Comparativa

Cuatro alternativas para simular un PC dentro de otro

Ponemos a prueba cuatro aplicaciones de virtualización para equipos de escritorio con las que, incluso a coste cero, configurar máquinas virtuales para aprender, experimentar o desarrollar tareas

Virtualización

29 febrero 2012

La virtualización es, sin duda, uno de los mayores avances que hemos podido ver en los equipos de escritorio durante los últimos años. No obstante, no es nada nuevo, pues la virtualización ya era utilizada hace mucho tiempo en sistemas Linux para diferentes finalidades.

Sin embargo, la imparable mejora de las prestaciones de las CPUs, que ahora incluso integran instrucciones específicas de virtualización, y el crecimiento de la memoria RAM o la capacidad de los discos duros, han hecho posible que hasta los PCs de escritorio más convencionales hoy día puedan ejecutar máquinas virtuales sin problemas. Pero, ¿qué es una máquina virtual exactamente? ¿para qué puedo utilizarlas? ¿qué necesito exactamente para ello? Estas son algunas de las preguntas que pretendemos responder antes de meternos de lleno con la comparativa de herramientas que permiten crear las citadas máquinas virtuales.

¿Qué es una máquina virtual?

Sobre un PC anfitrión real podemos simular, mediante una herramienta de virtualización, el funcionamiento de un PC invitado cuyo hardware es totalmente ficticio. Es decir, podemos simular el funcionamiento de uno o varios PCs con los recursos virtuales que decidamos sobre un único equipo físico. Eso sí, siempre teniendo en cuenta que dichos recursos virtuales son tomados del equipo anfitrión, por lo que tenemos un límite que vienen marcado por los recursos del equipo real.

Y es que hemos de tener presente que tanto los ciclos de CPU como la memoria o el espacio en disco son compartidos entre el equipo anfitrión y cualquier máquina virtual en ejecución. Por tanto, cuanta mayor cantidad de recursos concedamos a una máquina virtual en ejecución, peor funcionará el equipo anfitrión para desarrollar otras tareas.

En entornos profesionales, es muy habitual encontrar grandes servidores en centros de datos destinados únicamente a gestionar diferentes máquinas virtuales sobre una única plataforma hardware. Hay multitud de ventajas, pero las más interesantes son que se ahorra espacio, consumo eléctrico y se consolidan varios servidores de mediana potencia (cuya suma los hace más caros de comprar, mantener y complejos de gestionar) sobre un único servidor que aglutina una serie de máquinas virtuales para desarrollar las tareas que requiera la empresa.

Así se optimizan también las prestaciones, pues con el nivel de capacidad de cálculo de los procesadores actuales, destinar un servidor físico a un único cometido hace que muchas veces quede infrautilizado.

En entornos de escritorio, en cambio, la virtualización se ha comenzado a utilizar hace relativamente poco tiempo como un medio, sobre todo, para experimentar y aprender. De hecho, los primeros en utilizarla fueron los desarrolladores de aplicaciones, que con ella por fin tenían un medio para probar sus programas en entornos seguros sin que afectase al normal funcionamiento de sus estaciones de trabajo.

Igualmente, los usuarios más avanzados llevan bastante tiempo usando la virtualización para instalar diferentes sistemas operativos sobre Windows y así poder aprender o realizar tareas para las que antiguamente habrían necesitado dedicar un PC en exclusiva, o complicarse la vida instalando diversos sistemas sobre un mismo equipo con particiones separadas, gestores de arranque, etc.

Virtualización

¿Qué aporta al usuario medio de informática?

En los últimos tiempos, sin embargo, la virtualización comienza a abrirse a casi todos los perfiles de usuario. En entornos Mac OS, por ejemplo, es tremendamente habitual ver cómo personas de todos los niveles cuentan con su máquina virtual Windows para ejecutar programas que no están disponibles para los equipos de Apple. Para usuarios de Windows, en cambio, los usos son algo más variados. Uno de los más interesantes es el de la seguridad.

Así, muchos usuarios cuentan con una máquina virtual con lo básico para navegar en Internet por páginas que no sean 100% confiables, descargar archivos de procedencia dudosa o probar aplicaciones que luego decidirán si finalmente instalan en su equipo real. Lo bueno es que realizar tareas de riesgo en una máquina virtual apenas tiene consecuencias.

Si, por ejemplo, descargamos una determinada aplicación o abrimos un fichero comprimido y un virus/malware infecta la máquina virtual, será tan sencillo como apagarla, sin que nuestro equipo anfitrión se vea comprometido en ningún momento. Si, además, hemos tomado la precaución de hacer instantáneas de la máquina virtual, podremos volver atrás en un solo clic y seguir trabajando con ella sin perder ni un minuto.

Por otra parte, aunque Windows 7 lleva tiempo en el mercado y empieza a ser raro encontrar aplicaciones que no funcionen sobre él, ciertos usuarios (sobre todo en el ámbito de la empresa) cuentan con software antiguo que precisa para funcionar de sistemas actualmente no soportados. Esta clase de personas utilizan máquinas virtuales con Windows XP, 98 e incluso MS-DOS para ejecutar sin problemas sus aplicaciones más antiguas sobre sistemas modernos. De hecho, en el ámbito lúdico es una excelente manera de disfrutar de juegos antiguos (abandonware) sin complicarnos la vida con emuladores o ajustes de Windows.

Virtualización
Temas Relacionados
Loading...