Reportaje

Descubre el lado oscuro de la Nube

Los servicios desde la Nube nos permiten acceder en cualquier momento a nuestra información. Sin embargo, tienen su lado oscuro: los datos están dispersos y la portabilidad no siempre está garantizada

Juan Ignacio Cabrera

lado oscuro de la Nube

2 julio 2012

Un flash-back. Corría el verano de 2008. En la cancha del equipo de baloncesto de los Houston Rockets, ante un auditorio compuesto por más de 10.000 distribuidores y clientes, Steve Ballmer, el CEO de Microsoft, anunciaba que su compañía iniciaba el vuelo hacia la Nube, una metáfora que muy pocos llegaban a entender en aquellos momentos.

De esta forma, Ballmer, el director de orquesta de una compañía que se había hecho grande vendiendo programas para PC, daba un volantazo para convertir a Microsoft en un proveedor de servicios desde Internet, el futuro, y hacia un terreno donde compañías como Google o Amazon empezaban a perfilarse como rivales a batir.

Cuatro años más tarde, todo el mundo habla de la Nube. Como un mantra, el cloud está en boca de los informáticos, pero también de los hombres de negocio, de muchos líderes de opinión y de algunos políticos. Hasta La 2 de TVE acaba de estrenar un programa sobre nuevas tecnologías titulado precisamente La Nube. Los menos entusiastas dicen que llevamos más de una década usándola, con servicios como Hotmail o Yahoo! Mail.

Hoy la Nube campa urbe et orbi. Todos o casi todos usamos algún tipo de servicio de Internet, como redes sociales, buscadores, enciclopedias on-line, buzones de correo, repositorios de archivos o discotecas o videotecas digitales. Son servicios que van camino de universalizarse a escala planetaria y local.

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Centro de control en el CPD de Acens

Uno de cada tres españoles está en Facebook (más de 14 millones de personas). Su máxima rival, Tuenti, tenía en febrero de este año 13 millones de usuarios, la mayoría nacionales. Según Security By Default, LinkedIn sobrepasaba a finales de 2011 los dos millones de currículos nacionales y el servicio de correo electrónico de RIM (BlackBerry) sirve a más de un millón de clientes dentro de nuestras fronteras. Mientras tanto, una herramienta más específica como Dropbox, un disco duro en la Nube, tiene más de 25 millones de usuarios en todo el mundo y decenas de miles a escala local.

El PC pasa a segundo plano

La Nube, además, ha venido para quedarse. Nos libera de ataduras físicas y nos permite acceder a cualquier información desde cualquier terminal, sea nuestro, del vecino o del cibercafé del sitio donde pasamos las vacaciones. Gartner pronostica que en 2014 la denominada «nube personal» habrá desplazado definitivamente al PC como centro del universo digital. La mayor parte de las aplicaciones (o todas, quién sabe) estarán en los servidores que mueven Internet.

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Es un mensaje que al final ha acabado entendiendo Microsoft, que en estos momentos da los últimos retoques a Windows 8, su primer sistema operativo pensado para operar en cualquier pantalla (PC, tablet o smartphone). También ha guiado a otra compañía fundacional de la informática como Apple en el lanzamiento de su macroservicio iCloud, que permite transferir automáticamente a todos los dispositivos del usuario una canción adquirida en iTunes, unas fotos enviadas por WiFi o incluso un cambio en la agenda. Y todo ello de una manera casi imperceptible.

Enrique Dans, bloguero y profesor del Instituto de Empresa, dice que posiblemente el destronamiento del PC como rey de la casa se produzca incluso antes de lo aventurado por Gartner. Por su parte, Chema Alonso, también bloguero, aunque especializado en temas de seguridad, lo tiene claro: «Quita servicios de Internet a nuestra sociedad y habrá muerto, por mucho PC que haya». Fermín Palacios, director de Experiencia de Cliente de Arsys, asegura que hoy el usuario particular pasa ya más tiempo delante de la Nube que de los recursos propios de su ordenador.

El problema de la dispersión

Pero no todo son flores. La Nube también tiene sus pegas. Una de ellas es la dispersión. Ante la avalancha de servicios, los usuarios se han dedicado a repartir sus comentarios, citas, fotos, archivos de música o películas en múltiples emplazamientos, lo que conlleva lidiar con muchas contraseñas que por lo general no se recuerdan y duplicar en ocasiones la información.

Por el momento, parece que los intereses empresariales se han impuesto a los del usuario, complicando su experiencia en la Nube. «Yo creo que es un problema de los proveedores de las aplicaciones y del propio usuario: se genera demasiada información en múltiples lugares y esa información no está ‘marcada’ con el nombre o la propiedad del usuario que la postea. Quizás una identidad digital única solucionaría el problema, pero esto es un planteamiento de futuro», asegura Pedro Prestel, presidente de Eurocloud Spain, asociación de proveedores de software como servicio.

Chema Alonso, por su parte, cree que es el propio usuario el que deliberadamente se niega a dejar toda su información en un solo sitio, a pesar del interés de las compañías de darlo todo. «Google te lo pone todo: búsquedas, mapas, redes sociales, correo, vídeo, blogs, almacenamiento, etc. Lo mismo intentan Apple, Microsoft o Facebook. Hasta Twitter ha dejado de ser solo un sistema de enviar tweets y almacena fotos y crea listas y grupos», reflexiona Alonso.

José Cerdán, CEO de Acens, uno de los principales ISP del país, reconoce el problema de la dispersión. Sin embargo, dice que la propia dinámica del mercado lo solucionará. «Como ya ocurrió en otras etapas de innovación en Internet, existen muchos servicios y aplicaciones similares. Esto supone que inevitablemente llegaremos a una consolidación del mercado donde prevalecerán los proveedores capaces de transmitir y demostrar confianza, seguridad, conocimiento y experiencia. Como resultado, la integración de servicios entre un menor número de proveedores o la estandarización de paneles de gestión permitirán ofrecer a usuarios y empresas una experiencia de uso más intuitiva y rápida».

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El panel de control del servicio Google Dashboard, desde el que se gestiona Gmail, Blogger, Analytics o Picasa, entre otros, es un modelo a seguir en el terreno de la Nube

Enrique Dans cree que es lógico que ahora el panorama sea confuso para el usuario, toda vez que «hay muchas compañías creando productos y servicios con distintos calendarios de adopción». Por su parte, Jesús Martínez, responsable de comunicación de Strato, proveedor de servicios con sede en Alemania, encuentra la solución en casa. «El usuario» asegura, «no tiene por qué descentralizar toda la información si el servicio cloud que usa dispone de suficiente espacio de almacenamiento. Por ejemplo, la versión premium de nuestro HiDrive permite almacenar hasta 500 Gbytes».

Por su parte, Eva Vennemann, directora de comunicación de 1&1, recomienda a sus clientes «buscarse una cuenta como centralita». «Por eso hemos lanzado el WebDesk. Con un solo login, el usuario puede acceder a sus correos, su calendario, su disco duro on-line y mucho más».

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