Estados Unidos contraataca con otro supercomputador

David Cerdán

titanComputer

22 junio 2016

Estados Unidos ha respondido al anuncio del supercomputador chino “Sunway TaihuLight” con un proyecto aún mayor para 2018: la construcción de un ordenador con 200 petaflops.

Hace unos días la lista TOP500, que realiza un ranking de los mayores supercomputadores del mundo, anunció que el nuevo supercomputador chino “Sunway TaihuLight” había alcanzado un registro de 93 teraflops de potencia en el test de rendimiento LINPACK. Además China proclamó que el nuevo ingenio tecnológico era capaz de alcanzar picos de procesamiento de 124 teraflops, algo nunca visto anteriormente.

La respuesta de Estados Unidos

El “Laboratorio Nacional de Oak Ridge” del “Departamento de Energía” de Estados Unidos (DOE) ha respondido al anuncio del gigante asiático con un comunicado en el que informa que la supercomputación es una prioridad integral para el “Departamento de Energía” y que en 2018 esperan la llegada de un nuevo supercomputador capaz de alcanzar los 200 teraflops.

El supercomputador en cuestión es “Summit”, un sistema formado por procesadores “IBM POWER 9” y “NVIDIA Volta” con una potencia cinco veces mayor que el mayor supercomputador americano, “Titan”. Además de “Summit” el departamento en cuestión, encargado de la compra de estos grandes equipos, tiene planeadas dos grandes adquisiciones más para 2018: “Sierra” y “Aurora”, con capacidades muy altas pero inferiores a “Summit”.

Estos grandes supercomputadores superarán ampliamente la potencia alcanzada por la versión China. No obstante, fuentes del gobierno americano han comentado que la verdadera potencia reside en la capacidad para desarrollar aplicaciones capaces de exprimir el hardware. Según estas declaraciones, su programa de supercomputación, la "Iniciativa de Computación Estratégica Nacional" ("National Strategic Computing Initiative"), está preparado para llevar a cabo proyectos científicos e industriales para el mundo real.

Al parecer la tensión entre los dos países en este ámbito proviene de las sospechas de Estados Unidos de que China está usando la supercomputación para realizar tests nucleares, hecho que habría enfadado a la potencia americana.