Diseñamos el PC ideal para satisfacer las necesidades de los más exigentes

Configurar un ordenador preparado para enfrentarse a cualquier aplicación durante un período de tiempo holgado no es fácil. Y es que para seleccionar los componentes idóneos es preciso hilar fino, al menos en lo que concierne a los subsistemas más relevantes, como aquellos en los que mandan la CPU y el procesador gráfico

Diseñamos el PC ideal para satisfacer las necesidades de los más exigentes

1 octubre 2007

Para afrontar con las máximas garantías las necesidades de un usuario «tipo» que emplea su PC para trabajar con aplicaciones ofimáticas, navegar por Internet y acceder a su correo electrónico, entre muchas otras posibles tareas, no son necesarias grandes alharacas. Basta una máquina con una configuración medianamente capaz para que todo vaya sobre ruedas. Eso sí, si queremos hacernos con la última versión de Windows Vista y Microsoft Office 2007 tendremos que prestar especial atención a algunos subsistemas clave, como la CPU o la memoria principal.

 

Afortunadamente, en la actualidad es posible adquirir un PC concebido para moverse como pez en el agua en este escenario afrontando un desembolso muy comedido que no tiene por qué superar los 600 euros. Sin embargo, por extraño que parezca, son los usuarios que pretenden dar a su ordenador un uso eminentemente lúdico los que deben realizar la mayor inversión. Y es que la ejecución de juegos, la reproducción de películas en alta definición y la edición de vídeo, entre otros escenarios frecuentados por «jugones» y entusiastas de la informática, infligen un esfuerzo que no está al alcance de todo el hardware. Aun así, hoy en día ni siquiera en esta tesitura es necesario afrontar un desembolso exagerado. Por poco más de 1.000 euros es posible hacerse con una máquina capaz de desenvolverse con la máxima soltura en este terreno.
Una base firme y longeva
¿Intel o AMD? Esta es la pregunta que se formulan la mayor parte de los entusiastas y la que nosotros mismos nos hacemos cada vez que nos embarcamos en un artículo como el que nos ocupa. Nuestra respuesta ha evolucionado a lo largo de los años en la misma medida en la que lo han hecho las propuestas de estas dos firmas. De este modo, si en la generación anterior, la de los Pentium 4 y los Athlon 64, era AMD nuestra opción predilecta, en la actualidad nos decantamos por Intel. La razón no es otra que la indudable solvencia de la última microarquitectura implementada por los ingenieros de la compañía de Santa Clara, conocida como Intel Core. Como explicamos en su día, este diseño aúna lo mejor de Banias, la microarquitectura utilizada en los exitosos Pentium M de la plataforma Centrino, y NetBurst, la implementación utilizada en los Pentium 4.

 

Pero, además, incorpora numerosas mejoras absolutamente originales que permitieron a los primeros microprocesadores Intel Core 2 superar drásticamente a sus predecesores, los Pentium 4 y D, en apartados tan importantes como el rendimiento (hasta un 80% superior) y el consumo (un 40% inferior). En la actualidad el atractivo de estas soluciones es aún mayor, gracias en gran medida a la adopción de la tecnología de fabricación de 45 nm. empleada en los chips identificados por el nombre en código Penryn. Estos procesadores materializarán un importante paso hacia delante en la esencial relación rendimiento/vatio, y llegarán a las tiendas, previsiblemente, antes de que concluya este año.
Intel Core 2 Quad y Extreme
Estas dos familias de microprocesadores ocupan en la actualidad las primeras posiciones de nuestro ranking de CPU. Y es que han sido concebidas para satisfacer con absoluta holgura las exigencias de cualquier entusiasta por estricto que sea. La mayor parte de estas soluciones incorpora 4 núcleos, lo que las capacita para procesar simultáneamente otros tantos hilos de ejecución (threads) pese a que su diseño no se sostiene sobre una implementación concebida inicialmente para sacar el máximo partido a dos pares de motores de ejecución.

 

Aun así, hoy por hoy son «lo más de lo más». Y para muestra un botón: incorporan una memoria caché de nivel 2 de 8 Mbytes (excepto el modelo Intel Core 2 Extreme X6800 que sólo cuenta con 4 Mbytes), su frecuencia de reloj oscila entre unos en absoluto despreciables 2,4 y 3 GHz, su bus del sistema trabaja a una frecuencia de reloj máxima de 1,33 GHz, etc. Cualquiera de estos microprocesadores haría las delicias del jugón más avezado, del entusiasta de la edición de vídeo más riguroso y, por supuesto, también del habitual del diseño en 3D más exigente. Eso sí, siempre y cuando estén respaldados por componentes de su mismo nivel.
Dos chipsets aventajados
Intel 975X y P35 Express. Estos son, por el momento, los chipsets más sofisticados de la firma californiana, por lo que resultan las opciones idóneas para acompañar a sus microprocesadores más potentes. Cualquier placa base gobernada por una de estas soluciones ofrecerá una productividad muy elevada gracias a innovaciones como Intel Memory Pipeline Technology, cuya finalidad es optimizar la utilización de los canales de memoria, lo que permite dinamizar drásticamente la transferencia de datos entre la CPU y la memoria principal. Además, son totalmente compatibles con la tecnología Viiv, una marca esgrimida por Intel a la usanza de su exitosa etiqueta Centrino, pero en esta ocasión con la firme intención de posicionarse con fuerza en el segmento de máquinas concebidas para desenvolverse con soltura en todo lo que tiene que ver con el entretenimiento digital.
Afortunadamente, los principales fabricantes de placas base cuentan en su catálogo con soluciones gobernadas por estos chipsets, por lo que el mercado pone a nuestra disposición un amplio abanico de productos para elegir el que más se ajuste a nuestras necesidades y presupuesto. Algunos de nuestros fabricantes preferidos son Asus, Gigabyte, MSI, Abit y Foxconn. Todos ellos han puesto a punto productos dignos de ser tenidos en cuenta por cualquier entusiasta por exigente que sea.
El futuro pasa por DDR3
Un PC gobernado por Windows XP SP2 y dotado de un gigabyte de memoria principal puede enfrentarse con garantías a la mayor parte de las aplicaciones, sin embargo, la llegada de Windows Vista ha cambiado drásticamente este panorama. Los muchos meses que hemos dedicado al nuevo sistema operativo de Microsoft en nuestro Laboratorio nos han demostrado que para que esta plataforma rinda al máximo debe disponer, al menos, de 2 Gbytes de RAM. En algunos escenarios es incluso recomendable instalar 4 Gbytes para que el sistema operativo funcione de forma fluida, por ejemplo en aquellos entornos en los que es necesario mantener un número elevado de aplicaciones en ejecución de forma simultánea. No obstante, la instalación de semejante cantidad de memoria puede ocasionarnos algunos quebraderos de cabeza. Y es que determinadas combinaciones de hardware y software impiden a la versión de 64 bits de Windows Vista detectar los 4 Gbytes pertinentes debido a un problema ocasionado por la técnica utilizada para gestionar las operaciones de E/S, conocida como MMIO (Memory-mapped Input/Output).

 

Las versiones de 32 bits de este sistema operativo limitan la memoria disponible a 3,12 Gbytes para evitar que se produzcan problemas de compatibilidad de controladores derivados de la utilización del modo de extensión de dirección física (PAE o Physical Addressing Extensions). En cualquier caso, los últimos chipsets de Intel (955X, P965, 975X, etc.) y las soluciones para los microprocesadores AMD Athlon 64 con zócalo 939 o 940 están libres de toda sospecha.
Una vez que hemos sopesado qué cantidad de memoria principal debe incorporar nuestro ordenador debemos plantearnos cuál debe ser su tipo. Y es que, aunque los módulos DDR2 se han apoderado del mercado, sus sucesores, de tipo DDR3, ya están aquí. Por el momento sólo hemos tenido ocasión de probar en nuestro Laboratorio un par de placas base equipadas con el chipset Intel P35 (compatible con este último estándar), pero los resultados que hemos obtenido son bastante elocuentes: por el momento nos quedamos con los módulos más rápidos de tipo DDR2. Aunque las especificaciones aprobadas por el comité JEDEC (el organismo responsable del desarrollo de los principales estándares de la industria de los semiconductores) son sobre el papel muy atractivas, nuestras primeras pruebas con módulos DDR2 con timings reducidos y DDR3 no han evidenciado una diferencia de rendimiento importante entre ambos tipos de memoria.

 

Si además tenemos en cuenta que estos últimos cuestan casi el triple que los de tipo DDR2, no nos queda más remedio que apostar por la tecnología más veterana. Eso sí, esta situación cambiará en el futuro cuando los principales fabricantes de semiconductores sean capaces de fabricar chips DDR3 avalados por timings más agresivos y por un precio mucho más bajo que el actual.
Los subsistemas gráfico y sonoro
Nuestras opciones en el ámbito gráfico se reducen a los modelos tope de gama de AMD-ATI y NVIDIA: los Radeon HD 2900 y GeForce 8800 respectivamente. Ambas GPU son totalmente compatibles con DirectX 10, la interfaz de programación de aplicaciones integrada en Windows Vista, y garantizan un rendimiento muy elevado a la hora de ejecutar cualquier juego de última hornada. Además, liberan a la CPU de la mayor parte de la carga impuesta por la descodificación de los códecs empleados en el vídeo de alta definición y facilitan el diseño de sistemas multiGPU a través de las tecnologías SLI de NVIDIA y CrossFire de AMD-ATI. Si queréis averiguar qué opción es la más aventajada os invitamos a que leáis la comparativa de tarjetas gráficas que publicamos en este mismo número de PC Actual. No tiene desperdicio.
En el apartado sonoro dos fabricantes destacan sobremanera por encima de los demás debido a la elevada calidad y sofisticación de sus productos: Creative y Logitech. Por una parte, nos quedamos con las tarjetas de sonido de la primera firma, concretamente con las pertenecientes a la familia X-Fi. Todas ellas ofrecen un sonido fantástico gracias en gran medida a la elevada calidad de la lógica de conversión D/A y A/D que incorporan, así como a un software muy sofisticado que hará las delicias de los aficionados al audio. Aun así, puestos a quedarnos con un modelo, nos decantamos por la X-Fi Platinum Fatal1ty Champion Series, una tarjeta de sonido de alta gama concebida para liberar a la CPU y la memoria principal de la práctica totalidad del esfuerzo exigido por la generación del audio de los juegos de ultimísima hornada, una prestación que, en determinadas circunstancias, puede incrementar sensiblemente el rendimiento del PC al ejecutar este exigente software.
Y, por último, en lo que concierne a las cajas acústicas (un elemento esencial debido a que es el responsable en última instancia de la restitución del audio) nos han encandilado las soluciones multicanal de Creative y Logitech por su calidad de sonido, acabado y versatilidad (algunos modelos incorporan el módulo necesario para descodificar audio Dolby Digital y DTS). Aunque nos gustan todas debido a que todas ellas superan con holgura la calidad mínima que hemos establecido en nuestras comparativas, puestos a ser exigentes nos quedamos con los conjuntos GigaWorks S750 de Creative (un equipo 7.1 que cuenta con la certificación THX) y Z-5500 Digital de Logitech (en configuración 5.1 pero dotado de ecualización digital y certificación THX). Con ambas opciones el éxito está asegurado.
Phenom, la opción de AMD
El dominio que Intel ha ostentado en el mercado de los microprocesadores desde que el año pasado lanzara las primeras soluciones basadas en la microarquitectura Intel Core va a verse seriamente amenazado muy pronto. Y es que, como hemos explicado en anteriores entregas de PC Actual, antes de que concluya este año llegará Phenom, la nueva familia de chips con la que AMD promete poner las cosas muy difíciles a los de Santa Clara. Esto fue precisamente lo que propició a finales de 2003 el lanzamiento de los primeros Athlon 64, y lo que colocó a AMD en una posición muy cómoda al contar con una familia de productos extraordinariamente competitiva.
La principal baza de Phenom es, como no podía ser de otro modo, su nueva microarquitectura. Esta implementación ha sido concebida de forma nativa para sacar el máximo partido a 4 motores de ejecución, una característica de la que no pueden presumir las propuestas que tanto AMD como Intel comercializan en la actualidad. No obstante, podremos adquirir versiones con 3 y 4 núcleos, lo que garantiza la penetración de esta familia en todos los estratos del mercado.
Otras características destacables de estos procesadores son la incorporación de la tecnología Balanced Smart Cache, que garantiza el máximo aprovechamiento del subsistema de memoria caché, la utilización de buses HyperTransport 3.0 y el que sin duda es el más importante logro de los ingenieros de AMD: la tecnología Cool’n’Quiet 2.0. Esta última innovación permite ajustar de forma independiente la frecuencia de trabajo y el voltaje de cada núcleo, del bus HyperTransport y del controlador de memoria integrado en el chip. De esta forma, el consumo y el nivel de disipación de calor del microprocesador se adecúan con precisión a la carga de trabajo en un instante dado.
Para el PC más sofisticado, el mejor software
Alimentar una máquina como la que hemos diseñado en este artículo es muy sencillo. Y es que, a diferencia de lo que sucede con los ordenadores pertenecientes a las gamas baja y media, un PC con una configuración «tope de gama» debe ser capaz de desenvolverse con absoluta soltura en todos los frentes. Y estamos absolutamente seguros de que un «monstruo» como el que hemos desgranado en estas páginas satisfará las necesidades del usuario más exigente.
En cualquier caso, en esta tesitura la primera elección crucial debe ser la base, el sistema operativo, y nosotros lo tenemos muy claro: Windows Vista Ultimate Edition. Esta versión de la última y más sofisticada plataforma de Microsoft es la que nosotros utilizamos en nuestro Laboratorio para afrontar nuestros bancos de pruebas debido a que es la más completa y potente. Y una máquina como ésta merece un sistema operativo a su altura. No obstante, con un subsistema de almacenamiento secundario tan holgado como el del PC que os proponemos sería una pena conformarse con una sola plataforma. Por esta razón, nosotros instalaríamos también una distribución de Linux. ¿Cuál? Nos gustan especialmente Ubuntu 7.10 «Gutsy Gibbon», OpenSUSE 10.3 y Fedora 7. Por lo demás, este equipo es capaz de ejecutar con absoluta solvencia cualquier aplicación, desde el último juego basado en la API DirectX 10 hasta la herramienta de edición de vídeo más avanzada. Prometido.