Datos en el mínimo espacio

Gracias a dispositivos como los llaveros USB o las tarjetas de memoria podemos llevar encima una gran cantidad de datos en un contenedor minúsculo. Todos estos sistemas están basados en memorias no volátiles, es decir, memoria que no pierde los datos aunque no esté conectada a la alimentación.

Datos en el mínimo espacio

27 marzo 2008

Hasta ahora hemos visto sistemas de almacenamiento externo de distinto tipo, pero que se basan todos ellos en un principio: un disco que gira (ya sea de tipo óptico o magnético); sin embargo, para el almacenamiento de datos existe otra alternativa que, como decimos, cada vez va apareciendo con más presencia gracias a dos dispositivos muy populares: los pen drives (llaves USB o llaves de memoria Flash) y las tarjetas de memoria que utilizan dispositivos como cámaras digitales, teléfonos móviles, PDA y otros aparatos portátiles. Estas memorias se basan en lo que se denomina memoria de estado sólido o memoria no volátil, es decir, componentes que funcionan como la memoria RAM de nuestro ordenador pero que al interrumpir la corriente no pierden los datos. Muchos ven en estos dispositivos y su evolución el sistema de almacenamiento del futuro.
Datos imborrables
Como hemos visto, la principal característica de los sistemas de almacenamiento basados en memoria de estado sólido es que al no tener alimentación los datos no se borran, tal y como sucede en la memoria de nuestro PC.
Los dispositivos que hemos mencionado se basan en distintas tecnologías pero utilizan para su funcionamiento memoria NAND (memoria no volátil) o memoria volátil (la RAM que utilizan los ordenadores) pero con una batería que impide que se borre su contenido. En general, la memoria NAND se denomina memoria Flash, y es la que se utiliza en dispositivos como memorias USB y tarjetas de memoria. Es heredera de las antiguas memorias EEPROM, pero con la diferencia que las memorias Flash pueden borrar y escribir en múltiples posiciones de memoria con una gran rapidez. Esto se consigue gracias a una malla de circuito introducida dentro del componente, que es capaz de llevar la señal eléctrica a un bloque determinado de la memoria Flash. La memoria volátil, por su parte, ofrece una velocidad de acceso y modificación de los elementos de la memoria mucho mayor, pero necesita una pequeña batería para no perder los datos que contiene. En la actualidad los dispositivos más vendidos se basan en realidad en memoria Flash.
Memoria contra discos duros
Frente a los discos duros, las memorias de estado sólido ofrecen varias ventajas e inconvenientes. Las primeras ventajas derivan precisamente de su definición: se trata de sistemas de almacenamiento sólidos, es decir, sin partes móviles. En un disco duro tendremos una serie de circunferencias magnéticas que giran a 7.200 revoluciones por minuto. Eso provoca vibraciones, ruido y un calentamiento provocado por la fricción. Además, para mover esos discos y para que el cabezal se desplace al lugar indicado para leer o escribir datos, necesitaremos una serie de mecanismos y motores eléctricos. Eso hace que estos discos sean relativamente voluminosos (aunque se han miniaturizado estos sistemas hasta niveles sorprendentes) y consuman bastante energía.
Por su parte, las memorias de estado sólido no contienen partes móviles, no necesitan refrigeración y no hacen ningún ruido. Además, su tamaño es mucho menor que el de los discos duros más pequeños. Al no tener que hacer girar los discos para empezar a leer o escribir, las memorias también ofrecen un tiempo de puesta en funcionamiento y de acceso a la información bastante menor. Por otro lado, no sufren problemas relacionados con posibles defectos en los motores o en las partes mecánicas móviles. Por la misma razón, son mucho más resistentes a los golpes y, en general, a malas condiciones de funcionamiento. Al no tener que girar para localizar un dato concreto, la desfragmentación de los archivos no supone un problema para los sistemas basados en memoria.
Las desventajas principales son la menor capacidad de almacenamiento, aunque algunos fabricantes han anunciado avances en ese sentido, y una peor relación precio/Gbyte, pero son inconvenientes que seguramente el desarrollo tecnológico y una mayor difusión de estos dispositivos acabarán por igualar. Aunque parezca lo contrario, las memorias de estado sólido son más sensibles a un campo electromagnético fuerte que un disco duro, a pesar de que el soporte de los datos es magnético. También son más lentas en escritura comparadas con un disco duro.
Memorias USB
La llegada de los pen drives y su reciente abaratamiento han convertido estos dispositivos en compañeros muy útiles y extendidos para llevar datos en el bolsillo. Son dispositivos que se basan en memorias Flash y que utilizan la versatilidad y las características plug and play del puerto de datos USB para dar acceso instantáneo al ordenador al medio de almacenamiento. Han sido llamados también «llaveros USB», tanto por su tamaño como por su posible uso para llevar las llaves y así tenerlo siempre con nosotros. Los principales perjudicados con la aparición de estas memorias han sido sin duda los disquetes, que ocupaban hasta su aparición el puesto de dispositivo para almacenar y llevar con nosotros una pequeña cantidad de datos. Sin embargo, la escasa capacidad y los problemas de deterioro de estos discos, además de su tamaño, han hecho que las unidades lectoras hayan desaparecido casi por completo de las carcasas de los ordenadores.
Desde el año 2000, cuando se comercializaron las primeras unidades, las memorias USB se han ido difundiendo rápidamente para llegar al bolsillo de millones de usuarios. Incluso amenazan a otros sistemas de almacenamiento como los DVD al superar algunas de sus prestaciones. En lo que respecta a la capacidad, es posible adquirir modelos de hasta 16 Gbytes, sin ir más lejos. Incluso el argumento de que los DVD pueden almacenar películas para ser vistas en un reproductor pierde fuerza, ya que existen muchos modelos de DVD de salón que incorporan un conector USB para poder reproducir música y películas desde un dispositivo conectado a esa ranura. A pesar de ello, la versatilidad del DVD y, sobre todo, la relación entre precio y capacidad de almacenamiento permiten a estos discos tener un panorama tranquilo... por ahora.
En esencia, una memoria USB es un pequeño circuito impreso que contiene una serie de integrados y módulos de memoria Flash para el almacenamiento de los datos. La unidad consta como mínimo del conector, un controlador USB (que permitirá la comunicación con el ordenador), un oscilador (que permite controlar la velocidad de transferencia de los datos) y los mencionados módulos de memoria Flash. En ocasiones se incorpora un interruptor de solo lectura para proteger los datos de la unidad contra borrados accidentales (un detalle directamente heredado de los desaparecidos disquetes).
También suele proporcionarse con una tapa o protector que impide que el conector USB se llene de suciedad o que reciba una descarga eléctrica que pueda borrar o dañar los datos contenidos. Las carcasas que se utilizan para contener estos componentes son de lo más variado y utilizan materiales que van desde el metal hasta la goma con las formas más inverosímiles. El tamaño ha sido reducido al mínimo, hasta el punto en que, en ocasiones, el conector USB hembra es lo que más abulta del dispositivo.
En una memoria USB podemos almacenar multitud de ficheros que pueden resultarnos útiles, como un currículum acompañado con ejemplos de nuestro trabajo, fotografías para mostrar a familiares y amigos, archivos de nuestra música favorita para llevarlos a una fiesta, una presentación o incluso documentos oficiales, práctica que últimamente han venido utilizando las instituciones públicas para presentar recursos o proyectos de ley. Pero las memorias USB también pueden contener aplicaciones completas, lo cual permite que trabajemos con ellas en cualquier ordenador. En una memoria podemos instalar navegadores con nuestras preferencias y favoritos, programas de recuperación y antivirus para solucionar problemas e, incluso, podemos instalar un sistema operativo completo que pueda arrancar de la propia unidad, los denominados Live USB.
Tarjetas de memoria
El uso de las tarjetas de memoria se ha ido extendiendo mucho los últimos años gracias sobre todo al auge de dos dispositivos que han arrastrado con su éxito el uso masivo de estas unidades: las cámaras digitales y los teléfonos móviles. Estos soportes de memoria también son utilizados por PDA y reproductores MP3, pero podríamos decir que el verdadero tirón se ha producido con los dos mencionados fenómenos de ventas. En el caso de las cámaras digitales, las tarjetas de memoria sirven para grabar las fotografías que toman. En parte, las prestaciones de la cámara (sobre todo la rapidez de respuesta entre una toma y otra) dependen de la calidad de la tarjeta. En el caso de los teléfonos móviles la tarjeta almacena tanto fotografías como archivos de música o vídeo y otros datos como aplicaciones o archivos de agenda, e incluso aplicaciones de ofimática.
Existen distintos tipos de tarjetas de memoria en el mercado, cada una con sus propias características. Las principales son las Compact Flash (CF), MultiMedia Card (MMC), Memory Stick (MS), Secure Digital (SD) y Xd Picture Card (xD). En la tabla que se adjunta al artículo podéis ver las principales diferencias entre unas y otras. En resumen, estas tarjetas se distinguen principalmente en tamaño y capacidad de almacenamiento, siendo la Compact Flash la que ofrece un mayor tamaño y por lo tanto suele admitir una mayor capacidad de almacenamiento. Por otro lado, el dispositivo para el que vayamos a utilizar la tarjeta será el que determine qué tipo podemos utilizar. Por el contrario, los lectores de tarjetas externos o instalados en la carcasa de los ordenadores suelen ser compatibles con los principales tipos de tarjetas de memoria.
Cada tipo de tarjeta suele tener a su vez algunas variantes. Las tarjetas CF se fabrican de dos clases: la tipo I, más delgada, y la tipo II, más gruesa y que permite mayor capacidad. En contraposición, las tarjetas más delgadas y ligeras son las MMC. Las Compact Flash albergan en su interior el controlador para lectura y escritura, mientras que en el resto de las tarjetas ese proceso se deja al aparato lector. En el caso de tarjetas como las MMC existen varias versiones con distintos voltajes. Es importante comprobar con qué voltaje es compatible nuestro dispositivo, porque en caso contrario la tarjeta no funcionará. Las tarjetas SD y MMC son compatibles entre sí. En el caso de las MMC, SD y Memory Stick existen variantes compatibles de menor tamaño que han sido desarrolladas específicamente para su uso en teléfonos móviles como son las MMC Mobile, MiniSD y Micro SD (TransFlash) y MS Micro.
Como hemos apuntado, uno de los usos principales de las tarjetas de memoria es el de almacenar las fotografías de las cámaras digitales. Esto ha provocado que multitud de dispositivos, además de los ordenadores y las propias cámaras, dispongan de lectores para estas tarjetas. Podemos encontrar televisores, impresoras, reproductores de DVD e incluso, como hemos visto, discos duros multimedia que admiten estas tarjetas y a través de ellos es posible visualizar las fotografías en el televisor o en un marco digital.
¿El fin del disco duro?
Como hemos apuntado, el futuro de las memorias basadas en tecnología Flash parece destinado a la sustitución poco a poco de los soportes en disco, ya sean magnéticos u ópticos. Ya hemos visto cómo las memorias USB han dejado en la cuneta a los disquetes y empiezan a competir en prestaciones y versatilidad con los DVD.
El siguiente capítulo es la sustitución del disco duro. En algunos modelos de portátiles, en los que el peso y el calentamiento de las unidades de disco presentan un inconveniente para producir modelos realmente pequeños y eficaces, ya se empiezan a emplear este tipo de unidades como almacenamiento masivo. El consumo es otro de los argumentos fundamentales para que la instalación de estos dispositivos en ordenadores portátiles sea una verdadera ventaja competitiva.
La empresa Samsung ha sido la pionera incorporando a su modelo de portátil Q3 una unidad de estado sólido con 32 Gbytes de capacidad de almacenamiento. En el mercado aún no están disponibles, pero pronto veremos modelos de unidades de almacenamiento de estado sólido que podremos conectar directamente a la interfaz SATA de nuestro ordenador para sustituir al disco duro. La propia Samsung dispone de estos prototipos, además de una interesante alternativa que mezcla las dos tecnologías: un disco duro y una memoria de estado sólido. Sandisk, por su parte, ha presentado recientemente modelos de 1,8 y 2,5 pulgadas capaces de almacenar hasta 64 Gbytes.