¿Estudias o hackeas?

Los ciberadolescentes que hoy se acercan al hacking por curiosidad, con el paso del tiempo pueden acabar descubriendo en esta actividad una fuente de ingresos atractiva que les convierta en auténticos delincuentes el día de mañana

¿Estudias o hackeas?

28 septiembre 2009

LA OPINIÓN DEL EXPERTO

En una habitación un joven de entre 15 y 18 años enciende su ordenador, se conecta a Internet y comienza a explorar los correos electrónicos de otras personas, a entrar en bases de datos privadas o a colarse en las redes de organismos públicos o empresas. Parece una imagen tomada de una película y, sin embargo, no está muy alejada de la realidad.

El caso de ciberadolescentes que saltan a la fama por haber vulnerado importante sistemas de seguridad parece que ha disminuido. En cierta forma es verdad, ya que por un lado la seguridad se tiene cada vez más en cuenta a la hora de crear los sistemas más críticos de un país. Y por otro lado si el intruso es capturado sabe que le esperan unas cuantos años a la sombra, lo que reduce el número de «aventureros».

No obstante, lo cierto es que el número de jóvenes con acceso a Internet y conocimientos medios de informática ha crecido exponencialmente, y siguen apareciendo casos de ataques a sistemas e incluso de distribución de malware. Uno de los últimos casos más sonados, por ejemplo, ha sido el del adolescente de dieciséis años detenido por crear un gusano diseñado para propagarse a través de Twitter.

El acceso generalizado en muchos países a Internet y el gran dominio de las Nuevas Tecnologías que tienen los nativos digitales ha llevado a muchos de ellos a experimentar con acciones o herramientas que rozan la ilegalidad, cuando no son claramente delictivas.

Incluso, hemos encontrado casos muy cercanos a nuestro entorno de adolescentes que han utilizado troyanos para espiar a sus parejas, que han intentado hackear servidores de instituto para tener acceso a exámenes o cambiar las notas y que incluso han suplantado la identidad de amigos o compañeros a través de redes sociales.

Todos estos datos y hechos nos llevó plantearnos cómo se acercaban los jóvenes a Internet. Queríamos saber qué uso hacían de las nuevas tecnologías, cómo interactuaban con otros usuarios, etc. Y, sí, en definitiva, las acciones ilícitas en la Red estaban muy extendidas entre los jóvenes. Por ello, realizamos una encuesta entre enero y abril de este año a más de 4.000 jóvenes de quince países diferentes.

Los resultados, presentaban algunos aspectos positivos como por ejemplo, el que señala que más de la mitad de los adolescentes entre 15 y 18 años utiliza diariamente Internet, pasando una media de 18,5 horas semanales conectados, lo que demuestra la gran familiaridad de los jóvenes con la Red. Además, aunque es cierto que una gran mayoría de ese tiempo, un 68%, lo dedican a actividades de ocio, también realizan investigaciones y estudian utilizando Internet.

Pero junto a datos positivos como estos, había otros más preocupantes. Así, un 67% de los jóvenes afirmó haber intentado hackear, en alguna ocasión, cuentas de mensajería instantánea, redes sociales, etc., de sus conocidos. Asimismo, el 20% confirma haber reenviado fotos comprometidas de compañeros por Internet o haberlas publicado en espacios web sin consentimiento previo.

De entre los usuarios más avanzados, un 17% afirmó, incluso, ser capaz de localizar herramientas de hacking en la Red y un tercio de estos reconoció haberlas utilizado en alguna ocasión (menos del 6% del total de la muestra).

Preguntados por las razones principales por las que se comportaban así y realizaban estas acciones, los jóvenes señalaron mayoritariamente, en un 86% de los casos, la curiosidad.

Esa curiosidad unida a los conocimientos avanzados que muchos de los adolescentes adquieren a través de contenidos y herramientas gratuitas disponibles en la Red les lleva a realizar actividades muchas veces incluso ilegales, puesto que suponen una intromisión en la intimidad de las personas.

Los celos en las relaciones, las dudas, el anonimato que «garantiza» la Red y que supuestamente ampara estos actos, etc., son las principales motivaciones que llevan a los adolescentes a vulnerar la ley a través de Internet.

El problema radica en que los que hoy se acercan al hacking por curiosidad, con el tiempo pueden acabar descubriendo en esta actividad una fuente de ingresos que les convierta en auténticos delincuentes. Hay que recordar que en los últimos años el cibercrimen se ha profesionalizado y produce a los creadores de malware grandes beneficios.

No es nuestra intención, por supuesto, alarmar. Tampoco cargar contra Internet. La Red es una fuente de conocimientos y un canal de comunicación increíble y desde Panda Security apoyaremos siempre todas aquellas iniciativas, públicas o privadas, que vayan destinadas a favorecer y mejorar el acceso a la Red. Se trata, más bien, de tomar conciencia de una situación que es real y que puede volverse peligrosa si no se toman medidas.

Hay que animar a los jóvenes a utilizar Internet como vía de crecimiento personal, enseñándoles un uso saludable y responsable, evitando que caigan en actividades sospechosas amparados en el anonimato que permite la Red.

Normalmente, las numerosas iniciativas lanzadas en materia de educación y concienciación se suelen centrar en evitar que los peligros de la red afecten a nuestros menores, pero son menos las destinadas a detectar comportamientos ilícitos y corregirlos. Por ello es importante que los padres y los educadores conozcan esta realidad y cuenten con conocimientos y medios para educar a los adolescentes en un uso de la red responsable y legal.

Al final, simplemente tenemos que aplicar los mismos principios que aplicamos en la vida real, y de la misma forma que enseñamos que no hay que abrir el buzón de nuestros amigos para leer su correspondencia, debemos extender esto al mundo virtual y hacer ver que es igualmente grave acceder al correo electrónico de otra persona.

Por Luis Corrons, director técnico de PandaLabs

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