Densidad frente a rapidez: el reto de la conectividad móvil

Se habla mucho de LTE, 4G y redes móviles, pero el reto a corto plazo no es el de desplegar redes de comunicaciones más rápidas, sino más densas. De poco vale tener una red 4G si se conectan demasiadas personas

Manuel Arenas

28 febrero 2013

Se habla mucho de LTE, 4G y redes móviles, pero el reto a corto plazo no es el de desplegar redes de comunicaciones más rápidas, sino más densas. De poco vale tener una red 4G de alta velocidad si el número de personas que se conectan es elevado.

Qualcomm lo llama «el reto de multiplicar los datos por mil» (1000x Data Challenge) y otras compañías implicadas en el desarrollo e implantación de las redes de comunicaciones móviles también hablan en términos parecidos en sus planes de futuro a corto y medio plazo. La clave para ofrecer una conexión de calidad para una demanda de consumo de datos mil veces mayor que la actual pasa por la implantación de las denominadas «small cells» o celdas pequeñas. Sin entrar en un detalle técnico demasiado elevado, se puede decir que se trata de puntos de acceso en los que en vez de -o además de- ofrecer conectividad WiFi, se tiene también conectividad 3G y/o 4G. El propósito de estas celdas es el de extender la experiencia de conectividad móvil sin que la cobertura se resienta por estar en zonas donde las macro cells no tienen suficiente alcance, o por estar en espacios con un gran número de usuarios «tirando» de la estación de telefonía más cercana.

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Año tras año en el MWC se habla de este tipo de soluciones, pero hasta ahora no se había conseguido ofrecer el suficiente nivel de inteligencia como para permitir su implantación a gran escala. Hay diferentes tipos de «small cells». Femtocells, picocells, metrocells y microcells. Las Femtocells están diseñadas para uso doméstico y las microcells para su uso en entornos rurales y urbanos. Las picocells son apropiadas para su implantación en la empresa, oficinas, etcétera. El problema de la implantación de estas redes radica en apartados físicos y logísticos. Físicos a causa de las interferencias que pueden surgir cuando hay diferentes small cells en una misma área de influencia, por ejemplo. Y logísticos por cuestiones tan peregrinas como la de arbitrar qué red se encarga de gestionar la conexión de un dispositivo móvil cuando está en la zona de influencia de una macro cell y una small cell. Arbitrar ese tipo de cuestiones requiere de una inteligencia que no era fácil de implementar. Fabricantes como Qualcomm han estado enseñando a la prensa sus avances en este tipo de tecnologías durante años, y no son los únicos que han estado poniendo el punto de mira en esta tecnología.

Como un router WiFi pero 3G/4G

El funcionamiento de este tipo de small cells es similar al de un router WiFi. Está conectado a Internet como fuente de datos, e integra diferentes radios con diferentes grados de potencia y alcance dependiendo del tipo de que se trate. Se trata de dispositivos que en última instancia estarán controlados por las operadoras de telefonía, de modo que ofrezcan continuidad a la experiencia de uso móvil y pueden integrar elementos asociados a prácticas como el mobile marketing de modo que si se está usando una picocell de un establecimiento comercial, se podría “inyectar” en la conexión algún tipo de herramienta asociada con promociones o campañas de anuncios. En hoteles también se podría disponer de mecanismos para ofrecer promociones a los clientes, etcétera.

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Apartados como la tarificación o la implementación de aplicaciones y servicios inteligentes como la sincronización automática de contenidos al conectarse a un small cell dada, o la instalación e implementación de servicios de valor añadido dependerán de cada operadora de telefonía, pero en última instancia parece que para conseguir que el incremento en el consumo de datos no suponga un cuello de botella, hay que pasar por el uso de este tipo de tecnologías small cells. No suponen un coste elevado, y todo parece indicar que será fácil monetizar servicios y aplicaciones allí donde sea preciso construir un modelo de negocio asociado al despliegue de redes de comunicaciones súper densas, además de súper rápidas.

Precisamente Telefónica está trabajando en este sentido para integrar WiFi como un complemento más de la red móvil.

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