Domestica el láser

Los precios de las impresoras láser a color están al alcance de las economías domésticas, pero aun así hay que ver con cuidado si conviene lanzarse a por un equipo de estos como sustitutos de las propuestas de inyección

Domestica el láser

13 agosto 2009

La tecnología de impresión láser aún parece un patrimonio exclusivo de las grandes empresas con presupuestos abultados y necesidades alejadas de la «pequeñez» de un hogar, pero la realidad es que algunos fabricantes se han embarcado en la tarea de diseñar gamas de impresoras láser apropiadas para el mercado residencial.

 

HP, Canon o Samsung han hecho un gran esfuerzo en aspectos como la reducción del espacio ocupado por los equipos de impresión o el del mantenimiento de la impresora. Cartuchos fáciles de instalar y cambiar, ausencia de componentes fungibles, como el tambor o el fusor, que generalmente no se cambiarán durante la vida útil del equipo, o procesos de instalación muy sencillos son parte del atractivo de estas propuestas.

 

También hay otros modelos más clásicos, que por precio encajan, pero, como se verá en el momento de los análisis, se escapan del ámbito doméstico en aspectos como la facilidad de mantenimiento o la instalación. El nivel de ruido o el tamaño son otros aspectos que hacen que propuestas como la de Epson estén más recomendadas para aplicaciones profesionales o como mínimo para profesionales liberales que necesiten un equipo más completo y con un ciclo de trabajo más holgado que los modelos típicamente domésticos.

 

Láser frente a tinta

El debate que siempre se abre cuando se trata el tema de la impresión es el de láser vs tinta. Cada tecnología tiene sus virtudes y sus defectos, pero el primero se muestra más versátil para un uso general que el segundo. Por su tecnología, los resultados son más «limpios» y los trabajos se finalizan de un modo más contundente que con la inyección, donde las hojas suelen salir del circuito de impresión aún sin secar completamente. En las impresoras láser, las hojas salen perfectamente acabadas, gracias al proceso de fusión de las partículas de tóner sobre la superficie del papel.

 

A cambio, no hay modos fotográficos, como ocurre con los modelos de tinta. El tratamiento de texto e imágenes es muy bueno en todos los casos sobre papel normal, pero no hay posibilidad de elegir un papel específico, como sí ocurre con la tinta.

 

Como mucho se puede optar por un grosor mayor o menor para dar más consistencia al trabajo, pero, al final, el aspecto está determinado por la composición del tóner y no por el papel. Existen tóneres que incluyen compuestos de cera para dar brillo y «cuerpo» a los documentos, pero el aspecto final está por detrás de los acabados de máxima calidad en tinta.

 

Por otro lado, con láser hay que tener más cuidado en el momento de trabajar con el tóner, que es un compuesto muy volátil que mancha casi con mirarlo. En este sentido, se ha mejorado mucho por parte de los fabricantes, que ofrecen mecanismos de manipulación de los cartuchos que apenas suponen un riesgo de derrame del tóner. Salvo el caso de Epson, donde se puede acceder con facilidad al interior de los cartuchos con el riesgo que eso conlleva en un entorno residencial.

 

En cuanto a costes, láser se muestra como una propuesta sumamente interesante. Incluso usando los datos de rendimiento ofrecidos por los fabricantes, se tiene en los casos más favorables que el coste por página solo usando tóner negro es de 2,6 céntimos de euro y, con color, de menos de 30 céntimos de euro. Además, en general se puede configurar el modo de ahorro de tóner para aumentar aún más la vida de los cartuchos. De todos modos, para el máximo ahorro, la elección más segura es la de modelos láser monocromo.

 

En cuanto a la logística de la instalación de la impresora, el mayor problema es precisamente el del tamaño. Los modelos láser tienen unas dimensiones que no pueden competir con los modelos de inyección más compactos. De todos modos, en valor absoluto, las propuestas de HP o Canon y Samsung son referencias interesantes gracias a su reducción de tamaño (y peso) frente a otras tradicionales. En estos tres casos, la ubicación de la impresora es poco problemática. Además, en modelos como Canon, integra conexión de red para no tener que instalarla al lado del ordenador.

 

El precio de las impresoras propiamente dichas es superior al de las de inyección más económicas, pero la vida útil de estos equipos es de miles de trabajos, de modo que no es complicado amortizar la inversión. En estos casos, el precio por copia se deberá recalcular dividiendo el número total de trabajos entre el precio del equipo para sumarlo al del coste del tóner.

 

De cualquier manera, ya no es descabellado pensar en la adquisición de un modelo láser para el hogar. Eso sí, espera al final de la comparativa para conocer los detalles de los equipos analizados en busca de la letra pequeña. 

 

Las pruebas

Para poner a prueba estos equipos se han usado esencialmente dos tests. Por un lado, el estándar ISO 24712, que consiste en un documento de cinco páginas con distintos contenidos, como texto, gráficos y textos, fotos..., y permite examinar el comportamiento general de las impresoras en un entorno ofimático.

 

Por otro lado, se han impreso dos fotografías, una de alta resolución proveniente de una cámara de 21 Mpíxeles y con un elevado contenido de negro y otra más colorida con distintos patrones de color y escala de grises. Se han medido los tiempos de la primera impresión y la final tras realizar varias copias, y examinado la calidad de los acabados usando las configuraciones estándar de los controladores.

 

Al final, se ha indicado en cada caso el orden final de calidades subjetivas, de modo que el 1 implica que ha quedado en primer lugar y el 7 en séptimo. Eso sí, debéis saber que no se puede esperar conseguir colores fidedignos sin realizar un proceso de calibración exhaustivo para cada modelo, que se escapa del propósito de esta comparativa.

 

 

Impresoras láser color analizadas

 

* Canon i-SENSYS LBP5050n

 

* HP Color Laser Jet CP1215

 

* Samsung CLP-315

 

* Xerox Phaser 6125

 

* Epson AcuLaser C1100

 

* Lexmark C540n

 

* OKI C3300n

 

 

La opinión de PC Actual: El láser, apto para el hogar

Han sido necesarios muchos años para lograr que la tecnología láser color reúna las condiciones necesarias para conquistar el mercado doméstico de impresión, pero a la vista de modelos como los de Samsung, HP o Canon ya no hay motivos para no considerar la adquisición de una impresora láser como la mejor opción.

 

Los precios son comedidos y, aunque incluyan packs de tóner de los denominados de cortesía, con capacidad para un número reducido de impresiones, a la larga, adquirir una permite controlar el gasto dedicado a imprimir.

 

En el modelo CLP 315, por ejemplo, imprimir en color implica, según Samsung, un coste por página de unos 21 céntimos. Pero si se trabaja solo con negro, el precio se reduce a 3 céntimos, al igual que el tiempo preciso para que salga la página.

 

No obstante, hay que concienciarse para realizar una inversión inicial más cuantiosa que en el caso de la inyección de tinta. En cuanto a los consumibles, también es más cuantioso el desembolso, pero también duran más de media, y sobre manera en el caso del tóner negro.

 

Opciones para todos

El modelo CLP 315 de Samsung transpira «hogar» por los cuatro costados. Es compacta, muy económica, tanto la máquina como los consumibles, y no es nada complicada. HP también cuenta con una propuesta bastante doméstica, aunque con un precio para los consumibles mayor, que por otro lado duran 400 páginas más que los de Samsung.

 

En este caso, la copia sale aproximadamente a 24 céntimos de euro en color y 4 céntimos en B/N. Canon consigue un producto extremadamente equilibrado con el i-Sensys LBP5050n, con conexión de red y un precio para los consumibles muy competitivo, que supone unos 15 céntimos para color y unos 3 para monocromo.

 

Impresoras como la Phaser 6125 de Xerox implican aumentar el desembolso inicial, al tiempo que el espacio para emplazarla. Xerox consigue que el mantenimiento sea sencillo, así como la configuración de la conexión USB y de red, pero se trata de un modelo que entra en la «liga» para usos profesionales por parte de autónomos o pequeños departamentos.

 

La pantalla LCD facilita la configuración de red, por ejemplo, que, en casos como el de la OKI C3300, es más árida. OKI es otro de los modelos más recomendables para usos profesionales, con un volumen de trabajo más que respetable frente a las exigencias del entorno doméstico. Pero, la inversión inicial es elevada.

 

Epson se lleva la palma en lo que a mantenimiento y tamaño (y peso) se refiere, con una gestión del los depósitos de tóner demasiado «automatizada». Además, el puerto paralelo solo es interesante en escenarios muy específicos. Lexmark logra un producto correcto, aunque también se nota que proviene de la adaptación de modelos profesionales.

 

En cualquier caso, estos modelos no son aptos para cargas de trabajo de más de 2.000 páginas por mes. Eso sí, con una láser, aunque sea color, olvídate de calidades fotográficas. Los resultados pueden ser más o menos buenos, como los conseguidos por OKI, pero no son comparables a una impresión sobre papel fotográfico con un modelo de tinta. 

 

Lo mejor: Precios y tamaños ajustados

El esfuerzo de algunos fabricantes para reducir el tamaño de las impresoras. La calidad media es elevada, con unas prestaciones en las que hay variaciones de velocidad, pero que, mediante la conexión USB y con controladores basados en Host, no son abismales. Los precios están ya dentro de los presupuestos domésticos, sobre todo en casos como Samsung o Canon. El coste por copia es sensato, sobre todo si se combina el uso del color con el de los trabajos monocromo.

 

Lo peor: La tinta es mejor para fotografías

La calidad de las impresiones fotográficas no iguala a la tecnología de tinta. El ruido en funcionamiento es mayor que en la tecnología de tinta. Además, el consumo máximo puede alcanzar los 1.000 W, aunque solo cuando entra en juego el fusor. Si no se imprime con regularidad, la amortización de la inversión se puede prolongar durante años.

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