Los españoles somos los más caóticos al organizar los archivos digitales

14 octubre 2013

Es probable que cualquiera hubiera dicho lo mismo, pero confirmarlo nunca viene mal. Los españoles somos los peores a la hora de organizar nuestros archivos. Los llevamos desperdigados en una gran cantidad de dispositivos, y pocos realizamos con frecuencia copias de seguridad.

No queda claro si es por pereza, o por una confianza excesiva en los dispositivos electrónicos, pero lo cierto es que los usuarios españoles somos propensos a no realizar copias de seguridad ni organizar nuestros archivos digitales. Al menos, eso es lo que revela un estudio realizado por Western Digital.

Los ciudadanos españoles contamos con nada más y nada menos que con 16 dispositivos diferentes , entre los cuales encontramos smartphones, tablets, ordenadores portátiles, ordenadores de sobremesa, memorias USB y discos duros, entre otros dispositivos. El 80% de los encuestados revela utilizar el ordenador portátil para guardar sus archivos, mientras que un 77,6% indica que utiliza el smartphone. Obviamente, parte de estos grupos utiliza ambos dos sistemas. El 74,5% también ha utilizado memorias USB, mientras que tan solo el 64% cuenta con un disco duro externo para el almacenamiento de archivos. A priori, estos datos no son malos, y más si tenemos en cuenta que de todos lo españoles encuestados, el 89% se considera organizado en su día a día.

No obstante, el contraste llega cuando nos fijamos en la cantidad de usuarios españoles que realizan copias de seguridad de sus archivos, pues tan solo el 25% lo hace. Es decir, tres de cada cuatro españoles no hace copia de seguridad de los archivos. Esto hace que se pierdan fotografías, facturas y copias de recibos que podrían ser importantes más tarde y que podemos perder con mucha facilidad.

Perder los archivos es muy fácil

Aunque pueda parecer que perder unos archivos que hay en un ordenador no es sencillo, en realidad es mucho más fácil de lo que pueda parecer. Cuando guardamos un archivo, creemos que es fácil reconocerlo por su nombre. Sin embargo, meses más tarde no recordaremos ni siquiera lo que era, y no es nada complicado borrarlo. Por otro lado, si almacenamos archivos en un ordenador, no sería tan extraño que el disco duro se dañara, o que por algún motivo tuviéramos que formatearlo, perdiendo todo lo que teníamos guardado. Si somos de los que almacenamos todo en un smartphone, el robo de uno de estos, o una caída que acabe con el mismo podría hacer que lo perdiéramos todo. Y todavía más sencillo es extraviar una memoria USB.

La solución es obvia, disponer de diferentes sistemas de almacenamiento que nos permitan realizar copias de seguridad, de manera que en caso de perder uno de ellos, todavía tengamos otro. Por otra parte, la Nube puede ser otra gran herramienta para almacenar datos, pero no podemos olvidarnos de que solo es útil si la utilizamos como una segunda copia de seguridad, no como el lugar principal en el que guardar los archivos.

El exceso de confianza juega malas pasadas

Y es que, precisamente la Nube puede ser una de las culpables de que nos hayamos hecho mucho más desastres a la hora de almacenar los archivos. Ahora, incluso podemos configurar un servicio en la Nube para que todos los archivos del smartphone o el ordenador se sincronicen de manera automática con el mismo. No obstante, esto nos lleva a despreocuparnos, algo que nunca debemos hacer. Si olvidamos la contraseña, y borramos la cuenta de correo electrónico, podríamos perderlo todo. Aunque parece que puede ser algo prácticamente imposible, es sorprendente descubrir que a la hora de utilizar determinados archivos, ya no tenemos acceso a ellos por una razón u otra.

La Nube, aunque puede ser realmente útil para almacenar archivos, no debería convertirse en el lugar principal para un usuario común. Simplemente debe utilizarse como un lugar en el que almacenar archivos para acceder estos desde cualquier otro lugar del mundo. Sin embargo, siempre deberíamos contar con un disco duro, varios de ellos, o varias memorias USB de alta capacidad, en las que almacenar los archivos y datos importantes. Establecer un planning de copias de seguridad que seguir siempre a raja tabla. Y no olvidar adquirir nuevos dispositivos o medios de copia cuando hayamos extraviado o estropeado uno de ellos.

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