El desencanto de los informáticos

La crisis económica pasa factura en términos de empleo. Pero los problemas laborales de los informáticos vienen de lejos: un modelo de subcontrata que se extiende por doquier, la dificultad para hacer carrera, unos sueldos que pierden lustre o el intrusismo profesional

El desencanto de los informáticos

5 octubre 2009

Lo primero, las buenas noticias. A pesar de la gravedad de la crisis económica y del socavón que está suponiendo en términos de empleo (España va camino de los cuatro millones de parados registrados en el INEM y en el último año han perdido su puesto casi un millón y medio de personas), se puede decir que el sector informático y de las telecomunicaciones está capeando el temporal.

Según la patronal AETIC, la cifra de empleos directos de la industria tecnológica española (unos 350.000) se mantuvo estable en 2008. Además, solo un 15% de los asalariados tienen contrato temporal (la media de temporalidad del país es del 25%).

También hay que conceder que los recién licenciados que se incorporan a una consultora o un proveedor de servicios suelen tener contrato desde el primer día y una retribución que, aunque no es para tirar cohetes, es mayor que la de otros sectores con cierto prestigio, como la abogacía o el periodismo. Asimismo, la figura del becario, que en tantas empresas encubre el trabajo precario y la explotación, es prácticamente inexistente en las tecnologías de la información.

Otro dato positivo: cada vez hay más mujeres trabajando en el sector. AETIC informa de que ya son casi un 40%, lo que rompe ese cliché de que las nuevas tecnologías son cosa de hombres. Y otro mejor si cabe: más de la mitad de las empresas asociadas a esta patronal, una de las más potentes del sector, asegura que va a ampliar su plantilla un 6,5% de media durante este año. En algunos ámbitos, como el de la seguridad o el desarrollo de software, sigue habiendo una demanda de personal que no llega a satisfacerse, como recuerda Verónica Lozano, directora de recursos humanos de Panda.

Además, la necesidad de apostar por la Sociedad de la Información ha calado en el mensaje de los políticos, desde el presidente del Gobierno al último concejal del último ayuntamiento de España. El resultado es que, al contrario de lo que pasa con la construcción o las industrias muy contaminantes, este sector está en la agenda política y se considera clave para ganar el futuro. Es una industria muy cool y joven (la edad media de sus empleados va de los 33 a los 40 años), como lo son también las de las energías renovables o la biotecnología.

Reajustes en la industria

Ahora, las noticias malas, o las no tan buenas. Aunque el empleo en el sector resiste, desde el otoño de 2008 esta industria está experimentando su propia corrección. Ignacio Basco, responsable del área de IT e Ingeniería de Adecco, habla de «reajuste».

«Veníamos de una situación de escasez enorme de profesionales respecto a las solicitudes de las empresas, lo que había dado lugar a una inflación salarial y una rotación provocada por cambios mínimos de salario. Sin embargo, ahora hemos visto una bajada drástica de la rotación y un ajuste del salario a la situación real del candidato».

En otras palabras, si hace un año se encendían las luces de alarma porque se pensaba que no iba a haber suficientes profesionales (se hablaba de que 30.000 puestos no se estaban cubriendo), lo que había disparado los sueldos y rebajado las exigencias en ciertas áreas, ahora la cosa es diferente. La situación no es dramática todavía, pero sí preocupante. No hay despidos masivos ni ERE, pero sí una inquietud que se extiende como la pólvora.

Además, los sueldos se han congelado. Así lo atestiguan los profesionales consultados por PC Actual. Juan Holgado (nombre ficticio para no levantar suspicacias entre los compañeros) trabaja como subcontratado en una de las principales operadoras de telecomunicaciones del país. Su labor, y la del equipo en el que se encuadra, es desarrollar servicios a través de la banda ancha móvil.

Pues bien, Holgado asegura que desde hace meses la operadora no para de despedir personal externo y de recolocar a los internos. «Nuestro jefe nos asegura que este mes trabajamos, pero no nos puede garantizar nada para el siguiente. Ahora es bastante con que no te echen a la calle», se resigna este ingeniero de Telecomunicaciones que acabó la facultad hace tres años.

Por su parte, P.F., una programadora que trabaja para la consultora Atos Origin, tuvo en enero la primera congelación de salario en más de 10 años. Además, como consecuencia del recorte de proyectos, pasó varios meses en la central chateando y mirando Internet, al no poder ser asignada a un cliente. «Pensé que me volvía loca», asegura.

Mar de fondo

A pesar de la mala coyuntura económica actual, lo peor, sin embargo, son los problemas de fondo que vienen sufriendo los informáticos en los últimos 10 o 15 años. Son los puntos negros de la profesión que, de no resolverse, pueden poner en entredicho la viabilidad de muchos proyectos y empresas.

Hablamos del modelo de subcontratas que se ha impuesto con el paso de los años, del poco estímulo intelectual, de las dificultades que encuentran muchos para hacer carrera profesional en estas compañías, de la tendencia a la baja de los salarios o del intrusismo profesional.

Para trabajar como administrador de sistemas en una mutua laboral, J.P. (no quiere dar su nombre) está subcontratado hasta dos veces. Su consultora se ha hecho cargo del contrato de otra, mucho más grande, que es la que mantiene el contacto directo con el cliente. Con el modelo de subcontratación, dice este informático, «los sueldos se van en intermediarios y headhunters». Él, que gana unos 30.000 euros brutos al año, calcula que al cliente le cuesta más del doble contar con sus servicios.

Para A.P., de Atos Origin, la subcontratación puede afectar a la autoestima. Ella trabaja en un departamento de la administración donde hay 15 externos y solo dos funcionarios. «Como subcontratado nunca llegas a ser un trabajador de pleno derecho.

Te desvinculas mucho de la empresa que te paga y sabes que nunca vas a tener los beneficios de tus compañeros, con los que trabajas cada día, lo que crea discriminaciones ridículas, como no poder acceder al mismo comedor o tener que ir muy lejos a aparcar porque no te corresponde dejar tu coche donde todo el mundo», se queja. «Además, el trato al personal externo es discriminatorio en algunos sitios y se dan casos donde al de la subcontrata le dan peor mobiliario y le quitan el teléfono o Internet», explica.

A esta programadora tampoco le cabe en la cabeza que se mantenga un modelo de subcontratación de personal para proyectos que implican que el informático se puede pasar hasta 10 o 20 años en un mismo cliente, como ha visto en algunos casos. Como dice uno de los empleados con los que se puso en contacto PC Actual para este reportaje, las consultoras funcionan al modo de las cárnicas: «Se pide cuarto y mitad de programador o analista y la subcontrata lo ofrece».

Otro de los problemas que sufren hoy los profesionales del sector tecnológico está en la dificultad para consolidar una carrera profesional. La subcontratación y lo poco que se valora el trabajo técnico hace que, para ascender, el informático tenga que coordinar equipos o abordar una actividad de cariz más comercial.

También, está el problema de lidiar con la rutina. J.P., que daría media vida por trabajar en Google y que alaba aventuras como las de Tuenti, asegura que, si a un programador con inquietudes no le dejan participar en los proyectos, se frustrará. «La gente un poco inquieta quiere resolver problemas diferentes y no se conforma simplemente con rellenar plantillas.

Aunque no es mi caso, veo a mucha gente en mi entorno desencantada. No hay manera de evolucionar y algunos, con 26 años, ya están quemados. Sales de la carrera con ganas de aprender y te tiras años programando en C++ o dando soporte a alguna plataforma muy concreta. Tu objetivo es aprender, pero la empresa quiere ganar dinero a toda costa», reconoce el teleco Juan Holgado.

P.F., de Atos Origin, hace un ejercicio de pragmatismo y subraya que en el sector tecnológico español no abunda la investigación ni el desarrollo de proyectos pioneros, sino más bien el mantenimiento de aplicaciones. «Lo ideal para mantener al personal motivado sería irle cambiando de tecnologías y de puestos dentro de la empresa», responde.

Demasiada formación

Los salarios (ver PDF adjunto) tampoco son lo que eran en el sector tecnológico, a pesar del repunte que han tenido en los dos últimos años en ciertas áreas (SAP, Navision, Java o .Net). Un programador que entra hoy en una empresa empieza con un sueldo que oscila entre los 15.000 y 18.000 euros brutos anuales, aunque en dos o tres años puede ingresar 22.000 euros y en cinco, si las cosas le van bien, alcanza los 30.000.

Los telecos también han tenido que rebajar sus expectativas. Si hace 15 años las empresas se los rifaban y nada más pisar el mercado laboral se podían embolsar anualmente entre 35.000 y 40.000 euros de la época, ahora el salario inicial no suele sobrepasar los 25.000.

«La reducción de matriculaciones en las carreras de Informática y Telecomunicaciones se debe, entre otros factores, a que estos estudios no son atractivos para los potenciales estudiantes por el esfuerzo que suponen (un mínimo de seis años en el mejor de los casos) y la posterior cualificación que es necesaria complementar hasta obtener un nivel salarial similar al de otras carreras.

La cultura del esfuerzo, que es muy necesaria en carreras de este perfil, no es un valor en las nuevas generaciones», asegura Ignacio Basco, de Adecco. En efecto, el incentivo pecuniario no es excesivo si se tiene en cuenta el esfuerzo de formación que el estudiante hace durante la carrera y la infinidad de cursos que va a tener que aceptar hasta que se jubile para mantenerse al día, porque está en uno de los sectores más inmaduros e innovadores.

Otro origen de desencanto en los licenciados de informática está en el intrusismo profesional. Al contrario de otras ingenierías o profesiones, como la de farmacéutico o arquitecto, los informáticos no cuentan con colegio profesional. «Para hacer barcos o aviones sí piden ingenieros del ramo o se valora mucho la titulación, mientras que en nuestro mundo puede entrar cualquiera», dice J.P, ingeniero técnico en Informática por la Universidad Politécnica de Madrid.

Efectivamente, los informáticos no sólo compiten en sus lugares de trabajo con otros licenciados técnicos, sino con biólogos, físicos o matemáticos que, tras un curso de formación, se ponen a programar en Java o mantienen aplicaciones en Cobol. Igualmente, los ingenieros de informática colisionan con los chavales que salen con un título de dos años de la formación profesional (FP) de informática.

Una generación diferente

Ante este sombrío panorama, las empresas deberán aguzar sus estrategias para atraer a un personal cada vez más cualificado, pero también cada vez más esquivo y escaso. Juan Gascón, director de telecomunicaciones e I+D+i de AETIC, asegura que los problemas para encontrar candidatos empieza muy pronto. «Hay una falta de interés de los jóvenes por las profesiones de carácter tecnológico desde la misma escuela infantil. Esto se une a una imagen social, a veces no muy positiva, que se proyecta en los medios.

Además, ahonda esta crisis vocacional la falta de interés de la mujer por estas materias, debido a que se vende la parte más dura de estas carreras». Verónica Lozano dice que la profesión ha perdido el romanticismo del pasado y los jóvenes no le ven tanto futuro como tuvo, por ejemplo, en el momento de la eclosión de las puntocom. «Creo que entre todos deberíamos trabajar para hacerles recuperar la ilusión a los jóvenes», apostilla la directora de recursos humanos de Panda.

Por su parte, la Asociación Española de Consultoría (AEC), una entidad que reúne a las 24 mayores empresas de este sector, ha publicado recientemente un informe en el que reconoce, sin medias tintas, que los profesionales que hoy se incorporan al mercado laboral tienen «unos valores y unos objetivos muy diferentes a los que caracterizaban a generaciones anteriores. Los jóvenes quieren ser dueños de su tiempo y se niegan a vivir para trabajar; desean flexibilidad e incluso libertad, y una remuneración que recompense sus años de formación».

Al entender de muchos empresarios, a los estudiantes de hoy les falta capacidad de sacrificio y abnegación, lo que es fruto de una infancia plena de indulgencias. Sin embargo, en AEC, abren los ojos a la realidad y cogen el toro por los cuernos.

Las empresas tecnológicas, reconocen las consultoras en su estudio, se enfrentan a unos jóvenes que «tienen capacidad de elegir y de hacer valer sus exigencias a los empleadores», y que además tienen como objetivo prioritario la conciliación de la vida laboral con la personal, estableciendo muy bien una frontera entre las horas de trabajo y de ocio, lo que elimina de un plumazo las largas jornadas del pasado y las horas extra.

Estos cambios en los valores y las actitudes de las nuevas generaciones, que muestran «una escasa disposición a vincularse» a un proyecto o empresa en particular, exigen de los empresarios que les contratan «nuevos modelos de gestión del talento», reza el documento AEC.

Para Ignacio Basco, de Adecco, el problema está en lo alejado que se mantienen las expectativas de los empresarios o los jefes del área técnica de una empresa de los nuevos ingenieros. En su opinión, la solución está en que unos y otros rebajen expectativas y acerquen posturas. El reto está servido.

Perfiles más demandados

A pesar de los problemas laborales que aquejan a los informáticos, todas las fuentes consultadas señalan que faltan profesionales. La escasez es más evidente en los puestos de más elevada cualificación. A ciertos niveles, la especialización que se pide es elevada y, además, se da por el hecho que el candidato se va a pasar la vida en cursos porque las tecnologías cambian a ritmo de vértigo. Por áreas, Java y .Net siguen siendo perfiles bastante solicitados.

Además, son tecnologías de futuro que seducen a los jóvenes y que dan pie a hacer carrera. También siguen siendo muy demandados los consultores en herramientas de gestión empresarial como SAP y Navision (Microsoft). Estos profesionales están, por lo general, bien pagados.

También los técnicos en redes son bastante buscados. En este ámbito, el caso de Cisco es paradigmático. En España, el 42% de los distribuidores de esta firma, entre los que hay grandes consultoras e integradores como Indra, Satec o SCC, han manifestado dificultades para encontrar profesionales.

Para buscarlos, la compañía propició recientemente en Madrid un encuentro entre estas empresas y profesionales. A la cita acudieron 60 candidatos que optaron a 29 puestos. De ellos, fueron seleccionados para una segunda entrevista 36 que, con toda probabilidad, encontrarán trabajo.