Una directiva poco inspirada

Aprovechamos estos meses vacacionales para recopilar las contribuciones a PCA de uno de los indiscutibles amos de la blogosfera hispana: con ustedes, la dosis diaria de Javier Candeira, uno de los principales artífices de Barrapunto

Una directiva poco inspirada

1 agosto 2008

LÓGICA DISCRETA (#184, ABR2006)

El proyecto de directiva comunitaria INSPIRE es una propuesta para permitir la reutilización de los datos públicos (los que de verdad lo son, como los datos geográficos, no otros sensibles) mediante pago. Esta política de«recuperación de gastos» tiene un resultado contrario: el estancamiento de los sectores industriales sometidos a estos regímenes.

 

En estos tiempos de debate entre el sector público y el privado, Europa haría bien en mirar a EE.UU. Su legislación estipula que todos los datos generados por el sector público estén en el dominio público; esto es: no sujetos a copyright. Por eso, cualquiera puede editar un libro con fotos de las misiones Apollo, o las tomadas por las sondas planetarias Pioneer. Y también es la razón por la que aquellas industrias estadounidenses basadas en la pura información son más boyantes que las europeas: casi diez veces más.

 

La inversión en datos del sector público por parte de EE.UU es el doble que la europea: ellos gastan 19.000 millones de euros al año, mientras que nosotros unos 9.500 millones. Sin embargo, el valor económico del mercado generado por estos datos es de 750.000 millones de euros, mientras que en Europa es de unos 68.000 millones. O sea que, con una inversión pública dos veces mayor, su mercado es 11 veces más grande. Algo que no se explica, dado que los tamaños de las poblaciones y economías respectivas son equivalentes. Esta diferencia también se refleja en el mercado de la meteorología comercial. El sector comprende en EE.UU unas 400 empresas con 4.000 empleados, que generan unos ingresos entre los 400 y los 700 millones de dólares. En Europa, tenemos unas 30 empresas con 300 empleados, que generan entre 30 y 50 millones de dólares.

 
Todos estos datos son de PeterWeiss, del Servicio Meteorológico de EE.UU. Pero los redactores de la directiva comunitaria INSPIRE parecen sordos a los argumentos y ciegos a la evidencia: sus propuestas van por el camino de la supuesta «recuperación de costes», pese a las pruebas de que la creación de más derechos exclusivos da lugar a una economía menos activa. También siguen esta línea dos estudios sobre el mercado de las bases de datos (un campo relacionado), en los que la propia Comisión reconocía que la protección de las bases de datos bajo la legislación de derechos de autor había perjudicado en vez de favorecer a la industria europea: mientras que en 1996 la producción estadounidense era el doble de la europea, en 2004 era el triple.

 

Lo han adivinado: en aquel país tampoco hay protección de copyright para las bases de datos. La autora y desarrolladora Jo Walsh (co-autora del libro Mapping Hacks) y el desarrollador y activista Benjamin Henrion (colaborador con la FFII en la moción que consiguió derrotar la legalización de las patentes de software) han puesto en marcha una petición para enmendar la directiva INSPIRE en la dirección correcta: http://rejectinspire.publicgeodata.org/. Pese a estar centrada en los datos geográficos, la petición va en la dirección adecuada: solicitar de los poderes públicos que permitan a ciudadanos y empresas obtener y utilizar libremente los datos recogidos por los Estados, y señalar que cobrar por ellos es cobrar por algo que los ciudadanos ya han pagado.

Se estima que la recuperación de costes se realizaría automáticamente a partir de los impuestos generados por un mercado diez veces mayor. Mientras tanto, los intentos de «recuperación de costes» lo son sólo en nombre: los ingresos por venta de información de la oficina meteorológica alemana apenas llegan al 1% de sus costes. El contribuyente alemán paga lo mismo por el estancamiento de su economía que lo que paga el californiano por la pujanza de la suya.