La TDT ya corre contrarreloj

Esta tecnología, que llevará la digitalización a todos los rincones del país, cambiará la forma de ver la televisión. Además, sus promotores esperan que con su advenimiento se democratice el acceso a la sociedad de la información

La TDT ya corre contrarreloj

7 septiembre 2009

En la Oficina de Transición a la TDT, dependiente del Ministerio de Industria, trabajan ahora mismo a toda pastilla. En los últimos meses, este organismo ha lanzado campañas publicitarias y de concienciación, y sus miembros andan recorriendo el país para dar a conocer los beneficios que traerá a todos la universalización de la televisión digital terrestre, así como para discutir sobre algunas controversias que está suscitando su implantación.

El objetivo es que, como dice un anuncio encargado por el Ministerio, a nadie le «pille el toro» (www.quenotepilleeltoro.es/) y que hasta el último habitante del país sepa lo que se le viene encima. Y es que queda menos de un año para que se apague la señal analógica que lleva alimentando los televisores de todo el país desde mediados de los años cincuenta del siglo pasado, cuando una arcaica RTVE empezó a emitir en solitario en un más arcaico todavía blanco y negro.

El cambio va a ser monumental, pues la TDT va a multiplicar los canales y la calidad de la emisión, e incluso puede cambiar la forma en la que nos aproximemos a un electrodoméstico que sigue siendo el rey del ocio doméstico.

Tiempo de descuento

Aunque para algunas localidades el cese de emisión de la señal analógica se produce el 30 de junio, la fecha clave para que todo esto se haga realidad es el 3 de abril de 2010. En ese momento, los planes del Gobierno dicen que las versiones digitales de los canales estatales (TVE, Cuatro, Telecinco, Antena 3 y La Sexta) deberían verse en más de un 96% del territorio. Para llegar al resto, se recurrirá a la cobertura vía satélite.

Los datos del Ministerio de Industria son alentadores: a finales de abril la cobertura rozaba el 95% del territorio, mientras que a primeros de marzo dos de cada tres hogares estaban conectados. Además, los hogares que ya habían cambiado o adaptado su antena UHF de toda la vida ascendían al 76% del total, según la hipótesis más conservadora de la Oficina de Transición a la TDT.

Para ir cumpliendo con el programa previsto, el Gobierno ha fijado dos fechas que cierran las dos primeras fases de implantación de la TDT. Al culminar la segunda, el próximo 31 de diciembre, un 32% de la población debería recibir únicamente la señal digital en su domicilio.

Muchas informaciones publicadas en las últimas semanas indican que habrá que trabajar contrarreloj para tenerlo todo a punto el próximo abril. Sin embargo, la población, casi sin darse cuenta, se ha puesto las pilas. Esto ha servido también para que muchos fabricantes de televisores y sintonizadores de TDT hayan podido paliar la bajada del consumo a consecuencia de la crisis económica.

En la última campaña de Navidad se vendieron en España más de un millón de receptores de TDT, casi el doble que el año anterior. En total, a finales de 2008, los españoles habíamos adquirido más de 15 millones de receptores. Con la campaña «Que no te pille el toro, esta Navidad, regala TDT», el Gobierno no solo pretendía estimular las ventas de equipamiento para la televisión digital, sino también fomentar el conocimiento sobre esta tecnología.

Es decir, parafraseando a Mariano Rajoy, que ni el tato se quedara sin saber qué es eso de la TDT. Hoy más de un 90% de los ciudadanos, según datos oficiales, declaran saber qué es la nueva tecnología de emisión y cuándo se va a producir la transición.

Detrás de las siglas

Si uno acude al sitio oficial, www.televisiondigital.es, leerá que se trata de la aplicación de la tecnología digital a la señal de televisión, que luego se transmite por medios de ondas hercianas terrestres, es decir, aquellas que corren por la atmósfera sin necesidad de cable o satélite y se reciben por medio de antenas UHF convencionales.

Este matiz es importante porque hay que aclarar que existen otras tecnologías que hacen posible la digitalización de la señal televisiva, como el cable (ONO, por ejemplo), el satélite (Canal Satélite Digital), ADSL (Imagenio de Telefónica) o la telefonía móvil (se espera que esté disponible comercialmente a mediados de 2010).

El estándar de transmisión adoptado en España es el DVB-T (Digital Video Broadcasting - Terrestrial), que se utiliza en más de un centenar de países y recurre a la modulación COFDM, que garantiza una señal robusta y protege contra los «ecos» producidos por los múltiples caminos que toma la señal en su propagación.

La digitalización de la televisión traerá beneficios visibles a simple vista. Jesús Casado, coordinador de la Comisión de Radio y Televisión Digital de la patronal Asimelec, habla de una perfecta calidad de imagen y sonido, y de la eliminación de ruidos, interferencias, «nieve» o dobles imágenes.

Además, la TDT permitirá la imagen panorámica, sonido multicanal envolvente, ver el cine en el idioma original o doblado y acceder a una completa guía electrónica de programas. Además, posibilitará el subtitulado para sordos y la audiodescripción de programas para ciegos.

A la hora de seguir un evento deportivo, hará posible la visión multicámara. Es decir, la TDT pone en casa de todo el mundo posibilidades tecnológicas que hoy solo están disponibles para los abonados del Canal Satélite o de Imagenio.

Otra de las ventajas es que habrá más canales. Y es que hoy la oferta de las cadenas nacionales a las que el Gobierno ha concedido licencias de emisión (TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta, Veo y Net TV) totaliza hasta 20 canales.

Además, habrá que añadir en el futuro aquellos que concedan los gobiernos autonómicos y que podrán operar a nivel regional y local, con lo que la oferta superará los 40 canales, según Ignacio León, responsable de comunicación de la Oficina de Transición a la TDT. Sin embargo, hay que decir que el aumento de opciones no llevará automáticamente a una parrilla televisiva de más calidad.

En casi todos los casos, las cadenas han engordado su oferta con canales que emiten a toda hora refritos, teletiendas, promociones telefónicas o telenovelas. Además, como recuerda Jesús Casado, de la patronal Asimelec, «la mayoría son en formato 4:3 con el teletexto de los años 80 y sonido monofónico». La moraleja de todo esto está clara: el que quiera un buen rato de cine o música, el mejor deporte o un documental de cierta calidad, tendrá que seguir pagando.

Por otra parte, además de las mejoras de la señal, esta tecnología podría suponer la puerta de entrada a la sociedad de la información para muchas personas que, hasta la fecha, se han mantenido al margen por no tener conocimientos de informática. Ignacio León, de la Oficina de Transición a la TDT, habla de que la televisión digital permitirá realizar trámites administrativos, participar en concursos y encuestas, y poner en marcha sistemas de telemedicina.

Servicios de pago

Una de las controversias que han surgido en los últimos meses tiene que ver con los servicios de pago a través de la TDT. A mediados de abril, La Sexta se adelantó y presentó un documento a Industria en el que solicitaba la autorización para emitir programas de pago. En el ánimo de la cadena está sacar partido a los derechos que tiene sobre la Liga de Fútbol.

El problema político y jurídico reside en que las licencias de TDT que se adjudicaron en 2005 solo contemplaba la «programación en abierto» y que un cambio exigiría un informe del Consejo de Estado y su posterior aprobación por el Consejo de Ministros, y nada de esto se ha producido. Ono y Canal Satélite Digital siguen la jugada de cerca, pues el paso adelante de La Sexta puede dar como resultado la aparición de muchos competidores en el ámbito de los canales de pago.

Sin embargo, hay quien dice que, de no haber contenidos de calidad (y por tanto de pago), no habrá tantos incentivos para que muchas comunidades de vecinos se pasen ya a la TDT. Jesús Casado, de Asimelec, cree que para poner en marcha estos servicios, que en principio tendrán que ver con el deporte o el cine, es necesario definir claramente un modelo tecnológico que permita ofertar estos servicios a todos las cadenas que lo soliciten. «La tecnología que se elija tiene que ser neutral y horizontal para que permita a todos los radiodifusores estar en igualdad de condiciones».

«Además -añade Casado-, el acceso voluntario a estos servicios debe ser sencillo y transparente» para el ciudadano. Por su parte, desde la Oficina de Transición a la TDT, Ignacio León recuerda que desde el 20 de abril se ha reactivado un grupo de trabajo dentro del Foro Técnico de la Televisión Digital con el fin de tratar el desarrollo de terminales interoperables. «Este equipo tratará de determinar las condiciones básicas de los receptores que posibilite que puedan ser utilizados por varias plataformas de pago». En fin, la pelota está en el tejado del Gobierno.

Pasos precisos para ver la TDT

Ponernos al día en el ámbito de la TDT es bien sencillo. Estos son los pasos a seguir para disfrutar de ella en la televisión:

1. Comprobar si nuestra zona tiene cobertura. Al día de hoy, más de un 90% del territorio recibe la señal digital; pero, si hay dudas, se puede acudir a la página www.televisiondigital.es, que nos lo confirmará con solo indicar el código postal de la localidad en la que residimos. También se puede consultar a un instalador de comunicaciones de la zona.

2. Adaptar la antena. Nos vale la antena UHF de siempre, ya sea individual o colectiva. Sin embargo, es necesario que un instalador haga algunas adaptaciones en la misma. En general, se trata de la instalación de unos módulos que amplifican la señal para las frecuencias de la TDT.

3. Disponer de un sintonizador. El sintonizador puede ser externo (su forma es similar a la de un reproductor DVD pero más pequeño) o puede ir incorporado en el mismo televisor (hoy se incluye en casi todos los paneles LCD).

Dispositivos para todos los gustos

El número de ingenios que facilitan el disfrute de la TDT es inabarcable. No obstante, lo que hay que tener en cuenta es que pueden ser catalogados dentro de tres grandes grupos: las televisiones propiamente dichas, los receptores TDT que se conectan a los aparatos de televisión analógicos y las sintonizadoras para PC.

En el segmento de televisiones, todas las marcas (Sony, Samsung, Philips, LG, Grundig…) cuentan con aparatos que integran de serie sintonizadores digitales. Su precio no dependerá tanto de su inclusión como del tamaño de la pantalla o del resto de característica (tomas HDMI, alta definición, transmisión inalámbrica, contraste dinámico…).

Los precios son tan variables que un televisor LCD de 32 pulgadas, el segmento más demandado, puede encontrarse por 279 euros (OKI B32A-PH) o por 1.299 euros (Loewe XELOS A32 HD+100). Otra opción es adquirir un televisor portátil, como el Toshiba JournE M400, Saytes Nextbase SDV 485 o Hauppauge! MyTV Player, que van desde los 150 hasta los 389 euros.

El número de receptores de TDT para acoplar a la televisión no para de crecer, con infinidad de firmas desarrollando producto (Blusens, Slingbox, exis, i-Joy, Airis, Energy Sistem, Differo…). Existen modelos de reducido precio (Best Buy, por ejemplo, vende alguno por 29,90 euros) u otros más caros pero con más funcionalidades. Así, Siemens Gigaset e InOut comercializan el Gigaset M685T PVR, un receptor con disco duro de 160 Gbytes por 229 euros.

Finalmente, en cuando a las sintonizadoras para convertir el ordenador en un receptor de televisión digital, hay que puntualizar que existen tanto tarjetas internas para PC (desde 45 euros) como receptores de TDT externos de todas las formas, tamaños y precios (entre 50 y 100 euros). Las principales compañías que cuentan con soluciones para los usuarios de PC son Hauppauge!, AVerMedia, P.G. Technology, TerraTec, Pinnacle y KWorld.