Empieza a utilizar Linux manteniendo Windows

7 noviembre 2014

Puede que seas un usuario de Windows XP que tras el fin del soporte de Microsoft ha pensado en comenzar a utilizar Linux. O simplemente hace tiempo que te interesa Linux pero no quieres empezar a utilizar un sistema operativo que no sabes si será tan útil como Windows. No es ningún problema, pues hay tres maneras de utilizar Linux mantiendo tu instalación de Windows.

Máquina virtual

Una de las maneras más simples será ejecutar Linux como si fuera un programa que has instalado en tu ordenador. Para ello podemos utilizar una máquina virtual. Existe diferente software muy útil para crear máquinas virtuales, pero puedes optar por uno tan conocido como VirtualBox, que además es gratuito. Solo tienes que descargar una imagen ISO de la distribución de Linux que quieras, crear la nueva máquina virtual en VirtualBox, y seleccionar la ISO descargada. Nosotros te recomendamos que optes por Ubuntu si nunca antes has utilizado Linux, pues te resultará muy familiar.

El problema de la máquina virtual es que en realidad no estás ejecutando Linux a máximo rendimiento, por lo que solo es una opción si quieres Linux para una aplicación en concreto, o si solo quieres comenzar a probarlo.

Instalación paralela

La otra opción que tienes es la de instalar Linux en una partición del sistema operativo. Esto es posible si tienes mucho espacio libre en el disco duro, o si ya de por sí tienes las particiones hechas. Esta opción te permite sacar el máximo partido de Linux, manteniendo Windows. Quizás el mayor problema es que para cambiar entre los sistemas operativos tienes que reiniciar el ordenador, así como el hecho de que tendrás que dividir el disco duro para dos sistemas operativos. Esta es la mejor opción si vas a utilizar activamente Linux. Es más, si finalmente te gusta Linux, nosotros te recomendamos que optes por una instalación paralela, manteniendo Windows, aunque sea con una partición muy pequeña.

LiveUSB o LiveCD

Esta opción es la recomendable para los que tengan bastante claro que quieren utilizar Linux, aunque no sepan todavía si va a ser el sistema operativo principal. La ventaja es que el rendimiento de Linux en un LiveUSB o LiveCD es parecido al de la instalación paralela. Consiste en almacenar una distribución de Linux ya optimizada para ser LiveCD o LiveUSB en un CD o en una memoria USB. Conectamos esta al ordenador, y lo configuramos para que inicie desde el CD o USB, en lugar del disco duro. El mayor problema que tendremos con esta opción es que seguimos necesitando la memoria USB para que funcione. No obstante, es una gran opción para probar Linux, y sobre todo, para usarlo cuando ocurre algún error con Windows que no nos permite iniciarlo.

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