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Discos SSD los mas rápidos

Velocidades de transferencia de vértigo, acceso instantáneo a aplicaciones, consumos más bajos y grosores compactos. Razones suficientes para decirle adiós a los discos HDD

Alberto Castro Gallardo

Comparativa discos SSD

10 marzo 2014

Velocidades de transferencia de vértigo, acceso instantáneo a aplicaciones, consumos más bajos y grosores compactos. Razones suficientes para decirle adiós a los discos HDD.

Hasta hace poco, una de las principales mejoras que podíamos acometer en nuestro PC era la de ampliar la memoria RAM. Al añadir más cantidad, el aumento en el rendimiento era palpable de inmediato y constituía una de las formas más baratas y prácticas de alargar su vida.

Ahora sigue siendo una práctica recomendable, pero existe una alternativa que ofrece mejores resultados: sustituir un viejo disco magnético (HDD) por una unidad de estado sólido (SSD). El sistema operativo se ejecutará con impecable fluidez, las aplicaciones se abrirán prácticamente en cuanto hagamos clic sobre ellas, los archivos se moverán de un lado a otro instantáneamente….

Las ventajas

La tecnología que aporta este plus responde al nombre de NAND Flash, presente tanto en las omnipresentes llaves USB como en las unidades de estado sólido, y a diferencia de los discos HDD, consiste en una sola pieza.

Así, al no basarse en el giro magnético de los cabezales, que graban y leen datos de manera circular a través de una aguja, tanto el tiempo de acceso como la latencia se reducen sustancialmente y desaparecen posibles cuellos de botella (la media de búsqueda de información en un SSD es de apenas 0,2 milisegundos, frente a los 10 de los mecánicos). Y todo ello repercute lógicamente en una mayor rapidez de todo el sistema operativo.

Otro gran beneficio es el con­sumo que precisan para fun­cionar, ya que los módulos de memoria Flash en los que se almacena la información requieren de muy poca energía (por ejemplo, 1,5 vatios frente a los 20 de los HDD), y de esta forma la batería de un portátil es capaz de durar más, al tiempo que genera menos calor.

De igual forma, existe menos riesgo de que se estropeen, pues resisten mejor golpes o caídas al no desprenderse varias piezas; y su grosor y peso también son menores, algo interesante para facilitar diseños más delgados. Es más, incluso en funcionamiento generan menos ruido.

No obstante, en su fabricación no todo son ventajas: en caso de fallo físico (como un error en alguna celda), no podremos recuperar la información allí almacenada como sí sucede con los discos HDD, y también son más vulnerables a los campos magnéticos y a la electricidad estática.

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Los SDD no han desbancado todavía a los HDD por su alto coste; por 120 euros se puede conseguir uno de 120 gbytes

Todavía caros

A la vista de todas sus mejoras respecto a un HDD, ¿por qué todavía no los han reemplazado? La respuesta es fácil: por el precio. Aun­que se han vuelto más ase­quibles, siguen lejos de la relación precio/gigabyte de la que pueden presumir los discos duros tradicionales.

Actualmente, los SSD más populares son los de 120 y 240 Gbytes, frente a los 500 Gbytes o 1 Tbyte de los discos magnéticos. La horquilla de precios de los de 120 se mueve en torno al euro por gigabyte, con lo que con algo más de 100 euros podremos hacernos con uno (cantidad similar a lo que nos costaría un modelo tradicional de 1 Tbyte).

Así, no es de extrañar que lo más habitual sea combinar ambos, destinando un SSD de tamaño comedido al sistema operativo y un HDD al almacenamiento de archivos. Además, algu­nos fabricantes ya están empezando a comercializar unidades híbridas, en forma de discos físicos con una pequeña memoria Flash incorporada, mientras que Apple apuesta en sus iMacs por la tecnología Fusion Drive, que permite mezclar un disco SSD y uno HDD y utilizarlos como si se tratase de uno solo, encargándose el sistema operativo de decidir qué irá a parar a cada uno de ellos.

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Fáciles de instalar

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Reemplazar nuestro viejo disco por un SSD es muy sencillo. Por lo general, se comercializan en formato de 2,5”, aunque muchos fabricantes incorporan en el paquete unos prácticos kits de actualización con todo lo necesario para montarlos en un sobremesa. Igualmente, existen utilidades de software que permiten clonar por completo el contenido de nuestro disco para volcarlo sin dificultad en la nueva unidad.

Para aprovechar al máximo la velocidad ofrecida, debemos fijarnos en la interfaz de conexión del disco (SATA 3.0/6 Gbps/600 es actualmente la mejor) y, por supuesto, que el PC aproveche tal caudal de datos, ya que si es SATA 2.0, la unidad funcionará a esta velocidad como tope.

En cuanto a portátiles, y sobre todo con los Ultrabooks más delgados, es habitual que el almacenamiento venga soldado directamente en la placa en forma de módulos de memoria Flash, con lo que no podremos ampliar su capacidad instalando un nuevo disco. En cambio, en los portátiles que cuentan con disco duro normal, el cambio es tan sencillo como sacar el viejo e introducir el nuevo en el conector SATA.

Consejos de compra

El rendimiento de los SSD puede variar mucho en función de la gama de cada fabricante. Los de entrada ofrecen precios más asequibles con velocidades que rondan los 200 Mbytes/s e interfaces SATA 300, mientras que los de gama media y alta (para entusiastas) cuentan con interfaz SATA 600 y tasas de transferencia de unos 550 Mbytes/s. Por otra parte, para alcanzar velocidades por encima de los 900 Mbytes/s, hay que recurrir a configuraciones RAID que explotan al máximo su capacidad.

Otro valor importante es el MTBF (Mean Time Between Failure), que indica el tiempo que transcurre entre fallos de ejecución o funcionamiento. Se mide en horas, y el valor mínimamente aceptable parte de un millón. Al margen de la velocidad de lectura y escritura, es interesante distinguir entre rendimiento secuencial (o lectura media) y acceso aleatorio (o lectura aleatoria). Los fabricantes destacan el primero por ser más alto, pero en realidad solo es útil a la hora de mover archivos de gran tamaño, como películas.

En cambio, con el resto de actividades rutinarias de un PC (documentos ofimáticos, fotos, canciones...) la lectura aleatoria resulta más importante. Se suele mostrar bien en IOPS (operaciones de entrada y salida por segundo) o en Mbytes por segundo, y cuanto más altos sean, mejor será el rendimiento obtenido.

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Nada más sustituir un disco magnético por otro de estado sólido, comprobaremos un aumento palpable del rendimiento del PC

La importancia del controlador

Uno de los parámetros más importantes que determinan el rendimiento final de un disco SSD es el controlador que incorpore. Es el encargado de indicar a la memoria NAND el lugar donde cada celda leerá o escribirá los datos.

Así, corrige errores y evita que se produzca un desgaste prematuro, con lo que los mejores son capaces de distribuir los datos de forma más rápida y eficaz y prolongar la vida útil del disco SSD. SandForce es uno de los más habituales y reputados, aunque otros como los de Marvell le están pisando ya los talones, así como los propios desarrollados por Intel y Samsung.

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Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab

Para medir el rendimiento de todos estos discos SSD en igualdad de condiciones, los hemos instalado en la misma máquina, en concreto en un sobremesa Mountain Studio3D i5 ivy). Integra un procesador Intel Core i5-3570K a 3,4 GHz (Ivy Bridge), montado sobre una placa Asus P8Z77-V Pro, y 8 Gbytes de memoria RAM Kingston a 1.600 MHz.

Antes de ejecutar las pruebas, descargamos e instalamos todas las actualizaciones del sistema disponibles, de forma que la máquina estuviese a la última. Asimismo, la conexión se llevó a cabo con el mismo cable SATA para evitar cualquier tipo de incidencia, y fueron montados siempre como disco secundario recién formateado con una partición NTFS.

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La gráfica generada por el test HD Tach al medir la tasa de lectura secuencial nos permite comprobar al instante la constancia de cada disco duro. Cuanto menos variaciones se produzcan, mejor

Tres bancos de pruebas

Tres son los benchmarks que hemos utilizado: dos específicos para discos duros y tasas de transferencia de datos (HD Tune Pro y HD Tach) y los módulos relacionados con este tipo de dispositivos presentes en SiSoft Sandra 2013. Con ellos, hemos podido conocer las velocidades de lectura secuencial media, mínima y máxima de estos discos, el uso que hacen de la CPU, el tiempo de acceso o la escritura aleatoria. En todos los casos (excepto en porcentaje de uso del procesador y el tiempo de acceso) los valores más altos son los mejores.

Empezando por HD Tune Pro y HD Tach, ambos se centran en campos similares, como la velocidad de lectura de datos, el tiempo de acceso, el uso de CPU o la velocidad de ráfaga. Este último valor no lo hemos recogido, ya que solo es útil para discos magnéticos (indica cómo de rápida es la caché y el pico de velocidad máximo al que se transmiten datos en un momento puntual).

Por su parte, el único campo en el que han diferido sustancialmente ambos benchmarks ha sido en la tasa de lectura, por lo que solo mostramos al completo los resultados de HD Tune Pro y añadimos la cifra de HD Tach para comparar y tener un elemento más de juicio.

Tal diferencia tiene su explicación: mientras que con el primer test analizamos solo los 10 primeros Gbytes de cada disco, con el segundo medimos toda su capacidad. En ambos casos, los programas generaron una gráfica de rendimiento en la que se puede ver si la transferencia es estable o experimenta picos de subida o bajada puntuales. Con esta curva, podemos hacernos una idea de su comportamiento rutinario.

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El módulo de discos duros de SiSoft Sandra no solo es capaz de comparar los resultados obtenidos entre cada modelo, sino también con los más populares puestos a prueba por otros usuarios

Para terminar, también recurrimos a SiSoft Sandra 2013, centrándonos en concreto en dos pruebas: discos físicos y rendimiento I/O (esta última especialmente útil para discos con memoria flash). A diferencia de las otras dos herramientas, aquí pusimos a prueba también la velocidad de escritura y, lo que es más importante, tanto el rendimiento secuencial como el aleatorio (en bloques de 4 Kbytes y 1 Mbyte). Además, se indica otro valor de interés: el factor de resistencia de cada disco.

La puntuación recibida aquí equivale a la expectativa de vida de la memoria, es decir, cuánto podríamos llegar a escribir hasta que se desgaste por completo. Para calcularlo rápidamente, SiSoft Sandra divide el rendimiento medio en escritura secuencial bajo condiciones normales por el rendimiento más bajo obtenido tras reescribir sobre un mismo bloque de información.

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