Cuatro placas base con chipset Intel P55

Os proponemos un paseo guiado a través de las nuevas soluciones que incluyen el chipset P55 Express, pilar básico de los novedosos procesadores de Intel recién aparecidos en el mercado: las series Core i5-700 y Core i7-800

Eloy García Almadén

Cuatro placas base con chipset Intel P55

9 abril 2010

Después del éxito que demostró la nueva hornada de microprocesadores lanzada por Intel en noviembre del 2008, los Core i7 también conocidos como Nehalem, la compañía de Santa Clara vuelve a contraatacar para, basándose en la misma microarquitectura, ofrecer una serie de productos mucho más asequibles para el resto de los usuarios que no quieran quedarse descolgados y sin embargo deseen disfrutar de las mejoras implementadas en estos diseños. Estamos hablando de las recién lanzadas series Core i5-700 y Core i7-800.

Iguales pero diferentes

Como adelantábamos, Nehalem ha supuesto un gran cambio debido principalmente a las ventajas con las que cuenta su microarquitectura y a las distintas tecnologías que se han puesto a punto, como por ejemplo la vuelta del Hyper-Threading (ejecución de dos hilos por núcleo físico) y Turbo-Boost (o lo que es lo mismo, la capacidad para que cada núcleo pueda incrementar su velocidad de manera independiente y autónoma por encima de la frecuencia de trabajo del reloj de base).

Como siempre, cada vez que aparece una nueva microarquitectura en el mercado, los elevados precios de estos ingenios hacen que únicamente se encuentren al alcance de unos pocos. Los de Intel, conscientes del nicho que habían dejado libre y que su eterna competidora AMD-ATI ha aprovechado con su excepcional baza Phenom II X4, han decidido liarse la manta a la cabeza para ofrecer dos nuevas series, basadas también en Nehalem, pero bastante más asequibles que la gama más alta: Core i7-800 con los modelos 870 y 860 y Core i5-700 con el modelo 750 que aquí hemos utilizado para llevar a cabo las pruebas en nuestro Laboratorio. Como principales diferencias encontramos un TDP bastante más pequeño que los i7 ya existentes de 95 W, la ausencia de Hyper-Threading para el modelo 750, un menor patillaje (1.156 contactos) y, por supuesto, unos precios mucho más populares.

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La revolución se centra en el chipset

Sin embargo, todos estos cambios han hecho necesarios el rediseño e implementación de un nuevo chipset capaz de lidiar correctamente con estos ingenios. El anterior X58, implementado en placas de alto rendimiento y concebido especialmente para Core i7 y usuarios extremos, ha dado paso al reemplazo generacional del conocido chipset P45 Express para mainstream o mercado de consumo masivo.

Bajo el nombre de P55 nos encontramos ante una solución que hace replantearse el concepto mismo de chipset. Hasta ahora, este conjunto de chips estaba formado por dos entidades claramente diferenciadas. Por un lado el Northbridge, en comunicación directa con el microprocesador, solía llevar a cabo las labores de gestión de la memoria (esta función ya fue erradicada en el X58 debido a la inclusión de una controladora de memoria dentro de la propia CPU) y del subsistema gráfico (bien a través de buses AGP o PCI-E). Por otro lado el Southbridge, comunicado con el Northbridge, se encargaba tradicionalmente de la gestión de entrada/salida (I/O) del PC y del audio del sistema. Ahora, es la primera vez que se prescinde el uso de uno de estos chips y se integra el resto de funcionalidades en un único circuito, pasándose a llamar PCH o Platform Controller Hub.

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De igual forma que en el X58, la controladora de memoria formará parte de la CPU aunque, esta vez, únicamente se ha ofrecido soporte para el doble canal DDR3 y, de serie, se ha incluido la gestión de los buses PCI-E pudiéndose configurar un enlace x16 o bien dos enlaces x8. El soporte a CrossFireX viene implementado de manera nativa, y el de SLI dependerá del propio fabricante de la placa base que podrá optar por configuraciones 2-Way y 3-Way SLI. El resto de dispositivos de entrada/salida así como la interfaz de red, el subsistema de audio y el almacenaje correrán a cargo del P55, tal y como podéis observar en el diagrama de bloques que detallamos al principio de esta introducción. Por último, el enlace ultra-rápido QPI que unía el X58 con la CPU desaparece, estableciéndose otro (DMI) similar al que unía Northbridge con Southbridge antiguamente.

Nuestro banco de pruebas

Debido al cambio de zócalo y a las necesidades de las series Core i7-800 y Core i5-700, hemos adaptado los componentes de nuestro banco de pruebas. Antes de enumerarlos, decir que hemos optado por el micro Core i5-750 porque requiere de un sistema de evacuación de calor mucho menos complejo que su hermano mayor (Core i7-870), facilitando el montaje y desmontaje de cada una de las plataformas examinadas. El equipamiento que hemos empleado es el siguiente:

* Procesador: Intel Core i5-750 a 2,67 GHz

* Ventilador: Intel Fan heat sink E41759-002 (12 V; 0,20 A)

* Memoria RAM: 2 módulos Qimonda DDR3 de 1 Gigabyte cada uno a 1.067 MHz (configuración en doble canal)

* Disco duro: Intel High Performance SATA SSD X25-M 80 Gbytes

* Fuente de alimentación: Tacens Supero 1000 (1000 vatios)

* Tarjeta gráfica: ATI Radeon 4670 con 512 Mbytes de RAM GDDR3

* Sistema Operativo: Windows Vista Ultimate 32 bits con SP1

* Unidad óptica: Asus BC-1205PT Blu-ray Disc SATA

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Para llevar a cabo las pruebas, actualizamos cada una de las BIOS a la última versión estable del fabricante y utilizamos los valores seguros por defecto ofertados por ellos. A pesar de que las posibilidades de overclocking son muy grandes, para establecer un escenario homogéneo no se ha llegado a practicar. Como pruebas, recurrimos a: PCMark Vantage, 3DMark Vantage, PCMark05 1.2 y SiSoft Sandra Lite 2009. Siempre que ha sido posible, se ha configurado una resolución de 1.600 x 1.200 píxeles y se han empleado dos filtros, uno de antialiasing de 4x y otro anisotrópico de 8x.

La opinión de PC Actual: alta tecnología a buen precio

Hace muy poco que Intel ha puesto en el mercado sus nuevas soluciones de gama media pertenecientes a la recién estrenada familia Core i5 y a la ya conocida Core i7 con unos rendimientos ligeramente inferiores y un zócalo más pequeño. Las placas base con chipset P55 son el soporte ideal para estos y nos encontramos ante soluciones mucho más asequibles que las correspondientes al chipset X58.

Mayor compromiso con el medio ambiente

Una de las premisas que más nos ha gustado y que cumplen prácticamente todos los productos analizados en mayor o menor medida ha sido la del ahorro energético. En este sentido, hemos podido probar hasta cuatro tecnologías diferentes. Asus lidera en nuestra opinión este apartado, con su desarrollo EPU-6 Engine, que permite escoger de manera manual o automática uno de los cuatro modos que posee y establece una determinada configuración en seis apartados de nuestro PC. Gigabyte incorpora DES Advance 2, que apaga o enciende en tiempo real las distintas fases de potencia presentes en la placa (24 en este producto) dependiendo de la carga del sistema y MSI le sigue de cerca con DrMOS, Green Power y Active Phase Switching similar al de Gigabyte. Por último, Intel es la que menos esfuerzos ha puesto en este sentido, y no incluye ninguna tecnología propietaria a este respecto aunque, eso sí, facilita la modificación de la intensidad y el uso de los leds de la placa desde la propia BIOS del sistema.

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Recuento y valoraciones

No solo de benchmarks vive el hombre y para valorar finalmente cada una de las placas analizadas hemos tenido que hacer un balance de las características y posibilidades que ofrecen. Para optar por una u otra también puede llegar a ser muy importante conocer el perfil del usuario al que va dirigido, ya que los cuatro productos presentes en esta comparativa poseen una excelente calidad pero quizás pueden encajar mejor en una u otra situación, dependiendo del uso que se haga del mismo. Con todo esto en mente, hemos otorgado el premio de producto recomendado al modelo Gigabyte P55-UD6, ya que es la placa que mayores posibilidades de conectividad ofrece e incluye una gran cantidad de mecanismos de recuperación de la BIOS, muy útil para aquellas personas a las que les guste poner a prueba los componentes del sistema.

Si hablamos de overclocking, por el gran abanico de posibilidades del que dispone y el excelente precio de mercado que ostenta, otorgamos el premio de compra recomendada a MSI P55-GD80. Si eres un jugón de pro y necesitas una placa de reducidas dimensiones, la solución Asus Maximus III Gene cumple con creces la mayor parte de las exigencias y por último, para aquellos usuarios que solamente necesiten un placa base funcional y de construcción robusta, el modelo Intel DP55KG Extreme Series puede llegar a resultar muy adecuado.

Lo mejor: Grandes capacidades de overclocking

Gracias a las características con las que Intel ha dotado a algunos de sus procesadores de las familias i5 e i7, forzar la velocidad de los mismos se encuentra al alcance de cualquiera. Sin embargo, esto no le resta mérito a cada uno de los fabricantes analizados, ya que, gracias tanto a las BIOS implementadas en cada una de sus soluciones así como a las aplicaciones propietarias y resto de mecanismos integrados en las placas, realizar un overclocking tanto del micro como del resto de componentes del sistema llega a resultar una labor muy asequible para cualquier tipo de usuario.

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Lo peor: Menor soporte a dispositivos antiguos

La tendencia comenzó a vislumbrarse con los modelos X58 que analizamos en el número 216 de PC Actual y ahora parece que se afianza lentamente. Cada vez son menos las compañías que deciden seguir apostando por los dispositivos un poco más antiguos y puertos como el IDE, floppy o COM van desapareciendo poco a poco. En este sentido, la solución de Gigabyte nos ha gustado mucho, y es que todavía contempla este tipo de conexiones para poder seguir reutilizando viejos lectores ópticos o unidades de disquete a través de las cuales todavía se puede realizar la actualización de la BIOS, por ejemplo.

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