¿Depresión postvacacional o mono de Web 2.0?

Algunos expertos están abogando por la idea de que utilizar el ordenador en el trabajo para usos personales también es bueno para la empresa. No es algo nuevo, Google ya explota con notable éxito su versión de la clásica proporción cromática 60-30-10

¿Depresión postvacacional o mono de Web 2.0?

3 septiembre 2009

La vuelta a la actividad laborar tras el parón veraniego viene marcada por un aumento del estrés postraumático y un retomar creciente del uso de la tecnología. Las empresas han visto en todos los sistemas telemáticos una nueva forma de ganar dinero ahorrando costes y aumentando la productividad. Pero esto puede tener sus aspectos negativos.

«Si el trabajador se pasa todo el día enganchado al móvil, portátil o iPhone no podrá dedicar el tiempo necesario a su actividad personal. Hay que buscar un equilibrio que permita la rentabilidad en la empresa sin explotar al trabajador», señala Juan Manuel Romero Martín, portavoz de Adicciones Digitales, una organización que imparte charlas en colegios y empresas dirigidas a profesionales padres y educadores en general, para mostrar cómo hacer un uso saludable de la tecnología.

La empresa tiene que ser consciente de que el trabajador tiene que tener su propia vida, aparte de su actividad en la empresa. No pueden estar todo el día enganchados porque al final su salud física y psíquica se resiente. «Igual que se puede resentir su vida en pareja», apunta Romero, que recuerda que igualmente «muchos matrimonios se han ido al traste por el uso compulsivo de la tecnología con la excusa de que se hace por necesidades laborales».

Parece claro que la empresa pone la tecnología al alcance del trabajador, pero eso no significa que éste tenga que estar todo el día utilizando su ordenador para la empresa. «En realidad, sabemos que un trabajador que pasa el 20 por ciento de su tiempo laboral navegando a su antojo, consultando la cuenta del banco y leyendo su periódico favorito, es un 9 por ciento más rentable que otro que no lo haga. Eso sí, estamos hablando del veinte por ciento del tiempo, no de pasarse todo el día navegando o chateando», señala este experto.

«Una cosa es el uso y otra muy diferente el abuso o la adicción. El uso consiste en utilizarlo un rato, de forma racional. El abuso es usarlo siete horas un día. Y la adicción consiste en pasarse siete horas los cinco días que estamos en la oficina». Contra esos comportamientos es contra lo que lucha Adicciones Digitales, que muestra la forma racional de utilizar la tecnología para que se convierta en amiga y no en enemiga del usuario.

Un estudio realizado este año por la Universidad de Melbourne viene a demostrar que navegar por Twitter, Facebook u otras páginas de Internet en el trabajo aumenta la productividad de los empleados. En esta actividad se incluye también la consulta del correo electrónico personal y echar un vistazo a la cuenta de nuestro banco. Su autor, el profesor Brent Coker, señala que «los que se comportan con tendencias de adicción a Internet tendrán una productividad más baja que los que no la tengan».

En la propia web de la Universidad de Melbourne, Coker señala que «la navegación ociosa por la Red en horas de trabajo ayuda a ajustar la concentración de los trabajadores». Tal y como explica, «las personas necesitan distraerse un momento para volver a la concentración».

Coker pertenece al departamento de Gestión y Marketing del centro universitario, y tiene muy claro que «los descansos breves permiten descansar la mente, obteniendo una concentración total más alta y, por tanto, un aumento de la productividad».

Según la investigación, buscar información, leer noticias, jugar en línea o ver vídeos en la Red son las principales actividades de los internautas. A los anglosajones les encanta poner nombres a todo este tipo de cosas, y a esta actividad, en concreto la han denominado wilb (Workplace Internet Leisure Browsing). Esto, traducido al castellano, viene a significar algo así como «cosas que hacer en Internet cuando deberías estar trabajando».

Y aquí, en España, que no vamos a ser menos que los americanos, también le hemos puesto a esto su nombrecito. «Cuando estamos realizando actividades lúdicas en nuestra hora de trabajo, a esto lo llamamos internetear», señala Romero. «Yo lo que recomiendo sería buscar el equilibrio entre la vida laboral y familiar»

Además del famoso 20% del tiempo de trabajo que cada uno puede dedicar a proyectos personales en Google, hay un 10% de libre disposición absoluta. Los trabajadores apenas llegan a sentarse en su mesa de trabajo, y suelen estar con el portátil en las zonas de descanso, en pequeños grupos. Esto favorece la creatividad y la sociabilidad, y no parece que le vaya mal a la compañía, precisamente.

«Aunque hay una gran diferencia entre proyectos que son permitidos y los que se anima a que sean desarrollados», señalan en el blog Google.Dirson. «A los ingenieros se les anima activamente a que creen un proyecto propio con el 20% de su tiempo, pero en la práctica más que aprovechar ese tiempo para sus tareas particulares, se trata de echar más tiempo para poder llevarlo a cabo».

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