El 3G está en todas partes

¿Qué tarifa me conviene? ¿Realmente es tan rápida como dicen? ¿Qué cobertura tengo?... A continuación, damos respuesta a éstas y otras preguntas sobre los últimos servicios de banda ancha móvil. Cinco respuestas a las dudas sobre 3G

El 3G está en todas partes

21 abril 2008

Sobre todo cuando se acerca el verano, los operadores de telefonía se lanzan a realizar atractivas campañas de publicidad, en las que nos venden las bondades de sus servicios de datos a través del móvil para navegar por Internet o consultar el correo electrónico durante las vacaciones. Sin embargo, el potencial de estos servicios comienza a ir mucho más allá, en parte porque las tarifas han bajado (o al menos se han clarificado) y las prestaciones han aumentado, haciendo posible incluso que muchos ya se hayan planteado seriamente abandonar su ADSL fija y centralicen todos sus gastos en un único servicio de telefonía.

 

De hecho, han aumentando vertiginosamente las consultas de lectores, conocidos y amigos sobre la conexión 3G a Internet. Muchos se creen toda la publicidad y lo ven como la panacea que resolverá sus problemas definitivamente. Otros, en cambio, son escépticos y aún recuerdan cuando hace años intentaban descargarse algún correo desde el móvil y acaban tirando la toalla por su decepcionante lentitud.

 

Para unos y otros, hemos recogido y respondido las grandes cuestiones sobre los actuales servicios de banda ancha en el móvil, haciendo un repaso de los productos, tarifas y características de los cuatro operadores con licencia (no virtuales): Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo.

1. Existiendo WiFi, ¿para que quiero 3G?

Muchos usuarios de portátil no ven clara la inversión en una conexión 3G para tener Internet allí donde vayan. De hecho, muchos siguen con la falsa creencia de que ya encontrarán una WiFi abierta en alguna parte que les permita mirar el correo o consultar una web. Sin embargo, los routers abiertos cada vez son menos (aunque sea fácil hackear la clave WEP de muchos de ellos, es un proceso fuera del alcance de la mayoría), mientras que el número de redes de pago aumenta considerablemente. Así, aunque una gran cantidad de hoteles ya ofrece WiFi a sus clientes, muchos de ellos han visto un gran negocio en este servicio que se cobra por horas a costes que podríamos denominar abusivos.

 

De forma alternativa, tenemos proyectos como el de Fon, que aspira a ofrecer conectividad en gran parte del territorio poblado, sirviéndose para ello de las conexiones fijas a Internet de los usuarios que instalan su fonera. Y, aunque estos movimientos han experimentado un importante crecimiento, lo cierto es que tienen una presencia mínima en la práctica que impide tenerlas en cuenta como una alternativa real para conectarnos a Internet donde lo podamos necesitar.

 

Por esta razón, bajo nuestro punto de vista, nunca está de más tener la posibilidad de conectarnos a Internet desde nuestro móvil o módem USB, aunque no hagamos más que un uso esporádico de ello. Por nuestra experiencia, para las personas que se mueven y usan activamente aplicaciones como el correo electrónico, banca electrónica, acceso a intranets, etc., disponer de una conexión de Internet móvil que les permita desvincularse de si encontrarán o no una al lugar al que vayan, ofrece tranquilidad, mejora la productividad y ahorra mucho tiempo. Máxime ahora que, con operadores como Yoigo u Orange, contamos con tarifas que permiten hacer uso de esta tecnología por un pequeño coste diario, olvidándonos de facturas mensuales y evitando pagar cuando no hacemos uso del servicio.

 

Por ello, insistimos, tanto si somos profesionales en constante movimiento como usuarios ocasiones del portátil fuera de la oficina o en periodos estacionales (vacaciones, puentes, etc.), contar con una conexión 3G disponible para seguir conectados es una excelente opción. Otra cuestión serán las tarifas y dispositivos de acceso que veremos a continuación.

 

2. ¿Tendré cobertura 3G donde vaya?

Pues depende. Hay muchos que creen que podrán conectarse desde cualquier parte a velocidades vertiginosas. La realidad es que esto es una verdad a medias y, como cualquier servicio de telefonía móvil, depende fundamentalmente de la zona de cobertura en la que nos encontremos. Así, en las grandes ciudades, donde se acumula el grueso de la población, lo más probable es que encontremos pocos lugares sin cobertura 3G (seamos del operador que seamos). Sin embargo, en esos núcleos también es mucho más habitual que tengamos acceso a redes WiFi libres o de pago que, por muy poco, nos permitan realizar una conexión puntual a Internet.

 

En este punto es donde cada una de las operadoras, más allá de las tarifas o las ofertas que nos puedan hacer, marcan la gran diferencia. Según nuestras pruebas durante los últimos dos años, la cobertura de mayor calidad por prestaciones y calidad de la conexión la presenta Vodafone. Este operador, que ha realizado una fuerte apuesta de futuro con 3G, cuenta con una red bastante completa que, si bien no cubre todo el territorio, sí ofrece servicio en las zonas de población más importantes, así como a lugares turísticos releventes. Aunque siempre habrá excepciones, esto hace que, por lo general, no tengamos problemas salvo que nos encontremos en lugares apartados o poco poblados, donde quizá no quede otra que utilizar GPRS y su exasperante lentitud.

 

Aquí es donde Movistar, fiel a su fama de operador dominante, gana la partida, con una cobertura mucho más amplia que cubre con GSM casi la totalidad del territorio y con 3G llega, por lo general, a muchos sitios donde Vodafone no. Sin embargo, Movistar tiene un gran problema, el enorme número de abonados que han de soportar sus redes (lo que en el caso del 3G redunda en una merma de prestaciones cuando varios usuarios usan el servicio de datos en el mismo repetidor), lo que también provoca un gran dimensionamiento de las celdas, dispuestas para cubrir zonas más amplias. Esto les permite dar servicio a un mayor número de abonados (una misma celda debe contar con más repetidores en diferentes frecuencias, pero que no han de pisarse con los de las celdas cercanas), pero también hace que los terminales deban emitir a mayor potencia y, con ello, gastar más batería a medida que se alejan del centro de la celda. En el servicio de voz, esto se traduce en cortes en túneles o lugares con obstáculos físicos, pero, en el caso de los datos 3G, supone constantes reenvíos de paquetes erróneos y una merma importante de prestaciones. Esto no significa que el servicio de Movistar sea malo, simplemente que en zonas con celdas muy amplias (como lugares menos poblados o apartados), el servicio de datos funcionará peor.

 

En el caso de Orange, la cobertura 3G aún deja bastante que desear fuera de las zonas con mayores núcleos de población, pues aún tiene que amortizar su costosa red GSM 1800 desplegada hace pocos años por la antigua Amena. Por último, tenemos a Yoigo, un operador que está trabajando duro para desplegar su propia red 3G, que ya cubre las principales capitales de provincia y que mantiene un acuerdo de roaming nacional con Vodafone para que sus abonados utilicen automáticamente su red allí donde no llegue Yoigo. Aún así, hay letra pequeña: donde se utilice la red de Vodafone, sólo se tendrá acceso a la red de datos GPRS y no a la 3G.

 

3. ¿Realmente es “banda ancha móvil”?

Éste es uno de los grandes interrogantes y al mismo tiempo es el más complejo de responder. De entrada, con 3G tenemos diversos tipos de velocidades. Por una parte, los 384 Kbps del UMTS original que aún utilizan infinidad de móviles 3G y, por otra, el estándar HSDPA, que, funcionando sobre las redes 3G, permite multiplicar la velocidad teórica de transferencia. Los operadores comenzaron ofreciéndolo con 1,8 Mbps y, hoy por hoy, ya están llegando hasta los 7,2 Mbps. Eso sí, en todos los casos, debemos contar con móvil, módem USB o tarjeta que soporte específicamente cada velocidad, porque, de no ser así, nos conectaremos a la máxima velocidad que soporte nuestro dispositivo.

 

En todo caso, hemos de tomar estas cifras con cuidado, pues que la conexión en nuestro PC indique que estamos enlazados a 3,6 o 7,2 Mbps no significa que realmente estemos moviendo datos a esa velocidad, al igual que ocurre con las ADSL fijas. El problema es que mientras que éstas ven afectada su velocidad en menor medida por una mala instalación o un problema puntual, las prestaciones de las líneas móviles varían enormemente por infinidad de factores. El primero y fundamental es, como comentábamos antes, la calidad del enlace radio y las interferencias o posibles obstáculos físicos que nos encontremos. Pero también nos afectará mucho el número de usuarios que estén realizando tráfico de datos en la misma zona que nosotros e incluso factores ambientales, como tormentas, lluvia, si estamos en movimiento, etc. Por ello, aunque es evidente que una línea HSDPA de 7,2 Mbps probablemente irá mejor que otra a 1,8 Mbps, puede que, por determinadas circunstancias, ambas obtengan similares ratios de descarga en una zona concreta.

 

En todo caso, gracias al estándar HSDPA, por regla general, podemos hablar de auténtica banda ancha móvil, pues será posible navegar por Internet muy razonablemente, ver vídeos, escuchar música en streaming o descargar archivos de cierto tamaño sin problemas. Eso sí, salvo algún momento muy puntual, aún no hemos visto ninguna línea 3G, por muy potente que sea, funcionando igual o mejor que, por ejemplo, una ADSL fija de 3 Mbps.

 

4. ¿Qué tarifa me conviene más?

Tal y como está el mercado, para las personas que hagan un uso esporádico del servicio o intensivo, pero combinando periodos de mucha utilización y mínimo uso, la mejor tarifa es la de Yoigo. A cambio de un consumo mínimo de 6€/mes, este operador nos ofrece un precio máximo de 1,2€ por día de uso, descarguemos lo que descarguemos. La única pega es que, a menos que sepamos, con su red no podemos obtener más de 384 Kbps (la especificación UMTS original). Además, carece de tarjetas 3G en su oferta, por lo que, para conectar nuestro portátil a Internet, tendremos que usar un móvil 3G (consultar el paso a paso que acompaña a este artículo) o buscar una tarjeta de datos liberada. Orange también ofrece una tarifa similar (Tarifa Plana diaria), algo más cara, pero con velocidad HSDPA y límite de descarga mensual.

 

Para usuarios que vayan a realizar un consumo mínimo todos los meses, la mejor opción pasa por las ofertas del resto de operadores. En este sentido, lo más probable es que cada uno tire hacia su operador de telefonía móvil actual por simple comodidad. Sin embargo, hay un par de propuestas que, a nuestro gusto, destacan por encima de las demás. Así, los 30€/mes de Movistar para su Tarifa Plana 3,5G con 1 Gbyte incluido, nos parece una excelente alternativa para los que quieran un buen tráfico, incluido, para sustituir a la clásica ADSL de casa. Idéntica opción la que ofrece Orange y su Internet everywhere 30. Ahora bien, la alternativa de Vodafone con Navega 1 Mb, aunque más cara, es más imaginativa. Por una parte, impone un límite de velocidad HSDPA de 1 Mbps, y a cambio nos permite seguir navegando por encima de 1 Gbyte, aunque a una velocidad máxima de 128 Kbps.

 

Los usuarios que vayan a realizar un uso realmente intensivo, encontrarán la mejor solución en las tarifas con 5 Gbytes de tráfico incluidos. Aquí también destaca con luz propia la Tarifa Plana 3,5G sin límites, porque realmente no los tiene: una vez superados los 5 Gbytes de tráfico, seguiremos navegando sin límites, aunque con la velocidad limitada a 128 kbps.

 

En resumen, si tenemos claro que vamos a necesitar máxima velocidad de descarga, un módem proporcionado por el operador y estamos dispuestos a pagar el coste de una tarifa mensual, Movistar, Orange y Vodafone nos ofrecen diferentes opciones según el tráfico que precisemos y la cantidad que estemos dispuestos a pagar (ver tabla adjunta). Por el contrario, si no queremos cuotas mensuales, preferimos controlar qué día consumiremos tráfico, no necesitamos la máxima velocidad y estamos dispuestos a configurar nuestro móvil solos, Yoigo se alza como la opción preferida de largo.

 

Eso sí, en esta decisión hemos de añadir dos variables: cobertura y percepción/enfoque del operador. Habrá gente que necesitará cobertura en zonas muy concretas, por lo que lo mejor es que antes de contratar consultemos con el operador si realmente ofrece 3G en esa zona (en el caso de Yoigo, en la web ofrece un completo mapa de cobertura). Por otra parte, habrá gente que no quiera ver ni en pintura a una compañía u otra por diversas razones. Igual que una empresa probablemente preferirá confiar en una compañía líder con productos específicos para ellos, antes que en opciones como las de Yoigo, la primera low cost de las operadoras móviles y totalmente enfocada al mercado de consumo.

 

5. ¿Qué dispositivo necesito para conectarme?

Para conectarnos a Internet vía 3G/HSDPA desde nuestro portátil tenemos, básicamente cuatro posibilidades, todas ellas válidas, pero con sus ventajas e inconvenientes: teléfono móvil, módem USB, tarjeta PCCard/ExpressCard y Router WiFi 3G.

 

La manera más directa es utilizar nuestro propio móvil para conectarnos a Internet, aunque aquí tendremos algunas pegas según la marca y modelo de móvil. La primera es que pocos terminales nos ofrecen soporte para HSDPA, y menos aún por encima de los 1,8 Mbps. La segunda es que, según el modelo, puede que sea realmente complicado configurarlo vía USB/Bluetooth. Entre los más sencillos de poner en marcha (salvo excepciones), los de Nokia con su aplicación PC Suite, que incluye la utilidad de conectarnos a Internet. Aún así, no están exentos de frecuentes fallos, cortes, etc. Son, por tanto, una opción válida para usos esporádicos, siempre que no busquemos máxima velocidad de descarga o no queramos/podamos contar con una tarjeta o módem USB.

 

En el caso de los módem USB, se han convertido en la opción más cómoda, práctica y polivalente para conectarnos a Internet desde un portátil o PC de sobremesa, pues resultan baratos y, por regla general, sencillos de poner en marcha. Máxime porque el operador ofrece un software propietario que simplifica al máximo la instalación y conexión a Internet. Además, muchos modelos son compatibles con plataformas como Mac y Linux (aunque a veces requiera un poco de investigación en Internet). La parte negativa es que se venden bloqueados por el operador y los pocos lugares donde se desbloquean cobran precios altos por ello, lo que, unido a que tendremos que conseguir/reconfigurar el software adecuado para cambiar de operador, hace que sea poco interesante liberarlos. La opción de las tarjetas PCCard/ExpressCard es válida únicamente para los usuarios de portátiles, que tendrán en ellas una opción más cómoda que los módem USB (que se quedan «colgando» del puerto), al insertarse la tarjeta dentro del propio equipo. Salvo esto, no encontraremos más ventajas, pues incluso suelen ser más caras que los módem USB.

 

La última alternativa, muy poco utilizada, pero realmente interesante para determinados usuarios, son los routers WiFi con 3G integrado. Y, aunque en el mundo hay diversas alternativas, en el mercado nacional, el primero en ofrecerlo fue Vodafone a través del Linksys WRT54G3G. Éste, totalmente personalizado para este operador, cuenta con una ranura PCCard en su parte superior donde inserta una tarjeta 3G con la SIM en su interior. De esta forma, puede utilizarse para sustituir a nuestra ADSL de casa (ofrece WiFi y ethernet para los equipos portátiles y de sobremesa), para dotar de conexión a grupos de trabajo itinerantes e, incluso, para servir de conexión de backup en oficinas que deban contar con una alternativa siempre disponible.

 

En cualquier caso, bajo nuestro punto de vista, la mejor opción pasa, hoy por hoy, por los módems USB, gracias a su facilidad de instalación, compatibilidad y polivalencia. Eso sí, la opción elegida dependerá en muchos casos de la oferta del operador de turno (ojo, que suelen exigir largos contratos de permanencia, generalmente de 18 meses), el tipo de equipo que tengamos que conectar y, sobre todo, nuestro sistema operativo. Así, si tenemos Windows no habrá problemas, pero con Linux la cosa se complica (a investigar en Internet, pues no se incluyen controladores originales). Los usuarios de Mac OS X, sin embargo, tendrán que optar por los módems USB de Vodafone (los únicos que, hoy por hoy, cuenta con software específico para esta plataforma) o por seguir alguno de los muchos prácticos de configuración de un móvil 3G que podemos encontrar en Internet. 

 

FemtoCell

Ha sido uno de los protagonistas indiscutibles del último Mobile World Congress de Barcelona y un producto que lleva tiempo dando que hablar a operadoras y usuarios. Para los que nos conozcan, estos equipos son pequeñas estaciones base de telefonía móvil 3G que instalamos en el interior de nuestra casa u oficina. El objetivo es ofrecer cobertura 3G dentro de nuestros hogares, allí donde la de los operadores no llega o lo hace con dificultad por los obstáculos físicos.

 

Estos equipos se conectan a nuestra ADSL o lína de banda ancha fija y proporcionan conectividad de datos a nuestros móviles 3G y, porque no decirlo, nuevos servicios (como llamadas más económicas) que muchos operadores están explorando. El gran problema vienen de la mano de los costes, pues los primeros datos hablan de entre 150/200 euros de coste por equipo y no parece que los operadores estén muy dispuestos a costear el precio de dichos dispositivos, aunque redunde en beneficio propio y en ofrecer más oportunidades a los clientes. Veremos en qué acaba, pero el futuro de estos equipos es bastante prometedor, y si no al tiempo.