían haber ofrecido esa posibilidad.

4. No habrá almacenamiento local. Todo se almacenará en la Nube, como los servicios a los que accederemos. Mal enfoque, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los usuarios no confían en el paradigma de tenerlo todo en la red de redes.

Es difícil tratar de ser objetivo y pensar que Chrome OS tiene mercado. Quien firma estas páginas cree que el mundo en general no está preparado para esa filosofía de hacerlo todo en la Nube y, sobre todo, de tenerlo todo en la Nube. Además, la pregunta pertinente la hacía uno de los asistentes a aquella conferencia: «¿Qué ventaja tiene Google Chrome OS con respecto a las soluciones actuales, en las que podemos disfrutar de las prestaciones de Chrome –y otros navegadores– para acceder a servicios web y que además proporcionan la posibilidad de ejecutar aplicaciones en local y tener nuestros datos también en local?». Google recurrió a la famosa tríada velocidad-simplicidad-seguridad para convencerle, pero no lo logró. Y a nosotros, la verdad, tampoco.

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