Dragon, la nueva plataforma de AMD

Con Dragon, AMD se sube al tren de los 45 nm en tecnología de fabricación. Y mientras Intel tiene en el punto de mira para 2009 los 32 nm, AMD acaba de presentar Phenom II, los procesadores de cuatro núcleos para sobremesas

Dragon, la nueva plataforma de AMD

9 marzo 2009

Los primeros productos presentados son el Phenom II X4 920 y el Phenom II X4 940. El segundo está orientado al segmento DiY (do it yourself) y a los entusiastas, sobre todo gracias a su multiplicador desbloqueado. Mientras que el primero es más «tranquilo» y apropiado para construir sistemas aptos para el gran público sin ánimos de «toquetear».

Los cambios internos de estos procesadores apenas existen más allá de la migración a la tecnología de fabricación de 45 nm y la adición de 4 Mbytes de memoria caché L3. Su arquitectura interna es prácticamente idéntica a la de los procesadores Phenom originales, aunque en el futuro cercano se podrán encontrar Phenom II con el nuevo encapsulado AM3, junto con la compatibilidad con memoria DDR3. De momento, los dos procesadores presentados son compatibles con placas con zócalo AM2+, así como con memoria DDR2, por lo que no existen demasiadas mejoras en ese aspecto.

En cualquier caso, el aumento de velocidad de estos dos productos era una asignatura pendiente de AMD, que ahora ya alcanza los 3 GHz con el modelo 940 y los 2,8 GHz en el caso del 920. No es mucho, si se tiene en cuenta que los más veloces Phenom alcanzaban 2,7 GHz; pero, al final, se consigue mejorar el rendimiento, que es de lo que se trata.

La nueva plataforma

Junto con Phenom II llega otro nombre: Dragon. En este caso, se trata del modo en el que AMD ha denominado a la plataforma sucesora de Spider, en la que se combinan tres elementos: el procesador, el chipset y los gráficos. En este caso, el chipset sigue siendo el conocido AMD 790GX, junto con el South Bridge SB750, con los gráficos integrados HD3300.

En cuanto a los gráficos discretos, la tecnología es la de las tarjetas Radeon HD48xx, frente a las Radeon HD38xx de Spider. Y lo cierto es que AMD ha sabido dotar de cierta unidad a esta plataforma gracias a algunos elementos diferenciadores, básicamente a nivel de software y controladores.

El software AMD Overdrive permite controlar hasta el mínimo detalle todo lo relacionado con la velocidad de los distintos relojes que mueven a los componentes de la plataforma, incluyendo la tarjeta gráfica, siempre y cuando sea de ATI, claro. Además, se pueden modificar en tiempo real parámetros como el multiplicador de los distintos núcleos, el enlace HT o el reloj del sistema.

De todos modos, en las pruebas, obtuvimos algunas mediciones extrañas, como la de la temperatura de la CPU, con menos de 20ºC, o la velocidad del procesador, bien por encima de los 4 GHz cuando el valor que se había configurado en la BIOS era de 3,6 GHZ, por ejemplo.

El software Fusion también es otro elemento diferenciador, aunque, en el fondo, sólo desactiva algunos servicios del sistema operativo mientras se juega, de modo que quedan libres más recursos. Cuando se acaba la partida, se vuelven a activar para que no haya problemas con las aplicaciones. Nada nuevo, pero es útil al disponer de perfiles prediseñados, de modo que no es necesario seleccionar de forma artesanal los servicios útiles y los prescindibles.

Posicionamiento de Dragon

A pesar de que AMD trata de recuperar la ventaja que Intel ha tomado en la fabricación de microprocesadores, lo cierto es que los procesadores Phenom II siguen estando por detrás de los Core i7. Puestos a comparar el modelo Extreme de Intel con el Phenom II X4 940, este último sale perdiendo en todo. No hay milagros y AMD ha sabido posicionar estos dos nuevos procesadores y la plataforma Dragon en un segmento intermedio para usuarios que quieren un buen equipo por un precio razonable.

Además, los que ya tuviesen un sistema AMD con zócalo AM2+ tienen bastantes posibilidades de actualizar su configuración sin más que comprar un procesador Phenom II y actualizar la BIOS. El procesador X4 940 se puede enfrentar de igual a igual con el modelo Core i7 920 de Intel, tanto en precio como en rendimiento, con la ventaja de no tener que cambiar todo el equipo para la migración y con el aliciente de que, en caso de tener que comprar todo el equipo, los componentes para el sistema AMD son más asequibles de media que los necesarios para construir un equipo basado en los procesadores Core i7 de Intel.

Incluso la memoria sigue siendo de tipo DDR2 para AMD, mientras que Core i7 necesita memoria DDR3. Y es de esperar que los fabricantes puedan conseguir equipos basados en Dragon con un precio aún más agresivo mediante ofertas combinadas con AMD. Al fin y al cabo, tiene tanto procesadores como tarjetas gráficas y el chipset bajo su control, mientras que a Intel le falta una tecnología para gráficos que pueda competir con AMD.

Rendimiento en nuestras pruebas

Para someterlos a los test de nuestro Laboratorio, contamos con el sistema de referencia proporcionado por AMD, con la placa base GigaByte GA-MA790GP-DS4H, con el chipset AMD 790GX, equipado con 128 Mbytes de memoria SidePort específica para vídeo, así como un sistema de sonido certificado Dolby Home Theatre, Dual BIOS y Socket AM2 junto con una BIOS muy completa en lo que a opciones de parametrización del sistema se refiere.

Por otro lado, pudimos trabajar tanto con una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce GTX 280 de Zotac, como con una ATI Radeon 4870X2. El propósito es probar las capacidades del procesador sobre todo, pues tanto la placa como los gráficos son tecnologías conocidas. La memoria estuvo a cargo de sendos módulos DDR2 de OCZ de alto rendimiento y 2 Gbytes cada uno, así como con un ventilador Vendetta también de OCZ.

La mayor parte de las pruebas se realizó con los parámetros por defecto específicos del procesador Phenom II X4 940, pero, al tratarse de una CPU en la que el multiplicador está desbloqueado y orientado a los entusiastas aficionados al overclocking, era necesario ver hasta qué punto AMD había conseguido aumentar el margen de maniobra del mismo.

El resultado, usando refrigeración por aire, fue de un máximo de 3,6 GHz de forma más o menos estable. Es decir, el equipo se inicia correctamente y se pueden ejecutar pruebas de rendimiento, pero, al cabo de un tiempo a máxima potencia, el equipo se acaba reseteando tras un pantallazo azul.

El aumento de rendimiento con el overclocking es notable, aunque también es apreciable el aumento en la potencia disipada, que parece casi de tipo exponencial. Al elevar la velocidad y el voltaje, también aumentan los vatios consumidos y, por ende, la temperatura. Si el TDP nominal es ya elevado de por sí, con el overclocking se dispara. De ahí que sea necesario usar sistemas de refrigeración líquida por encima de los 2,6 GHz para conseguir temperaturas no demasiado elevadas en la CPU.

En las pruebas «oficiales» con los valores nominales de trabajo para este Phenom II, los resultados son favorables a Intel en la mayoría de las situaciones. Eso sí, con el overclocking, el procesador Phenom II consigue superar en algunas pruebas a Core i7 920.

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